Oaxaca de Juárez, 4 de octubre. Es un rito en el campo mexicano, cortar los primeros elotes al terminar el mes de septiembre y esta fue la razón para escoger como fecha el 29, fiesta de san Miguel, para celebrar el día nacional del maíz. Se trata pues, de honrar esta tradición que de algún modo nos define.
Como casi todos saben, en Oaxaca, históricamente, está el origen del maíz, identidad de los oaxaqueños.
El maíz es una creación del hombre no de la naturaleza. Del teocintle seleccionaron los mejores granos y los sembraron; cuando nacieron repitieron la selección hasta llegar a la mazorca, que necesita, forzosamente, ser abierta por la mano del hombre para poder reproducirse. A nuestros viejos abuelos le llevó entre ocho y diez mil años crear el maíz, pero tuvieron la constancia, la sabiduría y el conocimiento para hacerlo.
Con una antigüedad estimada entre 8 y 10 mil años, en las cuevas prehispánicas de Yagul y Mitla; se encuentran enterradas las raíces, olvidadas, de nuestros viejos abuelos indígenas, con mucho orgullo, que prueban el origen de la agricultura y la domesticación del maíz en el Valle de Oaxaca, es decir, la transición de cazadores a recolectores.
La trascendencia de las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla radica en que, tienen evidencias que allí se gestó La Gran Revolución Agrícola de Meso América y la presencia humana hace 10 mil años. En ellas se encuentra el origen de las culturas de Oaxaca.
En estas cuevas se encuentran los testimonios más antiguos del inicio de la civilización en el continente americano.
Es una materia que debe ser dada a conocer, por los estudiosos del tema, por antropólogos, historiadores, autoridades y maestros. Es de interés permanente y así lo ha reconocido el Comité del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que a partir del 1 de agosto de 2010, inscribió las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla, en el Valle Central de Oaxaca, como Patrimonio Cultural de la Humanidad, en la categoría de Paisaje Cultural.
Como resultado de las inspecciones realizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), han sido registradas, hasta el momento, aproximadamente 150 áreas, entre cuevas, abrigos rocosos, campamentos abiertos y piedras con motivos pictóricos antiguos.
Las cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla, se ubican al oriente del gran valle de Oaxaca, en el Valle de Tlacolula, región central del estado, en la cordillera montañosa que corre hacia el sur de la ciudad de Oaxaca, entre la zona arqueológica de la cual, al noreste cuenta con una pequeña serranía que los separa del valle de Santo Domingo Díaz Ordaz, la que del lado de Tlacolula forma una pendiente inaccesible donde se registran más de cuarenta cuevas-habitación y ochenta abrigos rocosos del periodo prehistórico.
Región geólica que fue resguardo de pequeños grupos de cazadores y recolectores, donde algunas documentan la transición de la vida nómada al sedentarismo en el continente americano, varias de bastante profundidad como la llamada Cueva de la Paloma.
Muchas poseen pinturas rupestres y otro tipo de representaciones gráficas, además, en la superficie han sido localizados restos de cerámica y herramientas líticas y toda clase de proyectiles que demuestran que, en un inicio, quienes las poblaron, eran nómadas que existieron hace 10 mil años, y que, durante 4 o 5 mil años, mantuvieron un estilo de vida de cazadores y recolectores de plantas.
Hace pocos años se logró re-fechar las semillas allí halladas y definir que tienen una antigüedad mayor a las encontradas en Tehuacán, Puebla, lo que indica que la domesticación de las plantas se estaba dando en varios lugares.
John Paddock nos dice que hace 11 mil años, alguien dejó evidencias de su estancia en Oaxaca y tal vez existan, no descubiertos, restos de oaxaqueños de una edad comparable a una ocupación humana en el Valle de México, hace más de 20 mil años.
En la cueva de Guilá Naquitz, se encontraron los testimonios más antiguos del inicio de la civilización en América y datos transcendentales sobre el proceso de domesticación de algunas plantas, entre ellas la calabacera, con una datación de más de 10 mil años de antigüedad, que representan los restos más tempranos de plantas domesticadas conocidas hasta ahora en el continente.
En 1962, estas cuevas empezaron a ser investigadas por el doctor y antropólogo Kent V. Flannery, quien halló evidencias de los primeros habitantes de Oaxaca, la domesticación de los plantas, el desarrollo de la agricultura, vestigios de ciudades y grandes centros ceremoniales.
También exploró la cueva del Diablo. Sus paredes rocosas, en el exterior, muestran restos de pintura roja, así como otras pinturas de hematista que aparecen en asociación con abrigos de la región de Yagul – Mitla – Xaaga, que corresponden probablemente al periodo clásico y posclásico; existen evidencias de su utilización como campamento desde el arcaico (800 – 1800 a.c.).
En la Cueva Blanca se encontraron huesos de varias especies animales ya extintas en Oaxaca. También se exploró la cueva conocida como Martínez Rockshelter; Cueva Blanca y un sitio a cielo abierto conocido como Geo SHIH.
En la meseta de el Caballito Blanco, cercana a Yagul, se han encontrado pinturas rupestres, una de ellas es un dibujo de un cuadrúpedo hecho con pintura blanca y abajo existe otra figura que los lugareños denominan la corona, es de forma arborescente, tiene siete ramas y se piensa que representa simbólicamente a los siete principales dialectos del idioma zapoteco, que constituye un solo tronco arraigado en la eternidad de los siglos, tiene una sola sangre, pero posee siete brazos. Como un gran candelabro, tiene un solo cerebro y un solo corazón pero siete dialectos principales.
Nadie puede asegurar que posee el gran idioma, y con él los secretos de la sabiduría que encierra, si no conoce sus siete manifestaciones primordiales, cuyo genio y sentido se complementan en un todo magnífico.
El zapoteco tiene fórmulas para implorar a los dioses, para conjurar a los elementos desatados de la naturaleza, para invocar a los muertos, para hablar con los reyes, con los caciques, con los tata mandones de bastón y también contiene palabras para dirigirse a los humildes. Este es un secreto que se nos ha entregado y como tal debemos preservarlo.
Desde Santa María Oaxaca
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