Oaxaca de Juárez, 1 de noviembre. Campesinos de Oaxaca comenzaron a probar una nueva metodología internacional para medir la cantidad de carbono que capturan sus bosques. Esto facilitará la venta de bonos de carbono a empresas fuera de México a partir de enero de 2017, informó a Crónica la directora de Cambio Climático de la asociación civil Pronatura México, Leticia Espinosa, cuya organización es una de las más importantes promotoras de la venta de bonos de carbono en el mercado voluntario nacional.
Aunque todos los procesos para verificar captura de carbono incluyen medidas de grosor y altura de los árboles que participan en el programa, en la nueva metodología se incluye una serie de ecuaciones alométricas para verificar cuánto crece la madera en distintas especies de árboles, a lo largo de un año. Con este cambio los mexicanos podrían vender bonos de carbono a empresas de California, donde es obligatorio, por ley, comprar bonos de carbono de cualquier parte del mundo para mitigar sus emisiones de Dióxido de Carbono.
“Estamos piloteando un nuevo protocolo diseñado específicamente para la manera como funciona la realidad forestal en México. La verificación viene en 15 días, más o menos, y para principios de año ya vamos a estar en posibilidad de vender esas toneladas”, indicó Leticia Espinosa, durante la Quinta Convivencia Intercomunitaria de los campesinos que participan en el mercado de carbono, realizada en parcelas y campamentos de la comunidad de La Trinidad Ixtlán.
Realidad forestal mexicana. Vender bonos de carbono significa vender los servicios de cuidado y mantenimiento que requiere el bosque o selva para que sus árboles crezcan en altura y grosor, pues el incremento de volumen es una demostración de que el árbol está capturando Dióxido de Carbono (CO2), retiene el carbono (C), en la madera y libera oxígeno respirable (O2). Las metodologías actuales estiman que por cada tonelada de madera que suma un bosque en un año, capturó 3.5 toneladas de CO2.
El nuevo método para medir la captura de carbono, fue diseñado mediante consultas con universidades, autoridades y organizaciones no gubernamentales (ONGs), a partir del método que usa el más importante grupo estadunidense en venta de bonos de carbono, Climate Action Reserve. El nuevo sistema de medición de captura de carbono comenzó a ser probado en 3 mil hectáreas de bosque que son propiedad de 12 comunidades de Oaxaca.
Las 3 mil hectáreas que se incluyen en la nueva estrategia de medición se suman a otras 3 mil 89 hectáreas que en 2016 certificó y vendió el mismo grupo de comunidades, pero con otra metodología, llamada AR-AMS0004/Versión 02, la cual fue aprobada por la junta ejecutiva del mecanismo de desarrollo limpio (MDL), de la ONU, y certificada por la Asociación de Normalización y Certificación (ANCE). A pesar de que la que ya se usa en México es confiable, no permite la venta de bonos en Estados Unidos.
“Actualmente, en el programa Neutralízate, de Pronatura México, estamos trabajando con dos metodologías: una es la que usan las comunidades que ya están verificadas en México, que es la AR-AM; y para las cuestiones internacionales nos aliamos con el Climate Action Reserve, pero hemos tenido que hacer modificaciones porque la realidad forestal de Estados Unidos y de México es muy diferente. Allá la mayoría de los bosques son propiedad privada y no existe el concepto de propiedad comunal que hay en México. Ellos pueden hacer contratos por 150 años y en México la legislación sólo permite contratos de hasta 30 años. Estos factores influyen en metodologías y permanencia”, explicó Leticia Espinosa en el campamento Banetzi, en la Sierra Norte de Oaxaca.
La Crónica