La Razón
Oaxaca de Juárez, 2 de junio. La CNTE lleva años haciendo todo, menos dando clases. Presiona, va a plantón, estira la liga, genera caos para ganar a río revuelto. No quiere la reforma educativa, tampoco le interesa que haya profesionalización de docentes ni evaluación de maestros. Mucho menos que las plazas se concursen y dejen de ser su coto de poder.
Lo que los líderes del magisterio disidente pretenden es que la SEP dé marcha atrás a lo aprobado por el Congreso, mantener sus privilegios, el control de plazas y la opacidad en los recursos que les son entregados por la Federación.
No sólo son penosas sus demandas —que van en contra de cualquier avance en materia educativa—, más lamentable aún es que las autoridades federales hayan cedido a su chantaje. No será la primera vez.
En agosto de 2013, cuando se plantaron en la capital, ganaron 115 millones de pesos y el cumplimiento de su pliego petitorio, con tal de que se fueran y regresaran a las aulas en sus estados. En aquel momento, desquiciando el DF, obtuvieron 10 mil plazas en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas, que permanecían como irregulares.
También ganaron impunidad: ninguna represalia penal o administrativa por las protestas en las que, además de vandalizar edificios, agredieron a policías. Por si fuera poco, les fueron pagados los días que no trabajaron, se deshicieron de la Sección 59 del SNTE, que “tomó” unas 100 escuelas para suplir la ausencia de los maestros de la Coordinadora que estaban en paro (dos mil 500 agremiados tiene el SNTE en Oaxaca, frente a los 70 mil de la CNTE). Y, para rematar, obtuvieron la promesa del gobierno federal de revisar los casos de algunos militantes de la CNTE, entre ellos el de Mario Olivera Osorio, profesor y dirigente del Frente Amplio de Comunidades Marginadas del Estado de Oaxaca, así como el de Lauro Atilano Grijalva Villalobos, Sara Altamirano Ramos, Damián Gallardo Martínez y Leonel Manzano Sosa, acusados de delincuencia organizada y secuestro.
La fórmula ya la conocen. Por eso vuelven a la carga. Y, no es coincidencia, lo hacen a una semana de las elecciones. Miles de integrantes de la CNTE marcharon ayer en el DF. Lo hacen a pesar de que el gobierno federal bajó los brazos y se desistió de la evaluación magisterial —parte toral de la reforma educativa—, porque, como señaló el vocero de la Sección 22 en Oaxaca, Benito Vázquez Honestrosa, “nosotros vamos contra toda la reforma”. “Sigue en pie el boicot de las elecciones”, dijo Juan Melchor, integrante de la dirección política nacional de la Coordinadora.
Ésa es la razón para enrarecer el ambiente y ganar, de nuevo, lo que siempre han querido: impunidad y dinero. El interés de los líderes de la CNTE no es la educación. Como en 2013, quieren llevar al límite la negociación. Son un grupo de presión, de choque.
Usan la elección como protesta, amagan con boicot como medida de presión y, de paso, dejan en claro para quién trabajan y dónde están sus lealtades políticas.
Off the record… No es coincidencia que sean integrantes de Morena quienes apoyan en la logística y operación de la movilización de la CNTE en el DF, como tampoco lo fue que la semana pasada integrantes y hasta candidatos a diputados, como Felipe de la Cruz, aspirante a la ALDF por el Distrito 15, echaran gasolina a las protestas de taxistas contra Uber. El partido de Andrés Manuel López Obrador está decidido a enrarecer el ambiente en la capital. Va a tensar las cosas desde ahora al 7 de junio… Nada bien cayó en los círculos priistas la llamada en que se escucha al candidato a diputado Adrián Rubalcava y su delfín para jefe delegacional en Cuajimalpa, Miguel Ángel Salazar, no sólo hablando sobre los millones de pesos que utilizan en campaña —suficientes para rebasar el tope de gastos—, sino petulantes porque “la figura del Presidente” Enrique Peña Nieto “los arrastra” y ya los tiene en empate con el aspirante del PRD, Luis Cházaro. En el CEN del PRI y más arriba no gustó escuchar cómo los propios priistas en lugar de defender al mandatario buscan sacudirse su imagen. Además, les refrescó la memoria: antes que ser tricolor —como antes trabajó con el PAN y PRD—, Rubalcava piensa en sus propios intereses.
En boca cerrada… “Peña y Mancera deciden juntos”. Acorralado, entre la Línea 12, los contratos a OHL y la polémica compraventa de la casa que habita en la colonia Roma, el ex Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard —en entrevista con la revista La Capital, que circula a partir de hoy— señaló que el presidente y el gobernante capitalino quieren acabar con su carrera. Twitter: @MLopezSanMartin

