Oaxaca de Juárez, 16 de abril
EXCÉLSIOR RAZONES JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZHay figuras legales que no son agradables: el arraigo es una de ellas, la existencia de los testigos protegidos es otra. Ambas siempre son vistas en el límite de la legalidad y el respeto a los derechos humanos de las personas. ¿Debe ser detenida (arraigada es un eufemismo) una persona mientras se terminan de juntar pruebas en su contra? ¿Puede ser que el testimonio de un delincuente al que se le otorga un trato preferencial sirva para condenar a otro?
Son conflictos jurídicos, éticos, legales, pero es, sobre todo, un tema de normas que deben ser aplicadas con toda claridad para evitar controversias. La Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró el martes que el arraigo es constitucional, en una votación cerrada de 6 votos contra 5, aunque asumió que evidentemente es una medida controversial. Es verdad, pero también lo es que el arraigo y la utilización de testigos protegidos son medidas imprescindibles en la lucha contra la delincuencia organizada y otros delitos graves, más aun en un sistema de investigación con muchas insuficiencias como el nuestro. Pero no es sólo por las insuficiencias, es consecuencia también del tipo de delito que se está combatiendo, que requiere desentrañar redes, establecer responsabilidades, labores que, en muchas ocasiones, sólo pueden coronarse con éxito una vez detenida (arraigada) la persona. En ocasiones para complementar la averiguación previa, en otras para convertir a ese personaje en un testigo protegido. Y esas son figuras que en la lucha contra la delincuencia organizada (o contra otros delitos, como por ejemplo, el terrorismo) utilizan todas las democracias y que han demostrado su eficacia. La diferencia está en la regulación.
En nuestro caso no siempre se han utilizado correctamente; no siempre se han respetado normas; en muchas ocasiones esas normas, sencillamente, no existían o se tenían que ir estableciendo sobre la marcha. Estamos en condiciones, y la decisión de la Suprema Corte es una oportunidad en ese sentido, de poder establecer legalmente esas figuras acompañadas de un marco de normas estrictas para su correcta aplicación. Y eso redundará en beneficios para la justicia, pero también para resguardar, algo que se suele olvidar en nuestro sistema, el derecho de las víctimas.
En ese debate se pudo comprobar algo en lo que hemos insistido en estas páginas. La importancia de que un hombre como Eduardo Medina Morahaya llegado a la Suprema Corte. Más allá de sus aptitudes jurídicas, que sin duda las tiene, lo que aporta es también una experiencia que los otros ministros, por su propio desarrollo profesional, no tienen: el haber estado en el Cisen, en seguridad pública, en la PGR, le permite tener una visión en estos temas, tan acuciantes, tan complejos de aprehender, diferente, proyectada desde quien ha tenido que lidiar con ellos desde el otro lado de la aplicación de la justicia. Y desde esos ámbitos, luchar contra la delincuencia organizada sin instrumentos como el arraigo, es como hacerlo con las manos atadas. Y para eso el ser políticamente correctos sirve de poco.
Algo similar ocurre con la mal llamada ley de armas que se discute en estas horas en el Congreso. Lo que se aprobará no tiene nada que ver con la posibilidad de que agentes extranjeros puedan deambular y operar con tranquilidad en todo el país, mucho menos con la extraterritorialidad o la soberanía. Lo que se aprobará es que agentes extranjeros, con permisos especiales y muy específicos, puedan portar armas personales en situaciones muy concretas: la custodia de mandatarios de visita en México y, sobre todo, en la operación en recintos especiales, particularmente aduaneros y de migración.
La idea no es que haya agentes extranjeros armados circulando por todo el país y sin control, sino dar el paso necesario para que puedan existir en México, como ocurre en Canadá, recintos aduanales donde la revisión de la carga, por agentes de aduanas de los Estados Unidos, hagan la revisión en forma previa de los envíos comerciales hacia ese país, lo que ahorrará millones de dólares en transporte, reducirá los tiempos de entrega de mercancías y productos y aumentará el comercio. Así funcionan esos recintos desde hace años con Canadá, y se garantiza una mayor seguridad pero también un comercio más ágil y eficiente. Y si van a existir recintos especiales, con personal de aduanas de los Estados Unidos, deben darse las condiciones específicas para su operación.
No es de ninguna forma un tema menor, sobre todo si recordamos que el intercambio comercial de México con Estados Unidos es de un millón de dólares por minuto. Y éste sería, además, el paso previo, de un tránsito migratorio similar a establecerse en el futuro, como también ya funciona entre la Unión Americana y Canadá (y otros países en el Caribe).
