Oaxaca de Juárez, 28 de noviembre
MILENIO CIRO GÓMEZ LEYVA LA HISTORIA EN BREVEDespués de leer el discurso con calma, repito lo que expresé ayer de bote pronto en milenio.com: el presidente Peña Nieto habló como miembro de una especie política cuya supervivencia está en duda, y al menos en la propuesta, acertó.
Pero no encuentro a muchos con ganas de abrazar la arenga del Presidente. Comenzando por la comunidad de Ayotzinapa, que la calificó de indignante. Los partidos de oposición la consideraron insuficiente. Organismos internacionales de derechos humanos señalaron que se trata en buena medida de repeticiones de planes que estaban en curso, reediciones de un mismo producto con nuevo envoltorio. Especialistas en asuntos de seguridad la recibieron con cautela extrema. Y no, por obvio, el rechazo en las redes sociales deja de ser desalentador.
Por lo grave del momento, el Presidente tenía que convencer y entusiasmar. Parafrasear aquello de me siento con derecho a reclamar la ayuda de todos y a decir: “Vengan, vayamos hacia delante con nuestra fuerza común”.
Quizá convenza a legisladores, gobernadores, juzgadores. Pero en la sociedad no registré fervor ni admiración.
Como sea, el gobierno del presidente Peña Nieto tiene una nueva carta de navegación de aquí a 2018. Sabe que el viento está en contra y que así seguirá por una temporada. Y que el calendario en nada ayuda.
Concretar lo prometido tomará en el mejor de los casos una generación. En el cortísimo plazo, en cambio, viene el lunes 1 de diciembre, con pronóstico de movilizaciones y seguramente duros gritos de descalificación a lo anunciado ayer.
Ayer, el día en que no se podía fallar.
CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNLos Diez Mandamientos y el Sistema Métrico Decimal han de inspirar eldecalogueo de propuestas, exigencias, peticiones o acuerdos, y de ahí que sean10 los puntos planteados ayer por Enrique Peña Nieto.
¿Son muchos o pocos frente al titipuchal de pendientes que se deben resolver?
Para el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, fueron insuficientes por “la falta de un ejercicio serio de autocrítica” en el mensaje presidencial.
Y a Carlos Navarrete, del PRD, le parece que Peña “no puede quedarse solo en estas medidas…”.
Pero si de lo que se trataba era de anunciar lineamientos específicos para vacunar al país contra la criminalidad y la corrupción (lacras endémicas, hoy en el centro de la atención mundial por el caso Iguala y la mansión de la señora Angélica Rivera), el decálogo de ayer se antoja tan amplio que las prioridades parecieran poco identificables.
Lo innegable es que ahí están: inminente adiós a las deplorables policías municipales, vigilancia ciudadana contra la corrupción y desarrollo industrial en el turístico y folclórico, pero paupérrimo, sur-sureste mexicano…
cmarin@milenio.com
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESEn muchas ocasiones los cambios no son posibles cuando son necesarios y oportunos, sino cuando las condiciones los imponen, y nada impone más que una crisis. Las medidas anunciadas ayer por el presidente Peña Nieto se inscriben en ese contexto: en su gran mayoría son medidas que ya se habían planteado tiempo atrás y que no salieron adelante por falta de acuerdos legislativos o simplemente por miopía política, por considerar que no eran oportunos o simplemente porque no hubo voluntad para sacarlos. Hoy, la crisis de seguridad que exhibió Iguala hace muy difícil negarse a asumir su necesidad.
Son muchos temas que tendrán que desgranarse a lo largo de los días y en varios de ellos habrá que esperar las iniciativas y cómo se procesan las mismas para tener una opinión definitiva, pero algunos capítulos son clave: la ley contra la infiltración municipal del crimen organizado, las policías estatales, el sistema nacional anticorrupción y el programa para el desarrollo de los estados del sureste acaparan la atención. Otros como el número telefónico único de emergencias y el de identidad sencillamente es increíble que todavía no fueran parte de nuestra realidad.
La ley para evitar la infiltración del crimen organizado en los municipios tiene antecedentes internacionales importantes y es un instrumento que han utilizado muchos países, desde Colombia hasta Italia, para romper esas cadenas de corrupción. El desafío, en este sentido, no es sólo reaccionar después de que ocurran los hechos sino tener capacidad de acción antes de que sucedan. En Italia, cuando se aplicó, rompió enormes cadenas de corrupción, pero también implicó la detención de cientos de funcionarios locales y algunos federales.
