Romero López explicó que esta nueva visión se sostiene en una triada: gobernabilidad, seguridad pública y procuración de justicia. La primera permite anticipar y procesar los conflictos antes de que escalen; la seguridad brinda al Estado capacidad efectiva para proteger a la población y garantizar que los acuerdos puedan cumplirse; y la procuración de justicia establece límites y consecuencias cuando una conducta rebasa la protesta o la diferencia política y entra en el terreno del delito.
Bajo esta lógica, afirmó, Oaxaca ha reducido bloqueos y tomas de instalaciones y carreteras,ha fortalecido su presencia institucional, con más de 14 mil mesas de diálogo realizadas durante la actual administración para encauzar diferencias antes de que se conviertan en crisis.
El mensaje central, sostuvo el secretario de Gobierno, es que los derechos de organización, manifestación y expresión deben convivir con los derechos de todas las demás personas. Por ello, la nueva gobernabilidad que se impulsa en Oaxaca busca superar la falsa disyuntiva entre diálogo y autoridad: se dialoga para resolver, pero también se ejerce la autoridad cuando es necesario; se construyen acuerdos, pero se exige su cumplimiento; se respeta la protesta legítima, pero no se permite que intereses particulares se impongan sobre los derechos colectivos.
“Capacidad política para resolver, autoridad para garantizar el orden y justicia para que la ley tenga consecuencias”, resumió Romero López al definir el modelo de Estado que, dijo, se está construyendo en Oaxaca.

