Oaxaca de Juárez, 5 de diciembre. Las autoridades sanitarias han alertado sobre efectos psiquiátricos en los agonistas del GLP-1 —una familia de medicamentos como Ozempic y Wegovy, originalmente diseñados para tratar la diabetes tipo 2— ante el creciente uso de estos fármacos como herramienta para bajar de peso. 
La popularidad que alcanzaron tras su adopción por celebridades ha impulsado su consumo mundial, pero también ha derivado en escasez para pacientes diabéticos y en la aparición de efectos adversos graves cuando se utilizan sin control médico.
La Administración de Bienes Terapéuticos de Australia (TGA) emitió recientemente una advertencia pública tras registrar, en apenas un año, 20 notificaciones de pensamientos suicidas en la Base de Datos Australiana de Notificación de Efectos Adversos.
El aviso, explicado en The Conversation por el profesor Nial Wheate, de la Universidad de Macquarie, insta a los usuarios de agonistas GLP-1 a buscar atención médica inmediata si presentan síntomas depresivos o ideas suicidas.
Aunque la mayoría de los efectos secundarios de estos fármacos suelen ser leves —náuseas, estreñimiento, diarrea o dolor estomacal—, la falta de supervisión profesional puede retrasar la detección de complicaciones más serias, incluida la interacción con otros medicamentos. Ya se han documentado interferencias con anticonceptivos que han derivado en embarazos no planificados, un problema adicional a los posibles efectos sobre la salud mental.
¿Cómo actúan Ozempic y otros agonistas del GLP-1?
Ozempic —nombre comercial de la semaglutida— forma parte de un grupo de fármacos que imitan la acción de la GLP-1, una hormona encargada de regular la glucosa y de modular el apetito.
La hormona natural tiene una vida útil muy breve en el organismo, por lo que los pacientes con diabetes tipo 2 suelen requerir alternativas que mantengan sus niveles bajo control por más tiempo.
Estos medicamentos también retrasan el vaciado gástrico, lo que prolonga la sensación de saciedad; además, influyen en otras hormonas relacionadas con el apetito.
De ahí que muchos usuarios, incluidos varios rostros conocidos de Hollywood, hayan reportado una disminución casi total de los antojos y una pérdida rápida de peso. Sin embargo, los especialistas advierten que el sobrepeso tiene múltiples causas y que la supresión del apetito no siempre garantiza una reducción sostenida.
El debate sobre los efectos psiquiátricos: hallazgos y dudas
La preocupación por los pensamientos suicidas asociados al Ozempic no se limita a Australia. Investigaciones publicadas en 2024 ya habían descrito un incremento del 106 % en el riesgo de desarrollar este efecto adverso, junto con tasas más elevadas de ansiedad y depresión. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha solicitado mantener una vigilancia estrecha sobre estos tratamientos.
Los expertos aún no saben con exactitud por qué se producen estos síntomas, pero los estudios apuntan a que los agonistas GLP-1 pueden modificar la actividad de los receptores cerebrales vinculados a la hormona.
Una vez que el fármaco se une a estas estructuras, puede alterar la función de las neuronas dopaminérgicas en el área tegmental ventral y modificar la expresión del transportador de dopamina en el sistema límbico. Esto podría afectar la disponibilidad de esta sustancia, fundamental para la regulación emocional y los circuitos de recompensa.
La importancia de la dopamina y sus implicaciones
La dopamina participa en procesos esenciales relacionados con el bienestar emocional y la motivación. Alteraciones en su disponibilidad están estrechamente vinculadas a trastornos psiquiátricos que afectan tanto a la respuesta al placer como al equilibrio emocional.
Mientras la GLP-1 natural actúa de manera breve y limitada, fármacos como el Ozempic ejercen un estímulo más prolongado, lo que podría potenciar cambios en estas rutas neurológicas.
No todos los estudios coinciden en que exista un vínculo directo entre el uso de agonistas GLP-1 y el aumento de pensamientos suicidas.
Sin embargo, los reportes de casos recientes y las tendencias observadas en investigaciones científicas obligan a mantener un monitoreo cuidadoso y a consultar a un especialista ante cualquier cambio significativo en el estado de ánimo.
En todos los países existen líneas telefónicas de atención inmediata para situaciones críticas. Además, los médicos insisten en que la pérdida de peso más segura se logra mediante hábitos sostenibles, como una alimentación equilibrada y actividad física regular, sin recurrir a atajos que puedan comprometer la salud.

