Oaxaca de Juárez, 19 de febrero
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNCristina Morfín: “Es más fácil legislar electoreramente que proponer supervisar mejor el trato a los animales y sancionar a los infractores. Es lamentable el fundamentalismo en que caen algunos dizqueecologistas y obviamente los Verdes. Una tradición centenaria como el espectáculo circense, con animales por supuesto, era algo que alegraba a miles de niños y familias. Lo que menos importa a estosdefensores de animales es el destino de los mismos y mucho menos la desaparición de la fuente de subsistencia de tantas familias. Pero ¡vivan las elecciones! para beneficio de tanto oportunista mantenido por quienes pagamos impuestos”.
Antonio Ruán Arias: “¿Van a prohibir los gallineros? Porque a las gallinas se les obliga y tortura para poner día y noche. ¿O a cerrar los establos porque se manipulan las tetas a las vacas para sacarles la leche…?”.
Joaquín Buxadé: “¿Qué podemos hacer para que no entre en aplicación la absurda ley que prohíbe animales en los circos?”.
Pues cruzar los dedos para que la Corte resuelva inconstitucional una ley específica contra un amplio sector de la sociedad.
cmarin@milenio.com
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESLa aspiración, justificada, de José Luis Santiago Vasconcelos, estimado y notablemente eficiente y comprometido extitular de la subprocuraduría contra la delincuencia organizada que falleció en el accidente en el que murió también Juan Camilo Mouriño, era llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Tenía preparación y razones que justificaban esa aspiración, desde su larga carrera en la lucha contra el crimen organizado hasta su nueva responsabilidad, que se vio truncada por el accidente, en la implementación del nuevo sistema penal en el país.
Pensaba, y tenía razón, que en la Corte, ante el desafío que significaban el crimen organizado en todas sus variantes y la violencia creciente en el país, era necesaria la presencia de ministros que tuvieran un conocimiento de primera mano de esos fenómenos. Como dijimos, la aspiración de José Luis se vio truncada por su prematura muerte.
Todo esto viene a colación porque el presidente Peña Nieto presentó ante el Senado una terna para reemplazar al ministro Sergio Valls, fallecido en diciembre. En ella figuran dos magistrados con una impecable carrera judicial: Felipe Fuentes Barrera y Horacio Hernández Orozco. El tercero es el actual embajador de México ante Estados Unidos, Eduardo Medina Mora. Con respeto a ambos magistrados, Medina Mora me parece una excelente opción para ir a la Corte. Algunas de las razones para ello son las mismas que animaban la ambición de Santiago Vasconcelos: la Corte requiere de juristas que conozcan mucho más de cerca las nuevas formas que han adoptado el delito y la violencia. Pero en el caso de Medina Mora se amplían notablemente por su experiencia empresarial, política, institucional y diplomática.
El actual embajador, además de ser un importante asesor empresarial que jugó un papel destacado en muchos temas, incluyendo la negociación del TLC, ha sido director del CISEN, secretario de Seguridad Pública federal, procurador General de la República y embajador, en Gran Bretaña y en Estados Unidos. Pocos conocen mejor el sistema político y judicial, y pocos tienen esa experiencia en terrenos tan diversos y complejos. Y lo ha hecho con distintas administraciones porque es un hombre de Estado, no un militante político, que mantiene relaciones y redes con los más diversos sectores.
Siempre pensé que, por esas razones, Medina Mora, que durante la administración del presidente Calderón, siendo procurador, tuvo diferencias importantes con otros miembros del gabinete de seguridad sobre cómo llevar el proceso que el propio Presidente había lanzado contra la delincuencia organizada, hubiera sido un excelente secretario de Gobernación, sobre todo en el polarizado ambiente que se vivió en aquellos años. No fue así, y sus desencuentros lo llevaron a aceptar la embajada en Londres y, hace dos años, ya en la administración Peña, la de Washington.
Por supuesto que en ese trayecto, y en esas responsabilidades ha tenido aciertos y errores, pero son mucho mayores los primeros que los segundos, como lo es el hecho de que después de haber pasado por tres de los espacios más complejos que existen en la administración pública (el CISEN, la SSP y la PGR) no exista una sola denuncia o sospecha sobre el desempeño de Medina Mora.
Creía con Santiago Vasconcelos, y mucho más ahora, un sexenio después, que en la Corte se requiere de gran talento jurídico pero además de ministros con una visión diferente en muchos ámbitos para complementar el espectro judicial, político e ideológico del principal tribunal de la nación. El Senado tiene la palabra.
Las vidas de Marcelo
Leí en estos días muchos textos sobre el affaire de Marcelo Ebrard con su perdida diputación en el PRD. Al respecto, también hemos escrito con amplitud en este espacio. Dos columnas me parecieron especialmente interesantes, la de mis amigos Leo Zuckermann y la deRicardo Alemán. Uno habla del hombre que iba a ser Presidente y el otro de la cantidad de vidas (políticas) que ha tenido Marcelo. Me quedo con una reflexión: es verdad que Ebrard tuvo en sus manos la posibilidad de ser candidato presidencial en el 2012 y él mismo la desechó por un muy mal cálculo político; y también es verdad que ha tenido innumerables vidas políticas: desde ser el discípulo preferido deManuel Camacho en el PRI, hasta su paso por el Verde, el PCD, el PRD y ahora, seguramente Movimiento Ciudadano o Morena. La pregunta es por qué sobrevive pero nunca llega y la respuesta es que Marcelosiempre ha apostado a las posiciones que desea alcanzar por las relaciones, los amarres, los acuerdos. En ocasiones le salen bien, en otras fracasa estrepitosamente. Me recuerda a Porfirio Muñoz Ledo: nadie les niega el talento y la inteligencia, tampoco una soberbia que les hace olvidar que la política se hace en los cielos pero también en la tierra y que para tener posiciones del tamaño de las ambiciones hay que ganarlas, no esperar que les llegue porque, simplemente, creen merecerla.
