Oaxaca de Juárez, 16 de agosto. Francisco Rivas comentó algo delicado en Oaxaca, “2017 es considerado el año más violento en la historia de México”. Así inició su participación en el conversatorio que organizó la Fiscalía.
El director del Observatorio Nacional Ciudadano vino a decir una serie de verdades que todos conocemos, que todos denunciamos, pero aún así, no pasa nada o pasa mucho.
Habló sobre el trabajo de los policías al que calificó de ” infame” ya que consiste en arriesgar hasta la vida por unos cuantos pesos porque hay personal profesional que es menospreciado por la sociedad. De entrada, aunque no los sean, los policías son maltratados y apenas y les alcanza para llevar el pan a sus casas y a veces se ven en la necesidad de entrarle a lo chueco porque no hay de otra. Porque así es el sistema y por las inercias.
En un problema donde se ven involucrados no hay nadie que los defienda, los dejan a su suerte, entonces ¿cómo actúan los derechos humanos en estos casos?
Con el nuevo modelo de justicia, es casi imposible actuar en contra de los delincuentes, más tardan en que los atrapan cuando en unas horas son liberados y están listos para seguir afectando a las personas.
La corrupción que es madre de todos los males. Dijo que a diario se difunden aseguramientos, detenciones de bandas, hallazgos de casas de seguridad, pero que lo incautado nunca aparece y mientras el delincuente cuente con recursos, pues será muy difícil combatirlo.
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!Qué costo tan grande tiene el aprendizaje de los jóvenes funcionarios en el gobierno de Murat! Los muchachos se dedican más a informar en las redes de sus reuniones o bien de las selfis que se toman en actos en el Distrito Federal. Mientras que los oaxaqueños se jodan. Al de Finanzas Jorge Gallardo Casas lo vemos hasta en la sopa, ya en el evento del PRI ya en la toma de protesta del delegado de la Sedesol. ¿Qué no tiene nada que hacer en su oficina? Los recursos no fluyen, mantiene paralizados los pagos por la serie de obstáculos que pone, pero eso sí, no se pierde ni un evento. El aprendizaje de los niños le cuesta al erario público y mucho. Hay que darles oportunidad, pero ¿realmente vale la pena? Las cosas no funcionan, y ellos siguen aprendiendo como Videgaray. Oaxaca sigue igual. No hay cambios, no se nota la nueva mano, no hay circulante, no pasa nada. Al fin y al cabo, el pueblo aguanta. Aunque los últimos hechos violentos denotan lo contrario y las muertes por cuestiones políticas crece día a día. Esto es un mal síntoma.