Las policías estatales con mando único y un nuevo modelo policial fue propuesta permanente en todo el sexenio pasado, hubo algunos acuerdos, sobre todo en la Conago, pero no hubo voluntad política para sacarla adelante. Quizás como me dijo ayer el secretario de Gobernación,Miguel Ángel Osorio Chong, es que tampoco se lograron los acuerdos para ello, pero lo cierto es que las resistencias fueron notables y la falta de voluntad también. Hoy el mando único parece una verdad evidente y hay varios estados que están avanzando en ese sentido, pero lo fundamental, como se dijo ayer, es establecerlo por ley, con normas estrictas para que nadie ni en el ámbito estatal ni en el municipal, se resista a una medida que es clave para garantizar la seguridad cotidiana, insistiendo en que el mando único sin la creación literalmente de nuevas policías creadas bajo un nuevo modelo, similar al de la Policía Federal pierde sentido. Habrá que agregar un punto: esas 32 policías locales deberán tener mecanismos de coordinación muy claros con la federal para ser eficientes.
El sistema nacional anticorrupción es una propuesta que ya está en el Congreso y que tiene que salir adelante con rapidez: el fiscal anticorrupción es una pieza importante, pero mucho más lo es establecer todo el sistema con sus diferentes niveles e instancias de control recíproco. La ley de obras públicas tiene que ser el complemento indispensable en este sentido.
Como se dijo ayer, todos estos temas están en el Congreso o lo estarán con las iniciativas que se enviarán el lunes. Y como también dijo ayer el presidente del senado, Miguel Barbosa, debe haber disponibilidad y voluntad para discutirlas y aprobarlas con los cambios y agregados que se consideren en la forma más rápida posible. El tiempo es un factor fundamental para que la gente tenga credibilidad sobre estos temas. Analizar todo lo referente al plan del sureste y las medidas que involucra en Chiapas, Oaxaca y Guerrero, es imposible en unas pocas líneas, ya lo analizaremos, pero el capítulo de las zonas económicas especiales es muy interesante y puede generar polos de desarrollos importantísimos. Tampoco se trata de proyectos nuevos: el tema de corredor transístmico es de tiempos de Miguel de la Madrid y en el gobierno de Carlos Salinasestuvo muy cerca de convertirse en una realidad, es un proyecto fantástico. El de Puerto Chiapas tampoco es nuevo, y puede detonar el desarrollo en una zona que tiene todo para hacerlo, lo mismo que el del puerto de Lázaro Cárdenas. Pero, como en la seguridad lo que ha cambiado es el momento, y una vez más la clave en esto es contar con la voluntad política que faltó en el pasado para avanzar en estos proyectos.
Hace unos días hablábamos aquí de lo que Dick Morris llamaba la triangulación y que no es más que tomar propuestas de otras fuerzas u otras épocas para que un gobernante las haga suyas y lograr así consensos. Eso es lo que ocurre con muchas de estas propuestas y medidas, y lo que debería dar base para amplios consensos. Asumiendo además, que no hay tiempo para dilaciones.
¿Qué faltó? A mi entender dos cosas que pueden presentarse en el futuro inmediato: mensajes más directos para beneficiar a las castigadas clases medias y un plan específico, claro, concreto exclusivamente para los jóvenes.
LA JORNADA ASTILLERO ENRIQUE GALVÁN OCHOAreformistamediante el Pacto por México, liberador de la patria en una versión en tres colores de la guerra calderonista contra el narcotráfico, declamador en tonos épicos de un repetitivo (varias de las propuestas se discuten en el congreso o ya son letra legal), rollero, insuficiente y nada convincente decálogo de iniciativas, propuestas, consideraciones, presuntos buenos deseos y una inocultable apropiación oportunista del ser colectivo denominado Ayotzinapa, confirmación tajante de que en las alturas del Estado Mafioso (según diría Le Monde) no hay ninguna pretensión de corregir el rumbo de injusticia, corrupción y demagogia que tiene a México entero en crispación con riesgo de desbordamiento.
