Villa de Antequera
Gerardo Felipe Castellanos Bolaños
Oaxaca de Juárez, 30 de julio. El viernes 24 de julio de 1529, en un acto de nepotismo y de cohecho, se mandaron repartir solares a los hermanos, parientes, allegados del Presidente y de los Oidores de la Real Audiencia (Nuño de Guzmán, Matienzo y Delgadillo); invasores y demás personas que quisiesen ser vecinos de Antequera, dando cumplimiento a una cédula real que acababa de recibir el Alcalde Mayor, fechada el 14 de septiembre de 1526, del emperador Carlos V, refrendada por su secretario Francisco de los Cobos y rubricada por el presidente del Consejo de Indias, obispo de Osma, por los Obispos de Ciudad Rodrigo y de Canarias y por el Lic. Beltrán.
Firman el acta de la sesión de cabildo en dónde se acuerda dar, y dieron, los solares mencionados: Juan Peláez de Berrio, Alcalde mayor; Bartolomé de Zárate, Alcalde ordinario; Alonso de Tavera; Francisco de Zamora y Gonzalo de Robles Regidores de dicha Villa. Da fe Francisco de Herrera, escribano público y de su majestad.
Con está cédula se erigió, con autoridad real, la villa de Antequera y su primer Alcalde mayor, puesto por la Audiencia, fue Juan Peláez de Berrio, que según Hernan Cortés trujo “cédula en blanco para nombrar regidores, y vendía los cargos tan públicamente, que dispone de los regimientos como si fuese una mercaduría”.
Siendo Alcalde mayor Juan Peláez de Berrio fue sometido a un juicio de residencia por nepotismo, cohecho y porque hacía muchos agravios a los vecinos. Se vendieron todos sus bienes para a reintegrar lo que había tomado, hasta dónde alcanzó, y por el faltante fue sentenciado a prisión. Murió en la cárcel cumpliendo la sentencia de la Real Audiencia.
Nuño de Guzmán, al que, Vicente Riva Palacio (1832 – 1896) describe como: el aborrecible gobernador del Pánuco y quizás el hombre más perverso de cuantos habían pisado la Nueva España, (México a Través de los Siglos, vol. II. Barcelona: Espasa, 1991). En tanto que Fray Bartolomé de las Casas lo calificó de gran tirano. Igualmente, fue sentenciado y murió encarcelado en Madrid, España, en el castillo de Torrejón de Velasco en 1544.
Además, los bienes de Matienzo y Delgadillo se vendieron para reintegrar lo que habían tomado y por el faltante fueron a la cárcel; después regresaron a Castilla, en donde murieron dos años más tarde, con muy mala fama.
Con el transcurso del tiempo, por generaciones sucesivas, la población fue aumentando, de modo que al verificarse la erección de villa, con autoridad del Rey (1529), se podían contar quinientas familias, todas, de sangre pura, según dice Burgoa, citado por Gay, p.145.
El 25 de abril de 1532 mediante una cédula apócrifa. La villa de Antequera recibe el título de ciudad. La ciudad de Antequera. Encomendándose su gobierno político a su cabildo y Regimiento con dos alcaldes ordinarios y un alcalde mayor que, de 1535 a 1676, fueron nombrados por el virrey y a partir de 1677 por el rey de España.
Como consecuencia, en ese sitio (territorio) Oaxaca desaparece oficialmente del mapa 291 años, y queda únicamente la ciudad de Antequera durante el periodo de dominación española.
Sin embargo, los cronistas, viajeros y los mismos historiadores como José Antonio Gay, siguieron llamando Oaxaca a Antequera, pero además, la llamaban villa.
Lo que se ha escrito sobre la ciudad, capital del estado, en este periodo, corresponde a la ciudad de Antequera. En ese tiempo, todo el estado era la provincia de Oaxaca y Antequera la ciudad.
En la parte no invadida por los fundadores de Antequera, quedó la villa de Santa María Oaxaca como municipio autónomo y como parte del Marquesado del Valle de Oaxaca.

