Oaxaca de Juárez, 15 de agosto. Mía Gyliana de dos años no ha podido ser registrada ante el Registro Civil de Santa María Huatulco porque en la dependencia se lo han negado.
La pesadilla inició cuando nació, ya que su mamá Liliana perdió la vida al dar a luz por una presunta negligencia médica en el Hospital Comunitario de Santa María Huatulco, donde laboraba y a donde acudió la madrugada del 20 de agosto por ruptura de fuente, pero a las 7:20 horas del día siguiente le entregaron el cuerpo sin vida a su esposo, argumentando que presentó hemorragia obstétrica durante cuatro horas y un estado de shock.
Gilberto García Avendaño, el angustiado padre en una audiencia pública le pidió al entonces gobernador Gabino Cué que le apoyara, pero como un simple trámite involucraba a su compadre, el titular de la Secretaría de Salud, Rubén Tenorio Vasconcelos pues le dio largas.
El hombre siguió peleando su derecho y sobretodo el de su hija durante varios meses. Concluyó el sexenio y se formó en una audiencia pública que encabezó Alejandro Murat, le pidió lo mismo, pero tampoco lo logró.
Entonces acudió a la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca y logró que esta instancia emitiera la recomendación 07/2017 en contra del Registro Civil para que registre a la menor con el apellido de ambos progenitores, sin que medie una prueba de paternidad o la madre deba estar presente.
La recomendación obliga a la directora del Registro Civil, Martha Alicia Escamilla, a instruir a la oficialía de Santa María Huatulco, de donde la niña y él son originarios que se registre a la pequeña.
El oficial del Registro Civil de Huatulco, Julio A. Morales le ha puesto toda clase de pretextos y como último recurso le pidió el acta de nacimiento y de defunción de la madre de Mía y otros documentos, y además debía presentar el reconocimiento de paternidad mediante una prueba de ADN.
El padre presentó todo, pero el argumento del empleado cambió ya que ahora le pedía que para que Mía llevara el apellido de su madre, ella debía estar presente, pasando por alto que había fallecido. Con el tiempo el pretexto fue otro: Liliana Castillejos estaba casada y no había forma de corroborar el concubinato.
De nada sirvió que presentara copia simple del divorcio de Liliana y su anterior pareja, con quien procreó una hija y un hijo. El documento nunca apareció en la base de datos del sistema del Registro Civil, porque la base de datos no estaba actualizada.
Finalmente la Defensoría en un comunicado señaló que dentro de su expediente DDHPO/766/(17)/OAX/2017, se acreditaron violaciones a los derechos humanos de la niña agraviada, lo que implica que se realice “la reparación integral del daño causado al padre la niña, en apego a la Ley General de Víctimas y a la Ley de Atención a Víctimas del Estado de Oaxaca”.
