Cédula Real de la fundación de Antequera
Gerardo Felipe Castellanos Bolaños
Este es un tema que por su trascendencia debe investigarse a fondo por los estudiosos de la cosas de Oaxaca; la Cédula Real que conocemos de la fundación de la ciudad de Oaxaca, ni es real, nunca existió realmente ni la firma el Rey, ni trata de la fundación de Oaxaca.
Hasta donde sé, soy el primero en intentar desenredar la Historia de Santa María Oaxaca de la de Antequera y de la de Huaxyacac, que son historias diferentes. No es lo mismo Oaxaca que Antequera o que Huaxyacac.
Es un tema original que descubrí y se la razón por la cual en Oaxaca no se había escrito antes sobre la Villa de Santa María Oaxaca; todo lo que hasta hoy conocíamos como Historia de Oaxaca se refiere a la ciudad española de Antequera.
Para realizar el ensayo y trasmitirlo sin dejarme influir por consideraciones personales, trabajé hasta aclarar las dudas normales que iban surgiendo al ir estudiando el tema, siguiendo un proceso de leer y releer, avanzar y retroceder las veces que fueron necesarias hasta conocer el origen, yendo de lo general a lo particular.
Huaxyacac y Antequera fueron dos pueblos distintos, asentados en diferente época en un mismo lugar.
La Villa de Santa María Oaxaca es la antigua Lula’a de los zapotecos y hasta 1829, el Marquesado de Hernán Cortés. Actualmente es el barrio de El Marquesado de la ciudad de Oaxaca.
Los tres fueron parte del Marquesado del Valle de Oaxaca.
Huaxyacac de los mexicas, es Lula’a en zapoteco, Ñundua en mixteco. Fue fundada en 1486 por Ahuitzotl y desapareció 42 años después, al ser invadida por los españoles que la poblaron y despoblaron cuatro veces. La última fue en 1528.
Antequera, Tepeaca o Segura de la Frontera, fue una ciudad española creada en Huaxyacac (1532), mediante una Cédula falsa. Desapareció, para bien de los oaxaqueños bien nacidos, a partir de la consumación de la Independencia de México.
“Duda de todo lo que se te dice” fue una de las primeras enseñanzas de mis maestros; pero al fin, mal alumno, por comodidad y para no tener que investigar, acepté que la Cédula Real de la fundación de Oaxaca, no fuera de Oaxaca, ni estuviera firmada por el Rey, que, para mantener la unidad del reino y evitar la creación de un estado dentro de otro, reinaba y además gobernaba.
El Rey era el símbolo de la unidad y permanencia de su reino. La traición era un delito de lesa majestad y se pagaba con la muerte. En 1532, fecha de la Cédula, el Rey era mayor de edad, tenía 32 años y por lo tanto no necesitaba tutores para que reinaran o gobernaran por él; la reina, su esposa se llamó Isabel de Avis.
Carlos I (V) de España, reino de 1519 a 1556. A la edad de quince años, el 5 de enero de 1515, en Bruselas, Carlos fue declarado mayor de edad.
Analizando la Cédula de la fundación de Oaxaca que conocemos, nos damos cuenta que se trata de la fundación de Antequera y no de Oaxaca, que eran lugares diferentes, como dejé demostrado arriba. Al inicio de la Cédula, los que la hicieron, usan el nombre del rey Don Carlos, pero al final de la misma se lee en el espacio que corresponde a la firma: Yo la Reina, sin especificar el nombre. La duda normal que surge de inmediato es: ¿la Cédula la expide el Rey o la Reina? ¿A qué reina se refiere? ¿Isabel de Avis, esposa del Rey? O acaso se refiere, cómo algunos piensan a doña Juana de Aragón y Castilla, la Loca.
La respuesta es contundente y única: Si doña Juana gobernaba, entonces el rey Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Rey de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, Duque de Milán, Duque titular de Borgoña, Soberano de los Países Bajos, Archiduque de Austria, era un usurpador y un traidor.
Veintiséis años antes de la expedición de la Cédula en comento, en 1506, Juana I de Castilla la Loca, fue presa de la locura y nunca fue tutora del Rey ni siendo este menor de edad.
Además, analizando la estructura de esta Cédula, para cumplir con el principio de legalidad, no especifica la autoridad del Rey que acostumbraba hacerlo en los siguientes términos:
Don Carlos, por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdova, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algecira, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra Firme del mar Océano; Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante y Milán; Conde de Hansburgo, de Flandes, Tirol y Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina &. Por cuanto por mi real persona se expidió la real cédula del tenor siguiente: EL REY… ruego y encargo a… que observen, cumplan y guarden y hagan observar, cumplir y guardar precisa y puntualmente esta mi real resolución, comunicándola a todos los ministros subalternos suyos, quienes en cualquier manera tocase su cumplimiento. Dada en… a…
Yo el rey. (Firma)
Refrendo: Yo el secretario del Rey, nuestro Señor, le hice escribir, por su mandado…
En todo caso la Cédula se refiere textualmente a la fundación de Antequera, no a la de Santa María Oaxaca. El original de esta Cédula nadie lo vio y no he logrado encontrar ninguna referencia documental que pruebe su existencia y tampoco la razón por la cual, con treinta familias, y según el propio Hernán Cortés, con una Cédula en blanco le dieron apariencia de legalidad a la fundación de Antequera.
El libro que contenía las actas originales de cabildo, de Santa María Oaxaca, desapareció misteriosamente después de que lo tuvo en sus manos el Pbro. José Antonio Gay.
Él cuenta qué, cuando tenía 29 años, durante la intervención francesa, 1862 – 1867, vio el Libro que contenía el Acta de la fundación de la ciudad, se refiere a Santa María Oaxaca, y las primeras actas de su Ayuntamiento que circulaba en las manos de la plebe, pero que no le fue posible adquirirlo (Gay, José Antonio. Historia de Oaxaca. México, Editorial Porrúa, 1982. p.145).
No es posible saber de qué trata un libro si no se tiene en las manos, se abre y se lee.
José Antonio Gay fue virtuoso, estricto, acucioso; fue un investigador de tiempo completo, “historiador exacto. No lo desborda la pasión ni lo inhibe la virtud… que a partir de su historia, trascienden como premisas de irrefutable veracidad” (Gay, José Antonio. Historia de Oaxaca. México, Editorial Porrúa, 1982. Prólogo escrito por Don Pedro Vásquez Colmenares) por lo tanto no hay duda de que habla de Santa María Oaxaca ya que, ni siquiera una sola vez, en esta parte de su Historia, menciona la palabra Antequera.
El original de la Cédula Real, sin la estructura que acostumbraba el Rey, sin la firma del Rey, sin el refrendo de su Secretario y sin ser dada a conocer por el escribano de su Majestad y notario público en la Villa de Antequera autoriza la fundación de Antequera.
El libro que contenía las actas originales de Cabildo en dónde se asentó la fundación de Santa María Oaxaca y el original de la primer Carta de Relación de Hernán Cortés, que por cierto no iba dirigida al Rey como correspondía, desaparecieron porque documentalmente probaban la traición al rey de España.
Y si así fue probablemente Antequera nunca existió para el Rey ni para el Papa. En la primer Carta de Relación se prueba, además, que Hernán Cortes era un traidor que no daba cuenta y razón a su Rey cómo correspondía. Está dirigida a la Reina.
El hecho de que Antequera desapareció oficialmente y Oaxaca resurgió, para orgullo de los oaxaqueños, también prueba que dicha Cédula era falsa.
castilan.gerardo.castellanos@

