La nota no es tanto el debut de la División de Gendarmería para aplacar el miedo por una ola de secuestros en Valle de Bravo, sino el duro golpe que recibió en el plexo solar la cultura del “aquí no pasa nada”.
A principio de agosto comenzamos a difundir noticias que nos llegaban de primera mano de dos familias que estaban padeciendo la agonía del secuestro en Valle de Bravo. Nos dieron datos exactos sobre la forma de operar de los criminales y precisaron los lugares: las brechas en Pinal del Marquezado y Pinal de los Osorios, en los límites con el municipio de Otzoloapan.
En ambos casos, luego de pagar, recuperaron a los suyos. Nos narraron, siempre en privado, en dónde y cómo entregaron el dinero. Por la cabeza de las familias nunca pasó ir a denunciar ante las autoridades del Estado de México. Lo hicieron en el Ministerio Público federal.
El jueves 14, el presidente municipal de Valle de Bravo, Francisco Reynoso, nos aseguró y nos peleó que no había denuncias, que solo eran rumores. Algo por el estilo nos dijo el gobierno de Eruviel Ávila.
Cuando las evidencias de secuestro se multiplicaron, la autoridad no tuvo más que reconocer el problema. Cualquier controversia terminó de disiparse ayer con la entrada de 350 elementos de la Gendarmería. Trabajarán especialmente en la región señalada. Ojalá atiendan también el drama de los habitantes pobres de las zonas altas de Avándaro, víctimas de secuestro, extorsión, trata.
Y ojalá el próximo gobernante que recurra al “aquí no pasa nada, porque aquí no hay denuncias”, corra la suerte del señor Reynoso: la lona, el descrédito, el ridículo.
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESEl derrame de 40 mil toneladas de desechos tóxicos, sobre todo sulfato de cobre, a la cuenca el río Sonora, con afectación a más de 24 mil personas, cabezas de ganado, tierras, áreas de riego, pozos de agua, es el mayor desastre ecológico causado por una empresa en México en décadas. El derrame inició en el arroyo Tinajas, afectado en poco más de 17 kilómetros; pasó al río Bacanuchi, en 64 kilómetros; al río Sonora, en 190 kilómetros, y llegó hasta la presa El Molinito, que tiene un almacenaje de 15 millones 400 mil metros cúbicos de capacidad de los cuales el 20% fueron afectados por el derrame.
Si bien, la principal sustancia tóxica derramada en los ríos es el sulfato de cobre, más de mil muestreos analizados en Hermosillo y la Ciudad de México han revelado que también se vertieron al agua: arsénico, aluminio, cadmio, cromo, fierro, manganeso y plomo, tóxicos cuyos niveles están, todos, fuera de las normas.
Grupo México, la empresa minera más grande del país y una de las más importantes en el mundo, es responsable del derrame que contaminó los ríos Bacanuchi y Sonora, y tendrá por ello una multa de 40 millones de pesos, una cantidad que puede ser insignificante por el volumen de sus operaciones. Pero lo importante es que deberá resarcir los daños al medio ambiente y a la salud de la población, más allá de esa multa de 40 millones de pesos. La cifra de los daños será establecida por un juez de Distrito de acuerdo a la estimación de los mismos, que ya está realizando el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, y puede alcanzar a cientos o incluso miles de millones de pesos. Y deberá establecerse a la mayor brevedad posible.
La responsabilidad de Grupo México se acrecienta porque la empresa, como lo confirmó el secretario de Medio Ambiente, Juan José Guerra Abud, primero demoró en informar del accidente, y luego mintió al asegurar que el derrame en la mina de Buenavista del Cobre se debía a “lluvias atípicas” en la zona, ya que se comprobó que la fuga inició por la falla en el amarre de un tubo de polietileno y la falta de una válvula. O sea por negligencia de la empresa. Ya la Comisión Nacional del Agua pudo corroborar, luego de algunas visitas técnicas al lugar, la forma en que se dio el derrame.
Como decíamos, si bien la multa es relativamente pequeña para las operaciones de la empresa, lo importante será establecer un resarcimiento del daño real, efectivo y que implique, también, una advertencia a muchas empresas, que ya operan o que se instalarán en el país a partir de las reformas sobre todo en el terreno energético (gas, petróleo, fracking), con riesgos inherentes en el medio ambiente. De la misma forma en que se debe respaldar y apoyar esas inversiones que son necesarias y útiles, se debe garantizar que las mismas cumplan con todas las normas ambientales que establece la ley.
En estos temas suele haber confusión. De la misma forma que el gobernador Guillermo Padrés siembra confusión cuando dice que las cifras para reparación de daños oscilaría entre 80 y 100 millones de pesos (en realidad esa sería la cifra destinada a paliar los primeros daños y reparaciones), también se genera confusión cuando desde el congreso o ONG se habla de cerrar la mina o retirar la concesión a la empresa. La mina es una de las más importantes del país y su producción interviene en muchos ciclos económicos. Su cierre afectaría a la economía nacional y regional. Nadie ganaría con ello. Lo que se debe sancionar es el daño ocasionado y la sanción, insistimos, más allá de la multa de 40 millones de pesos, debe ser ejemplificadora, sobre todo de cara al futuro.
Es como si después del derrame de petróleo del pozo de British Petroleum en el Golfo de México, hace dos años, se hubiera prohibido la operación de esa empresa británica en la Unión Americana. Lo importante es que se aplicaran las sanciones y se pudiera resarcir el daño ocasionado, que en ese caso fue de cuatro mil 500 millones de dólares por resarcimiento de daños y otros mil 500 millones de dólares de multa.
En esos capítulos debe estar la dureza de la ley. No sirven los sistemas de leyes estrictas que se aplican de forma laxa. Es mucho más útil un sistema laxo que se aplica de forma estricta. Y en este caso, debe ser de la forma más estricta posible.
