Oaxaca de Juárez, 26 de enero. Bien, pues estamos en lo dicho: a una dictadura no se le gana una elección. En una democracia, el Órgano Electoral es autónomo; y este no es el caso. ¿Hay algo rescatable de este experimento dictatorial? Sí, algo queda.
Ante que nada, hay un aspecto que es de llamar la atención, y es que todo el mundo trae en la punta de la lengua, el estribillo de: “Como en los tiempos del PRI”, para referirse al fraude electoral.
Habría que aclarar que el PRI, efectivamente, fue un partido mayoritario desde su fundación con Plutarco Elías Calles (Presidente de México 1924-1928), hasta 1977 cuando Jesús Reyes Heroles, Secretario de Gobernación de José López Portillo (Presidente de México 1976-1982), elaboró la Reforma Electoral.
Conociéndose a este periodo 1977-1990, ya como democrático, porque fue cuando se incorporó la representación en las Cámaras, de los diputados y senadores de minoría. Así que las minorías estaban representadas, y además se les otorgó el registro a los partidos de oposición que habían estado prescritos.
Es el 11 de octubre de 1990, cuando el Instituto Federal Electoral (IFE), inicia sus funciones. Y es entonces, cuando formalmente se inaugura el periodo democrático de México, al estar ya las elecciones a cargo del órgano electoral IFE, sin la injerencia del estado.
Así que la época democrática mexicana abarca de 1990, hasta 2018. O sea que México no pasó de una dictadura a otra dictadura, con López Obrador (Presidente de México 2018-2024). México pasó de ser una democracia, a ser una dictadura con López Obrador. Que es cuando el Órgano Electoral fue cooptado, y el estado, tomó el control de las elecciones.
Así que ese estribillo de: “Como en los tiempos del PRI”, refleja la inconsciencia que se tiene de la pérdida de la democracia mexicana. Y alimenta el conformismo de un pueblo, que no tiene la consciencia de lo que ha perdido.
Pedirle a un estado totalitario, que el órgano electoral se comporte democráticamente, es una falacia. Se dinamitó la democracia, sometiendo al organizador y árbitro electoral mexicano. La 4T se apoderó del INE, para manejar a su antojo la voluntad popular, no para otra cosa.
Pedirle al Órgano Electoral, apéndice del Partido Oficial Morena y/o Palacio Nacional, que se comporte democráticamente y con autonomía, sería como pensar que un violador, que ya ha desnudado a su víctima, la haya desnudado con buenas intenciones.
Ahora bien, se dice que la cantidad de votos, de los que querían revocar a Salomón Jara, va a ser una lección para él. No lo creo. La lectura de esa inconformidad, que no pudo reunir la suficiente cantidad de votos para ganar la consulta y hacerla vinculatoria.
Debe ser para los opositores de Jara, y la pregunta surge a raíz, de no haber podido animar al pueblo a ir a las urnas. Con esta votación tan pobre, piensan los opositores que van a tener una buena votación en el 2027…. ¿y, tumbar a la dictadura en el 2030?
Lamento decirlo, pero, por este camino los opositores de Jara no van a llegar a ningún lado. Si no pudieron volcar al pueblo en la Revocación de Jara, ni siquiera con el 40 por ciento del padrón electoral oaxaqueño, ¿Cuál sería el panorama para las elecciones federales intermedias del 2027? donde esperan fortalecerse, y lo que es peor aún, ¿qué se podría esperar para la elección Presidencial del 2030?
Esto fue un proceso fraudulento, claro que sí, pero, no podemos cerrar los ojos a que los buscaban la revocación de Jara, son una minoría. Y esto es evidente, como evidente es que la oposición no debe seguir en su sueño de opio, pidiéndole al Órgano Electoral un proceso democrático.
La Oposición debe despertar y darse cuenta que México perdió la democracia, y asumir que estamos en una dictadura, que controla el Órgano Electoral, al Poder Legislativo y al Poder Judicial. Sin esta aceptación, poco o nada se podrá hacer para retornar a la democracia. ¿Cuánto tiempo tiene que los partidos políticos de oposición, no salen a la calle a hacer trabajo de campo?
Definitivamente que a Salomón Jara, no le quita el sueño esta minoría opositora. Lo que sí debe inquietarle, es el fuego amigo. Jara se preocupa sí, pero por los alacranes que tiene dentro del Partido Oficial Morena, esos que dinamitaron el PRI en el 2022, para que Jara ganara.
El enemigo de Jara está en Polanco. Lo que es difícil de entender, es cómo el de Polanco puede todavía manejar hilos en Oaxaca, siendo él, el que sepultó al PRI en Oaxaca. Esta revocación sólo le sirvió a Jara, para darse cuenta quiénes son sus enemigos, no solo en Oaxaca, sino en el interior del Partido Oficial Morena.
Aquí, en esta columna, no se trata de darle la razón a unos o a otros, en esta columna analizamos el mundo político, y que el lector tome el partido que quiera, o ninguno, como guste. Aquí nada más discernimos entre lo que es políticamente falso o verdadero. Entre lo legal y lo correcto.
¡Suerte! y hasta los próximos Lunes y Jueves De Análisis Político
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26 enero 2026


