Oaxaca de Juárez, 12 de septiembre. El hallazgo de una finca en Tecalitlán, Jalisco, utilizada para atender a personas heridas vinculadas con el crimen organizado abrió una nueva investigación federal y estatal. El caso fue conocido como el “hospital clandestino del CJNG”, aunque Omar García Harfuch aclaró que el inmueble funcionaba principalmente como sitio de recuperación y no como un hospital formal.
La propiedad fue localizada durante la búsqueda de un joven de 20 años desaparecido en Tlaquepaque tras acudir a una supuesta oferta laboral. En el operativo fueron liberados ocho hombres privados de la libertad y detenidas seis personas, mientras las autoridades investigan quién brindaba atención médica y si personal de salud fue obligado a participar.
La investigación comenzó después de que la familia del joven denunciara su desaparición el 21 de julio. El muchacho salió rumbo a un supuesto trabajo en un rancho y perdió contacto con sus familiares. Las labores de inteligencia permitieron ubicarlo posteriormente en Tecalitlán, donde también fueron encontrados otros siete hombres.
Las víctimas tenían entre 16 y 43 años, procedían de entidades como Ciudad de México, Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Jalisco. Según las autoridades, permanecían en el inmueble contra su voluntad.
¿Qué encontraron dentro del supuesto hospital clandestino en Tecalitlán?
Durante la inspección fueron asegurados medicamentos, botas ortopédicas, tres pares de muletas y material médico. También aparecieron presunta marihuana, una báscula gramera, calzado táctico y 100 cartuchos útiles calibre 5.56 x 45.

Algunos de los hombres presentaban lesiones que requirieron tratamientos especializados. Dos tenían dificultades para caminar y existían indicios de procedimientos quirúrgicos, incluso colocación de clavos para atender lesiones en extremidades. Ese nivel de atención llevó a la Fiscalía de Jalisco a investigar quién realizaba los procedimientos.
Una de las líneas abiertas busca determinar si médicos, enfermeros o paramédicos trabajaron en el lugar y bajo qué circunstancias. Hasta este 11 de septiembre, las autoridades no reportaban denuncias por desaparición de trabajadores sanitarios en la región sureste, pero tampoco descartaban que alguno hubiera sido obligado a prestar servicios.

Harfuch explicó que el inmueble fue revisado en una acción en la que participó la Fiscalía General de la República. “Más que un hospital”, indicó, era un lugar donde personas heridas de la delincuencia organizada eran llevadas para reponerse. Las indagatorias permanecen abiertas.
Aunque distintos reportes relacionaron la finca con el Cártel Jalisco Nueva Generación, las autoridades todavía investigan la operación completa del sitio, quién proporcionaba la atención y qué personas participaban en el esquema.
Durante el despliegue también fueron detenidos cinco hombres y una mujer, quienes quedaron a disposición de las autoridades por su probable responsabilidad en delitos de trata de personas y desaparición cometida por particulares.
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