El hijo de Esparragoza
Resulta desconcertante que no existan elementos para realizarle pruebas genéticas, para confirmar su parentesco, al supuesto hijo de Juan JoséEl Azul Esparragoza, ya que éste estuvo detenido varios años y se supone que está siendo buscado por las autoridades, fuera del hecho de que tiene familiares, etcétera. En todo caso lo más importante en todo esto es confirmar si Esparragoza murió, como dicen sus familiares, o si simplemente se desvaneció en el aire.
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZJitomates aún verdes con sonorenses que en medio del escándalo de inocuidad estructural y de narcisismo caritativo, que consiste en voltearse sobre la cabeza un cubo de agua helada, demandan al terriblemente depredador (tanto como impune) Grupo México que sus directivos demagogos le entren a una tamaliza de elote y chile verde en Mazocahui, y la acompañen con un vaso de agua contaminada del río Sonora, donde continúan las protestas por los bárbaros daños al medio ambiente que en diversas partes del país produce el fúnebre negocio del multimillonario de vida de fábula Germán Larrea, o con cholulenses indignados por los planes de Ratón Miguelito (el término se refiere solamente al personaje de Disney, sin alusiones confesas a alguna práctica presupuestal roedora) del gobernador Rafael Moreno Bala, quien impulsa un parque de diversiones de élite pasando por encima, expropiando y desoyendo a ciudadanos a los que no provoca ninguna explosión de alegría laRafalandia en proyecto.
No hay ánimo de fiesta en México, aunque las cúpulas bien forradas insisten en lanzar redondeces propagandísticas de mil colores a los ciudadanos apáticos que ven con resignación la catarata de anuncios, sobre todo en televisión, que hablan de un México que según eso ya ha sido movido, aunque no se ha precisado aún al bolsillo o a las cuentas bancarias de quiénes. El lic. Peña Nieto viaja por el país virtualmente en andas (aún no estrena su avión de costo insultante ante la miseria y los problemas del pueblo, pero ya lo veremos haciendo declaraciones de triunfo ornamental sobre el hambre desde su alfombra aérea propia de Los mil y un moches). Ayer, por ejemplo, exaltó al máximo la inversión de una empresa coreana automotriz, Kia, que en 2016 ya estará suministrando a los aguantadores mexicanos sus unidades a las que en otras latitudes han acusado de mala calidad y pésima protección a los conductores, todo para mantener precios bajos que en esos menesteres pueden terminar en muertes que pudieron ser evitadas.
No hay jitomates aún contra una clase política que diariamente genera escándalos e impertinencias que van borrando los anteriores. Las buenas conciencias panistas, por ejemplo, brindaron un aplauso (de pie algunos de los prodigadores) al diputado Luis Alberto Villarreal en una sesión de la bancada conservadora, sin gran huella ya de la estridencia descalificadora que en su momento rodeó al episodio de los legisladores de blanco y azul en Puerto Vallarta bailando con tambora y acompañantes de alquiler, principalísimo personaje el mencionado Villarreal (sobreviviente casi indemne del escándalo de losmoches pedidos a alcaldes para aprobarles presupuesto federal).
Ni siquiera en un rubro tan sensiblemente inmediato a los mexicanos como es la inseguridad pública se prende algún mecanismo de protesta o de lucha social bien organizada. Pocos personajes en la historia han tenido tan rápida visión de su victoria apenas por construir como el comisionado de la Policía Federal y operador del juguete nuevo (la misma PF, pero revolcada) denominado Gendarmería. Le bastaron a Enrique Galindo Ceballos unas horas en Valle de Bravo para decretar que no es cierto que haya sicosis y crisis por exceso de secuestros en esa región. Vino, vio y de un plumazo declarativo venció. En Michoacán, el comisionado Pauletteno se había percatado de que un personaje llamado El Americano, al que mucho juego y protección ha dado a pesar de las denuncias y protestas de grupos opuestos a ese ‘‘comandante’’, podía ser localizado en alguna toma fotográfica del colchón mágico manejado por el cogobernador conocido popularmente como La Tuta. Al encontrarlo en esos resquicios servantinos (de Servando, no de Cervantes), el virrey Castillo dio de baja provisional al polémicoAmericano y se rascaba la testa para ver qué otra acción de apariencia justiciera podría realizar ante las evidencias colchoneras.
La inconformidad social llega a niveles usualmente confortables, como sucedió ayer con la manifestación de protesta de los vecinos de la colonia capitalina Polanco, por la ‘‘catástrofe’’ que, dicen (y se ve claramente en las calles), ha provocado el gobierno delegacional (a cargo de la voracidad del grupo de la ex gobernadora zacatecana Amalia García) en cuanto a remodelaciones y ‘‘mejorías’’ que tienen por eje la avenida Masaryk. Y en la guerra chilanga, el ejecutor Miguel Ángel Mancera comienza a perfilar la apertura de algunas estaciones de la Línea Dorada, ya nomás que pase la elección de consejeros del PRD que definirá los términos de la contienda por la presidencia nacional del sol azteca. Hace meses, Marcelo Ebrard dijo a un comensal frente a él que apostaba lo que fuera a que el asunto de la línea 12 se empezaría a destrabar en cuanto estuviera ‘‘resuelto’’ el tema del liderazgo perredista.
Y, mientras ha sido nombrado Manelich Castillo Cravioto comisionado de la Gendarmería (tal funcionario estuvo como jefe de la PF en SLP, mientras Enrique Galindo Ceballos cumplía cargos locales, pues fue director de policía de un gobierno panista y secretario estatal que salió distanciado del gobernador priísta Fernando Toranzo), ¡hasta mañana!
Twitter: @julioastillero