Oaxaca de Juárez, 24 de agosto. Las Plantas Tratadoras de Aguas Residuales o (PTAR) son entre otras cosas en el estado de Oaxaca, la muestra evidente de cómo el estado mexicano: federación estados y municipios se han constituido por acción y por omisión en cómplices de los “altos funcionarios” de esos tres niveles de gobierno a los que les han entregado recursos millonarios para construirlas.
Para no ir más lejos en la zona conurbada de Oaxaca de Juárez se determinó sanearla al construir la PTAR en San Raymundo Jalpan; por trascendidos se sabe que la referida PTAR no funciona al estar a un nivel más elevado y las aguas negras no “suben” por gravedad como debería ser y se vierten al lecho del Atoyac.
Es una evidencia clara de cómo el estado mexicano ¿benefició a unos pillos de la CONAGUA? ¿Comisión Nacional del Agua? En complicidad con el gobierno estatal de Oaxaca obvio se sexenios anteriores. Pero no solo los pillos oficiales tienen vela en el entierro en la pestilencia que genera la no canalización del agua con residuos a la PTAR, los acaudalados empresarios de Oaxaca riegan con aguas negras vastas superficies como es el caso de los terrenos al sur de la ciudad capital, enfrente de La Ermita de Xoxo donde oficiaron la primera misa católica.
Ahí riegan con aguas negras sus cultivos de alfalfa pero no solo riegan la pestilente agua sino que inundan de olores nauseabundos el área circundante desgraciadamente sin ningún Chapulín Colorado que los defienda.
Pero volvamos sobre las PTAR, abundan en Oaxaca pero, ¿funcionan? En Santa Catarina Juquila construyeron una que fue la esperanza de que la cascada Chorro Conejo río abajo de esa ciudad fuese un atractivo turístico como lo fue antes de ser un santuario atractivo tras visitar el santuario Católico pero no, hay temporadas que en esa ciudad sus habitantes y peregrinos sufran la pestilencia que la PTAR debió tratar las aguas pero ¿Quién se llevó la lana?
Según trascendidos hay en el estado 150 PTAR pero solo 17 funcionaban y las demás sin operar menos con mantenimiento; la ciudad capital como escaparte de la triste realidad de las PTAR nos deja en la zona metropolitana, un cauce contaminado de los ríos Atoyac y Salado.
En una visita hace algunos años a Santa Gertrudis Zimatlán para ver unos campos cultivados de tomate, vimos cómo, para cruzar el Río Atoyac, los que tenían la necesidad de hacerlo, era utilizando una carreta que les daba ese servicio pues el antes río era un vertedero de aguas pestilentes.
El agua de los ríos en su carrera hacia el mar tienen la virtud de oxigenarse y por procesos naturales revertir en parte la contaminación pero eso es algo que no resuelve el problema de fondo, la contaminación del medio ambiente y, el estado mexicano no ha tenido la decisión de resolver el problema de fondo, sanear efectivamente los cauces pero también llamar a cuentas a los pillos del pasado que se enriquecen aún más, aparte de lo robado ¿Quién será el Chapulín Colorado o ¡que aparezca un Robin Hood! o un Chucho El Roto,
En Oaxaca, el gobernador Salomón Jara Cruz y su brazo ejecutor Geovany Vásquez Sagrero. ¿Harán algo? Este caso es uno de los muchos del porvenir y ¿Qué pasa con Punta Colorada en Puerto Escondido? Y ¡Aún hay más, dijera un comunicador en el siglo pasado No solo es PTAR algo que sangra a Oaxaca. Volveremos