Todos somos Ayotzinapa
, decía con énfasis el jefe de la pirámide de poderes que directa e indirectamente han creado las condiciones de corrupción e injusticia social que han desembocado en el asesinato o la desaparición de jóvenes, como se ha confirmado que sucedió con estudiantes de secundaria en Cocula (fue en 2013, según puntualizó el etéreo gobernador Rogelio Ortega) o los de ayer en Chilapa de Álvarez, Guerrero, once decapitados y parcialmente incinerados, como once son también los presos políticos que tomaron los gobiernos en el Zócalo el pasado 20 de noviembre en que la Sedena aceptó que transporta en sus unidades oficiales a soldados con vestimenta tan informal que luego parecen manifestantes violentos, aunque esa indumentaria tan confundible en las provocaciones políticas parezca inaceptable si los portadores son llevados a un acto sumamente solemne, como fue la entrega de medallas y promociones de grado.
A propósito, un militar con años en el retiro, cuyo nombre se omitirá, comentó a esta columna que, en su experiencia y recuerdos, “los militares entraban y salían del cuartel siempre uniformados. Inconcebible, y merecedores de arrestos, de lo contrario. A no ser que el Ejército se haya relajado mucho en estos años, pero me parece muy extraño que les permitieran salir y entrar a esos jóvenes, no sólo vestidos de ‘civil’, sino ¡vestidos como ‘anarquistas’! Además, dado que iban a una ceremonia donde iba a estar el jefe supremo de las fuerzas armadas (es el mando que tiene el Presidente), donde además iban a asistir los secretarios de Defensa y Marina, y todos con sus uniformes de gala. ¿Iban a llevar a esos soldados rasos a que fueran de civil tipo ‘anarquistas’? Repito, sólo que la disciplina se haya relajado, para mí suena absurdo e imposible”.
Pero, de vuelta a las venideras aventuras del Nain Guan Guan en versión nativa, ha de señalarse que no carece de maña el plan anunciado ayer por Peña Nieto. En el fondo, el ocupante de Los Pinos pretende convertir el caso Iguala en una justificación para más autoritarismo. Las medidas anunciadas ayer concentran más hilos de poder en el mexiquense y buscan tener más control social en un país de crecientes protestas, con Ayotzinapa como irónica coartada para reprimir a quienes no se acojan a los términos de la ruda doctrina Peña, en cuya esencia está el transferir la responsabilidad de las desgracias nacionales a entes ajenos a Los Pinos, como las autoridades municipales ya nada libres ni soberanas, sino susceptibles de intervenciones federales o desaparición de ayuntamientos a partir del criterio de los mandos federales presuntamente sacrosantos, o las policías de esos municipios como si fuesen la exclusiva o máxima instancia de corrupción y entendimiento con el crimen organizado, ahora entregados los mandos únicos
a instancias estatales, según eso libres de los pecados cometidos en los niveles inferiores.
La mala lectura política e institucional de Peña Nieto proviene de la asignación de responsabilidades a los otros
(salvándose siempre el declarante, su grupo y aliados), sin atender las motivaciones profundas de la movilización nacional que provocaron los hechos de Iguala. Discurso excesivo, como de candidato en campaña o como si el orador no tuviese dos años en el poder o apenas se estuviese enterando de males y problemas que por desconocerlos no incluyó en su primera tanda de reformismo pactado.
De lo anunciado ayer sólo pueden desprenderse más maniobras de control y más enredijos procesales para entrampar a críticos y opositores. Peña Nieto desaprovechó la improbable oportunidad de mostrarse solidario con las causas populares y emprender una compartida restructuración nacional. Prefirió quedarse anclado en el discurso efectista, en la inmediata propaganda apabullante, en el confort de sus comentaristas y medios alineados, crítico de corruptelas entre empresarios y políticos como si no hubiera Casa Blanca (la mansión financiada por un contratista a una esposa que por otro lado pagaba de contado un crédito inmobiliario en Miami), señalador de culpables lejanos (Al municipio, al municipio
), ofensor del auténtico espíritu de Ayotzinapa al usarlo como inaceptable pretexto para placebos justicieros, como ya se había etiquetado aquí en entregas anteriores lo que sucedería ayer, en Palacio, frente a la clase política y empresarial tan predispuesta a aplaudir (ayer mismo, otro ejemplo, en la comida de la Cámara Nacional de la Radio y la Televisión con EPN).
Y, mientras en Jalisco la policía del gobernador priísta Aristóteles Sandoval conmemoraba la noche de Ayotzinapa tendiendo cerco a camiones en los que se transportaban estudiantes de la normal rural de Atequiza, reteniendo y amenazando a esos jóvenes, ¡hasta el próximo lunes!
Twitter: @julioastillero
