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Oaxaca de Juárez, 8 de abril.- La procesionaria del Pino, una oruga cuyo contacto con la piel del ser humano o de las mascotas pueder ser letal, normalmente, las procesionarias aparecen poco antes de la primavera.
Su toxicidad es tan grande que pueden termina con la vida de una mascota, sobre todo de los perros, o provocar que pierda la lengua. Las procesionarias son un serio peligro para los perros más curiosos o para los cachorros.

Con la llegada de la primavera, las colonias bajan desde los árboles formando las típicas hileras, que dan nombre a la especie. Estas procesiones tiene como guía siempre a una hembra. Estas orugas se encuentran recubiertas de unos pelos urticantes que al contacto producen reacciones alérgicas. Incluso posee una toxina venenosa: la thaumatopina. Entonces, surge una reacción alérgica que puede terminar de cerrar las vías respiratorias de la mascota.
Se ve cuando el perro empieza a rascarse la boca, como si tuviera algo enganchado a la lengua, con problemas para respirar. Si llega a salivar mucho, hay que actuar de inmediato. El cuadro que provoca se asemeja a un shock alérgico o un shock anafiláctico. Se inflama la lengua, la boca, el esófago y el estómago. El perro puede morir pues la inflamación le puede impedir respirar normalmente.
Al chupar la procesionaria la parte de la lengua de la mascota se puede necrosar y perder parte o la totalidad de ese órgano. Entonces, hay que lavar abundantemente la boca y lengua pero evitando que el perro se trague los restos de ese agua toda vez que contiene restos de toxina. Por último, se puede llevar una ampolla de Urbason inyectable.

