Oaxaca de Juárez, 3 de septiembre. La historia de Daniela, una enfermera de Tehuantepec que sobrevivió a un intento de feminicidio, retrata lo que se vive en muchos estados del país: una justicia que se aplica de manera selectiva cuando el agresor pertenece a una familia con poder. En diciembre de 2019, fue brutalmente atacada por Luis Alberto Martínez Zúñiga, hijo del exalcalde de Ocotlán de Morelos, Luis Francisco Martínez Aquino. Cámaras de seguridad captaron cómo la golpeó, pateó e intentó estrangularla. Las imágenes no dejaron lugar a dudas y, sin embargo, el aparato judicial decidió guardar el caso en un cajón durante años. 
En un inicio, la FGEO desestimó las pruebas y calificó la agresión como un caso más de “violencia familiar”. Ante la insistencia de Daniela, después de un año se reconoció el delito como tentativa de feminicidio, pero fue hasta marzo de 2025 cuando se dictó sentencia, cinco años de prisión que, hasta hoy, siguen sin cumplirse porque Martínez Zúñiga continúa en libertad.
Su padre, Luis Francisco Martínez Aquino, llegó a la presidencia municipal de Ocotlán de Morelos arropado por el PVEM, cargo que ocupó hasta 2024. Durante su gestión fue sancionado por el Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca por violencia política de género y por obstaculizar procesos internos. Es decir, un edil con antecedentes de autoritarismo, protegido por el sistema y acostumbrado a torcer las reglas.
Y aunque ya no encabeza el gobierno de Ocotlán de Morelos, su sombra sigue pesando. En la región se habla de sus conexiones con funcionarios y de los beneficios que obtuvo en contratos de obra pública en el pasado sexenio. Todo esto explica por qué su hijo, pese a estar sentenciado, sigue libre.
Organizaciones como GESMujer han señalado que el caso de Daniela exhibe la ignorancia —o la complicidad— de las autoridades locales y estatales frente a los protocolos de género.
El fiscal de Oaxaca, Bernardo Rodríguez Alamilla, tiene muchos pendientes. Uno de ellos, es ejecutar la detención de Luis Alberto Martínez Zúñiga, sin importar parentescos ni amiguismos. Daniela consiguió una sentencia —acompañada de organizaciones que no la han soltado, pero no gracias a la justicia—, y tuvo que sobrevivir a la violencia machista y enfrentarse a la impunidad.
Sin embargo, me adelantan que las organizaciones feministas que acompañan a Daniela podrían escalar el caso a nivel federal y llevarlo hasta la Secretaría de las Mujeres, a cargo de Citlalli Hernández, para solicitar su intervención en los próximos días.
El Heraldo de México
