Hermógenes Beltrán García
Oaxaca de Juárez, 24 de mayo. Leí el pasado día 22 que desaparecen los árboles tropicales en Australia lo cual es una tragedia para el mundo, para la humanidad, para los mexicanos, los oaxaqueños, para nuestras familias, para usted, para mí, para todos.
Pero ¿Sólo en Australia? Veamos, nos dicen en la nota:
Árboles de bosques tropicales de Australia han muerto al doble del ritmo anterior de la década de 1980, aparentemente por impactos climáticos. De estudio internacional a largo plazo en Nature, que las tasas de mortalidad de los árboles tropicales se han duplicado en los pasados 35 años, a medida que el calentamiento global aumenta, obvio que aumenta el poder de desecación de la atmósfera
El deterioro de bosques reduce la biomasa y almacenamiento de carbono, hace cada vez más difícil mantener las temperaturas máximas globales muy por debajo del objetivo de 2 ° C que exige el Acuerdo de París. El estudio que fue dirigido por investigadores del Centro Smithsoniano de Investigación Medioambiental, en EU; de Universidad de Oxford en Reino Unido e Instituto Nacional de Investigación al Desarrollo Sostenible (Unidas), en Francia, con participación de científicos de Australia y Perú, con datos excepcionalmente largos de toda la selva tropical australiana
Esa nota nos preocupa, eso que ocurre a miles de kilómetros, pero más nos debe preocupar lo que ocurre en nuestro derredor, cerca, muy cerca de donde estemos, en nuestra casa, nuestro trabajo, nuestro pueblo, nuestra ciudad y no para ser protagónicos, a aparecer en los diarios, los comentarios de los medios.
Hay ciudadanos “muy preocupados” por la tal de los árboles de la ciudad lo cual es de reconocer, pero aquí aplica aquello de ver la aguja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, Hacer escándalo por la remoción o tala de los árboles en la rúa Símbolos Patrios, pero ¿es para hacerse patos de la verdadera deforestación?
Recorra usted las carreteras especialmente por la tarde-noche y verá el fruto de trabajadores que se ganan el sustento arrasando nuestros bosques y los que derriban el arbolado, los que los transportan, los que reciben y hacen el trabajo duro no son los culpables, sino que los grandes empresarios. Muchos que viven lejos de nuestro suelo son los “ganones” con la complicidad de los funcionarios de los entes gubernamentales para cuidar los recursos naturales de los ámbitos federal y estatal.
Como anécdota, a Jorge L. Tamayo se le asocia con el cuidado de los bosques, pero con sus “empleados” tuvieron a su cargo la deforestación de los bosques de coníferas de Ixtlán y Juquila entre otros para las Fábricas de Papel Tuxtepec. En esos tiempos los bosques de Oaxaca alimentaban las fábricas de Triplay y Novopan en sus instalaciones en la ribera derecha del río Atoyac y eso es materia de otras notas a posteriori.
Hoy los troceros acarrean miles de metros cúbicos de trozos de troncos de nuestros bosques y ¿Qué hacen PROFEPA, SEMARNAT y sus entes del cuidado de la naturaleza? Leímos recientemente de que en las inmediaciones de Yagul los empresarios mezcaleros invaden el área protegida para cultivar agaves materia prima para elaborar el mezcal y ¿quiénes son sus cómplices?
Las dependencias federales y estatales deben dar cuenta precisa y real pero si no lo hacen ¿se asumen como sus cómplices?