LA JORNADA JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ ASTILLEROEl septeto circunstancial produjo el primer momento de suspenso en esta serie, que terminará en junio (aunque podrían agregarse episodios, según se vea la respuesta del respetable y de los patrocinadores), en protesta por el ostentoso desdén de los capataces electorales (miembros de la banda de Los consejeros) a la apasionada pretensión de Los Siete de que el imperioso hacendado de apellidos Revolucionario Institucional deje de manejar a su contentillo la tienda de raya electoral y que sosiegue a sus caballerangos dedicados a promover al patrón y a sus amigotes (en un desplegado, el heptágono que tiene a la cabeza a Chuchos y Maderos denuncia algo tan sabido que incluso éstos, los directivos del sol azteca y elblanquiazul, participaron en su diseño: la existencia de un bloque de consejeros que favorece al PRI-gobierno, con sus cuotas a losopositores
. Eso sí, en ensoñación telenovelera, hacen votos, ejem, porque el INE regrese a susprincipios rectores
, signifique esto lo que signifique).
Luego de dos horas de parlamentos, los tramposos personajes autodenominados Los consejeros decidieron sacar del orden del día y dejar para más delante la decisión que ya parecía enfilarse a cierto tipo de arreglos para frenar el uso del dineral, los programas y los recursos en general de los gobernantes (segmento éste bajo amplio dominio del antedicho cacique PRI) y la imparcialidad de los funcionarios en los procesos electorales (se aceptan risas grabadas en estos momentos, aunque no todas provengan de la especialista en doblajes, ChayoDobles). Dignos e indignados, los siete actores secundarios se levantaron de la mesa (más específicamente, de sus asientos frente a la gran mesa de sesiones) y dejaron en solitario al trío de las maldades (PRI, PVEM y Panal) y sus consejeros desalmados.
La disidente rutina efectista no altera la narrativa institucionalizada ni el final previsto (estos desplantes equivalen a las tomas de tribuna en las cámaras legislativas y a otros recursos visuales que de tanto repetirse infructuosamente acaban en planos chuscos). El productor de la obra, la joven promesa del espectáculo llamada Lorenzo Córdova, no cedió al ausentismo, reanudó la función con los presentes e incluso advirtió a los faltistas que no se está en el INE en un salón de té del siglo XIX. Faltó decir al aromático consejero presidente Córdova que en el bravío Tea RoomInn(e) del México peñista de la corrupción y la violencia se puede dar tranquilamente gato por liebre y tisana o infusión de cualquier tipo por té, sea éste negro, verde o blanco y venga en bolsita, hebras u hoja suelta (la etapa superior del revolucionario de Starbucks es el serlo de Teavana). Los scones, crumpets, pastas o galletitas para acompañar la elegante bebida comicial servida en porcelana presupuestal pueden ser marca Sedesol y venir electoralmente etiquetadas como Cruzada contra el Hambre o disfrazadas de televisiones digitales contra apagones tecnológicos o elegantemente convertidas en tarjetas de plástico compradoras de votos al contado o a varios sexenios de plazo.
Pero a fin de cuentas, se está frente a una película ya vista y vuelta a ver (el INE como Blockbuster en decadencia, ni siquiera como Netflix). Los poderosos se imponen, la oposición en conjunto se opone, luego se divide (en el muy gallardo grupo de ayer de Los Siete iban el PAN y el PRD, afamados especialistas en las fintas obstructoras para negociar juntos o por separado lo que a sus camarillas directivas convenga, con entendimientos postreros a gusto y conveniencia del tricolor dominante y dadivoso, pactista engolosinado) y al final la imposición original acaba consumándose con mucha inversión, con uso abundante de recursos públicos y dinero oscuro proveniente de nadie-sabe-todos-saben de dónde, costos políticos marginales y mucho escándalo a cargo de los actores de reparto, lo que ayuda al público a albergar la esperanza de que las siguientes temporadas de esa farándula aceptada serán mejores e incluso podrían ofrecer algunos desenlaces menos previsibles. Y votaron felices.
Un ejemplo apabullante de esos finales anunciados (el elefante en la sala al que nadie ve o quiere ver) está en las pantallas de los cines mexicanos antes de que comience la exhibición de la película por la cual el público paga su nada barata entrada, compra acompañamientos gastronómicos a precios totalmente desproporcionados y es obligado a ver comerciales que incrementan la riqueza de los exhibidores (la familia Ramírez en primer lugar, como dueños del imperio Cinépolis), entre ellos los de absoluto cinismo en cines que asesta el negocio de las cuatro mentiras (ni partido, ni verde, ni ecologista, ni de México) con cápsulas mentirosas en las que se da por cambiada la realidad del país a partir de que el PVEM consiguió ciertos arreglos de la letra legal que no pasan de allí, cómplices y beneficiarios, esos anunciantes ofensivos, de la contaminación de empresas a las que promueven y chantajean, cirqueros políticos con fauna reciclada, promotores de muerte pero no de justicia, ahora empecinados en presumir
sobre vales de medicinas cuando justamente los principales dueños de esa falacia partidista tienen relaciones familiares y de negocios con ese rubro de los medicamentos, en notable primer lugar con el doctor Simi y sus maquilas de calidad rebajada. Ésa es la realidad electoral mexicana: restregar a los ciudadanos su pasividad frente acineminutos por los que en todo caso se pagarán multas infinitamente menores a la ganancia electoral recibida. Violar leyes, arrollar con dinero: cinismo y no sólo en cines. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero

