Miércoles, 20 de Agosto de 2014 07:29 ADNredacción Opinómetro Nacional

Oaxaca de Juárez, 20 de agosto
Al menos esa visión de caridad televisiva otorgada al gobierno federal (no de tiempo bajo factura o dado de pilón en agradecimiento por reformas inocuas en telecomunicaciones o de negocios por venir) es la que difundió el moderador y auspiciador de la primera emisión de las Conversaciones a fondo, José Carreño Carlón (JCC), quien aseguró en boletín de prensa del Fondo de Cultura Económica (FCE) que ese programa no tendrá periodicidad fija, ”sino que se elaborará con los materiales de los foros de discusión a cargo de actores públicos, comunicadores y autores de la editorial, y a partir del apoyo que se obtenga de los medios. Esta vez se acordó, en principio, que la transmisión del programa se hará después de sus noticieros nocturnos”. Tal deferencia así hizo al mismo Carreño Carlón expresar su ”profundo reconocimiento a la buena disposición del grupo de comunicadores de diversos medios mexicanos –y al apoyo de sus empresas informativas– para iniciar esta experiencia”.
El mismo funcionario del área editorial adscrita a la Secretaría de Educación Pública, JCC, mencionó a los partícipes, pero lo hizo en orden alfabético por apellidos de los entrevistadores y no por razones sociales de las empresas cedentes, lo que habría sido accionariamente más adecuado: ”Pascal Beltrán del Río, director editorial de Excélsior y conductor de Titulares de la noche, de Excélsior TV; Ciro Gómez Leyva, conductor de Ciro Gómez Leyva por la mañana, de Radio Fórmula, y autor de la columna La historia en breve, de Milenio; Pablo Hiriart, conductor de Informativo 40, de Proyecto 40, y autor de la columna Uso de razón, de El Financiero; León Krauze, conductor de Noticias de Univisión 34 y autor de la columna Epicentro, de El Universal; Denise Maerker, conductora de Punto de partida, de Televisa, y autora de la columna Atando cabos, de El Universal, y Lilly Téllez, conductora de I nformativo 40, de Proyecto 40, y de los programas Cámara libre y Mitos y hechos, de Televisión Azteca”.
El grupo de periodistas que dialogó con Peña Nieto no contó con un solo elemento discordante, de tal manera que los televidentes podrían evocar el estilo endogámico practicado en Tercer grado, el programa de Televisa en el que se practican debates fraternos entre miembros de virtuales familias mediáticas que a final de cuentas enarbolan un letrero que reza ”La familia televisiva feliz”. Le sería difícil al entrevistado, el político que ahora promueve por doquier la imposición del nombre de Isidro Fabela a escuelas y otras obras públicas para remarcar el triunfo histórico del Grupo Atlacomulco, enfrentar una entrevista fluida e incisiva que le hicieran esos mismos preguntadores de anoche, con más razón si en ese paquete se hubiera incluido a periodistas con perfiles marcadamente críticos de Peña y sus políticas.
”Cuidar” al máximo funcionario tan susceptible de tropiezos si no cuenta con telemprompter, y aun con él; seleccionar representantes de empresas periodísticas afines al peñismo y entreveradas en negocios diversos con ese poder federal que ”pide” ayuda, pero también la da (y no entre comillas), y armar la justificación del golpe mediático cargando la cuenta a los propios empresarios electrónicos (”como si fuera cosa tuya”, era la recomendación de los jefes de prensa del viejo formato ahora reciclado para que un reportero escribiera dizque a título propio lo que los funcionarios ordenaban y pagaban), requirió de maestría y experiencia en el ”manejo” de medios.
La clave está en el Fondo de Cultura Económica, específicamente en su director, José Carreño Carlón, quien fue director de comunicación social con Carlos Salinas de Gortari y durante largos años dio clases de periodismo y coordinó tareas académicas de esta índole en la Universidad Iberoamericana. Carreño es uno de los funcionarios relacionados familiar o políticamente con el salinismo a los que Peña Nieto nombró, en una especie de cuota grupal o de pago por servicios. Por lo pronto, con los 80 años de vida del FCE como telón de fondo, el mexiquense que sí tiene quien le entreviste apareció periodísticamente avante en los canales 2, 11, 13, 22, 30 digital; en Excélsior TV y Milenio TV y en los espacios electrónicos de Imer, Imagen y El Financiero. Una limosnita, para las pías obras del reformismo de élite.
Ha cumplido Carlos Ahumada su advertencia de que presentaría acciones judiciales para recuperar el dinero que en tiempos de amoríos personales y políticos prestó a la entonces presidenta del Partido de la Revolución Democrática, Rosario Robles Berlanga, quien ahora se dedica a promover la imagen de que el hambre nacional es paliada mediante una cruzada que también consume carretadas de billetes. La deuda, plantea el argentino con cuentas pendientes en México, es institucional y no personal, así que pretende que le sea pagada, con sus respectivos intereses, por el sol azteca. Ha de verse si de alguna altura pagadora surge una voz amable que le diga a Carlos: ”No te preocupes, Ahumada”. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
La conversión en el grupo de presión más intimidante y corrosivo que padece México (sobre todo Oaxaca) del engendro que nació “democrático” bajo el membrete Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se debe a Heladio Ramírez, quien le endosó la operación y el dinero de la enseñanza pública.
Priistas también, Diódoro Carrasco, José Murat y Ulises Ruiz lo sucedieron en la gubernatura, y ese tumor lo heredó y sigue cultivando el aliancista Gabino Cué.
Cinco tristes alcahuetes de quienes hacen y deshacen lo que quieren con tal de conservar ominosos privilegios.
En pocas semanas, la poderosa pero impune sección 22 ha podrido un poco más la vida de los oaxaqueños con plantones, bloqueos y sabotajes o con ataques en pandilla y saqueos de oficinas partidistas o, como ayer, de los profesores de la endeble sección 59, ¡que sí trabajan!
Y días atrás asaltaron gasolineras y regalaron el combustible robado a consumidores ayunos de dignidad.
Todo con la cómplice ausencia de cualquier autoridad.
Como sucedía en Michoacán o Tamaulipas en el imperio de la delincuencia organizada…
Debe concedérsele a Gustavo Madero buen tino en el pronóstico. En mayo, tres días antes de la votación para presidente del PAN, me dijo que superaría a Ernesto Cordero por dos dígitos y ganaría la reelección. La ganó por 14 puntos.
Ayer le pedí un primer pronóstico para las elecciones de junio de 2015. Respondió como si estuviera aguardando la pregunta:
* 35 por ciento de los votos en la elección federal.
* Pasar de 114 a 200 diputados federales.
* Ganar de tres a cuatro gubernaturas.
Carece de sentido en este momento conjeturar si la previsión del líder panista tiene una base de realidad o es puro wishful thinking. Pero es siempre entretenido conversar con alguien que no teme tomar ciertos riesgos. Si no mal recuerdo, la última dirigente de un partido que se aventuró de esa manera fue la entonces presidenta del PRD, Rosario Robles, en 2003. Con la diferencia de que ella puso su cabeza de por medio si el PRD no alcanzaba 20 por ciento de los votos. No llegó a la meta, cumplió y renunció.
Madero no va tan lejos, pero asegura que el PAN será el gran vencedor en junio. Dice también que no le preocupa el activismo mediático del presidente Peña Nieto, a la vista desde el lunes: “Con una evaluación tan negativa, la más baja desde el presidente Zedillo, algo tiene que hacer”.
Es el ánimo que el presidente del partido desea contagiar a las plenarias de la próxima semana previas al periodo ordinario en el Congreso y al 2015 electoral.
Dos o tres gubernaturas, 200 diputados federales, 35 por ciento de los votos. Queda registrado.