Por: Marcos Vásquez Alejandres.
Oaxaca de juárez, 12 de junio. Con mucha irresponsabilidad, el presidente de la república cumplió con iniciar “la nueva normalidad” y retomar sus giras a partir del 3 de junio, este hecho se confirma con el banderazo de la faraónica obra del famoso “tren maya”, pronunciamiento que había dado a conocer semanas antes porque, según él, ya existían las condiciones adecuadas, para regresar a una “nueva normalidad”, que ya estábamos listos para salir a las calles, y así recuperar nuestra vida habitual; con esto, López Obrador pensaba, que por voluntad suya, terminaba con el contagio y podía dar por finalizada la cuarentena, que había obligado a millones de mexicanos a quedarse en confinamiento indefinido en sus casas a causa del Covid-19. Se insistió, pues, y se dio la indicación de esta medida, pese a que en varios estados del país se estaban y están incrementado, de manera grave, los contagios y el número de defunciones en cifras alarmantes. Aunque el presidente salga a decir que no es cierto, México está dentro del Top Ten, ya que ocupa el lugar número 7 a nivel mundial, con 12 mil 545 muertes al día 5 de junio por la pandemia, cifra que lamentablemente seguirá incrementándose en los próximos días; aunado a esta realidad, el elevado número de opiniones y protestas en todo el país de diferentes actores políticos de la sociedad, intelectuales y científicos, como doctores, economistas, matemáticos, etc., que opinaban no a la “nueva normalidad”; además porque el personal médico y administrativo de los hospitales que salieron a protestar para denunciar que estaban laborando en condiciones sanitarias extremadamente malas y que el contagio estaba en su punto más alto, aun así, el gobierno federal, tomó tan irresponsable decisión que trae consigo un riesgo mayor en las vidas de miles de mexicanos.
¿Cuál era la urgencia? Si vemos que, en la atención de la salud, Obrador se ha exhibido incompetente, ya que los trabajadores para la salud han estado, prácticamente solos dando la batalla contra el Coronavirus, y que ha sido incapaz de lograr evitar que el sistema hospitalario esté colapsado y que, en el terreno económico, tampoco ha dado resultados a la mediana y pequeña empresa y sobre todo a los millones de mexicanos que se quedaron en casa y sin comida. Las medidas que ha tomado para reactivar el sector económico, no se ve que estén llegando en lo mínimo a los más afectados, ordenar regresar a los obreros a sus fuentes de empleo sin las condiciones necesarias por parte de las empresas para garantizarles su salud, es engañarlos, ¿Qué se espera de Obrador en la “nueva normalidad”, sí abandonó a los trabajadores en plena crisis? La respuesta no es muy difícil de encontrarla: lo mismo ocurrirá en la “nueva normalidad”.
Con lo anterior se demuestra, que a López Obrador no le interesa la salud, la economía, ni el bienestar del pueblo, como lo ha reiterado en diversas ocasiones como disco rayado. De acuerdo con los datos de la CONEVAL, en el 2019 éramos 60 millones de mexicanos que vivíamos en la pobreza, con esta pandemia esa cifra se va a incrementar en 10 millones más, pero esto tampoco le preocupa a él; le urgía decretar la “nueva normalidad” y salir de giras, porque el mal manejo de la pandemia y la economía del país, le estaban y le siguen restando mucho a su de por sí ya decadente popularidad, que pone en riesgo su pretensión de ganar las elecciones de 2021 con miras a su reelección para 2024, no hay que olvidar que López Obrador ha estado en campaña permanente, esto es lo que a él le conviene. Aquí está la cereza del pastel.
Con esto queda claro que para nosotros los mexicanos, la “nueva normalidad” solo traerá más dificultades, riesgos para nuestra salud y para nuestra economía ya que si de por sí no se tiene un ingreso estable y suficiente que permita en lo elemental satisfacer las necesidades más básicas, la vida se tornará cada vez más difícil para los que menos tienen, no así para López Obrador.
Urge la unidad nacional, crear un frente con la participación del pueblo, para que en un tiempo no muy lejano tomar el poder e implementar una política que beneficie verdaderamente al pueblo.

