Por: Jorge Castañeda
Bahías de Huatulco, 25 de junio. Actualmente, la extinción de animales silvestres en el mundo está relacionada casi exclusivamente con la acción del hombre, que sigue sin entender la vital importancia que tienen en la delicada cadena biológica.
El comercio ilegal de especies (muchas de ellas en peligro de extinción), la caza, la introducción de especies exóticas (que compiten por los recursos con animales nativos) y la destrucción de los hábitats naturales, son las principales causas de la depredación de la fauna silvestre.
Aunque algunos países poseen leyes que protegen y castigan el tráfico de especies, los controles ideados hasta el presente siguen siendo totalmente insuficientes a la hora de detener el creciente deterioro de la biodiversidad de nuestro planeta.
Ante la pasividad de los gobiernos, las industrias relacionadas con la caza indiscriminada y el tráfico de animales a gran o pequeña escala, sigue en aumento.
Al existir grupos sin escrúpulos que se dedican a la caza furtiva de ejemplares protegidos por la ley, se pone en peligro la existencia y todo el equilibrio ecológico, amenazando el crecimiento natural de todos los integrantes del ecosistema.
El comercio de vida silvestre no es un simple problema que preocupe a los fanáticos que defienden a los animales, sino que es un problema ambiental, que involucra el futuro de la supervivencia de la vida en la Tierra. Nada más y nada menos.
No obstante, y sólo por citar algunos ejemplos, se calcula que más de 15 millones de pieles se venden al año, principalmente de nutrias, zorros, osos, castores, focas, martas, chinchillas, jaguares y hasta tigres.
Por otra parte, se estima en 10 millones de pieles de reptiles las que entran en el circuito de venta clandestina cada año.
Y qué decir de los colmillos de elefantes o los cuernos de rinocerontes que siguen siendo comercializados de manera absurda por las mafias internacionales que ganan miles de millones de dólares por su nefasta actividad criminal.
Sin embargo, estos no son los únicos animales que están en peligro: peces, ardillas, armadillos, monos, loros, tortugas, iguanas, camaleones y aves coloridas, son capturados cada año sólo para ser vendidos como mascotas exóticas.
Según datos de World Wildlife Fund (WWF) o Fondo Mundial para la Naturaleza, a los que foroambiental.com.mx tuvo acceso, el tráfico de animales silvestres ocupa el tercer lugar en el mundo en cuanto a ganancias ilegales, sólo después del tráfico de armas y de drogas, con ventas anuales de más de 20 mil millones de dólares, lo que habla de las mafias que están detrás de este tipo de actividad criminal.
La Unión Europea es uno de los mayores consumidores de especies salvajes y de productos derivados. Es el primer importador mundial de felinos y de papagayos vivos, el segundo importador de primates, boas y pitones.
El mercado en Estados Unidos no se queda muy atrás, a pesar de que en ese país existen un gran número de organizaciones conservacionistas, pero que no han podido crear la suficiente conciencia entre la sociedad para lograr eficazmente la protección de los animales salvajes.
Sin embargo, el mercado oriental es el principal comprador de fauna, liderando el tráfico ilegal de especies a nivel mundial, no sólo para “presumir” sus pieles o el marfil de colmillos, sino para mantener a muchos animales en cautiverio o incluso para consumir su carne o subproductos, a los que en muchos casos los asiáticos le atribuyen propiedades afrodisíacas, lo que raya en un ridículo absurdo.
Y si a todo lo anterior le añadimos el llamado tráfico hormiga, el que se da todos los días y a todas horas en muchos países de América Latina, África o Asia, podremos imaginar la terrible depredación de fauna silvestre que ha padecido y sigue padeciendo el mundo por la estúpida acción humana.
Hasta cuándo seguiremos actuando en contra de los animales silvestres, en contra de la biodiversidad, en contra de nuestro planeta, en contra de nosotros mismos.
Realmente no nos merecemos autodenominarnos como seres racionales, cuando nuestros actos hablan de la enorme irracionalidad de la que somos capaces.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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(Con parte de información de WWF)
Imagen: Internet