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZEn su inmediatez política y geográfica, al jefe de Gobierno del Distrito Federal le sobran asuntos y problemas en busca de atención y resolución, pero pareciera que su vista política se extiende más allá de la ciudad de México, en el contexto del destape adelantado que le regaló Carlos Navarrete, presidente nacional del PRD, al señalarlo como virtual aspirante a la Presidencia de la República en 2018.
Mancera libra una dura batalla para quedarse con el control que le disputa Andrés Manuel López Obrador, sobre todo en cuanto a delegaciones políticas y en menor proporción respecto de la Asamblea Legislativa capitalina. Los chuchos le han cedido cuanto ha solicitado a fin de que su poder presupuestal nutra y potencie la industria del asistencialismo electoral que durante largos años se ha consolidado en nombre del sol azteca en la capital del país. Lo sustancial de las candidaturas perredistas capitalinas fue decidido por el jefe local, Mancera, por conducto de su secretario general de Gobierno, Héctor Serrano, cuya huella digital ha estado impresa sin pudor en negociaciones, reuniones y desenlaces de las pugnas entre corrientes del PRD, encabezando Serrano la suya, que es la de Mancera.
El duro y rudo esfuerzo mancerista ha merecido el revire proporcional del mando supremo de Morena, invitando al funcionario a dejar el cargo si es que prefiere dedicarse a las escaramuzas interpartidistas de la izquierda electoral. En ese contexto de rispidez creciente entre los políticos que alguna vez posaron con camiseta beisbolera del equipo Amigos
, el guanajuatense Navarrete terció para proponer a Mancera a la candidatura presidencial que abiertamente se construye López Obrador.
El distanciamiento entre MAM y AMLO tiene como puntos de conflicto ciertas demarcaciones, como la delegación Iztapalapa, cuyo padrón electoral supera al de varios estados, y, en especial, la Cuauhtémoc, donde Los Pinos y el GDF van de la mano en términos presupuestales (el despensismo elevado a la categoría de política oficial, como promotor casi infalible del voto) y políticos, en busca de frenar a Ricardo Monreal, el ex gobernador zacatecano que de ganar ese mando delegacional causaría muchos problemas operativos trascendentes al peñismo que aunque poco utiliza el Palacio Nacional tiene allí, a fin de cuentas, su máxima sede ceremonial. En 2012, luego del desenlace formal en favor de Peña Nieto, el lopezobradorismo tenía dos cartas principales hacia un futuro en el que AMLO ya no participara, Marcelo Ebrard y Monreal. Hoy sólo le queda ésta.
Más allá de los juegos chilangos de estrategia, los candidatos y partidos siguen a la caza de cuanta oportunidad tienen de convertir problemas en promesas, protestas en fotografías de presunto apoyo y desgracia nacional en oportunidades
de corrección y mejoría. El país entero vive invadido de propaganda visual y auditiva, en una estridencia insustancial que no hace esperar mayor cambio de fondo, sólo el relevo de camarillas y personajes por otros de similar catadura, en el proceso de la integración proporcional de un mosaico de presunta representación nacional que, en general, sólo servirá para procesar las propuestas cupulares de los partidos dominantes, el PRI (más sus comparsas, el Verde y el Panal) y los aliados de cada circunstancia, ya sea el PAN o el PRD.
En Jalisco, el gobernador priísta Aristóteles Sandoval tuvo que solicitar a su padre, el magistrado Leonel Sandoval, que pida licencia a su cargo en el Supremo Tribunal de Justicia del Estado y se retire del ámbito priísta en el que fungía como plenipotenciario coordinador virtual de la campaña a la presidencia municipal de Guadalajara. El gesto fue obligado por la exhibición de las pillerías políticas de Papá Leonel, quien creó el Movimiento Aristóteles Sandoval para promover a su hijo a la Presidencia de la República en 2018 y, en tan familiares propósitos, llegó a imponer candidaturas a diputaciones y presidencias municipales. En Nuevo León, otro hijo con papá con síndrome de activismo desbordado, el gobernador Rodrigo Medina, ve con entusiasmo las prósperas andanzas de su progenitor en el mundo de los negocios, con visión y éxito asociados a la estancia del vástago en el mando político estatal.
Poco aprecio periodístico se ha dado en México a la escandalosa publicación en un portal conservador de que hay una célula del Estado Islámico (Isis) a 12.8 kilómetros de la frontera con Estados Unidos (). Judicial Watch se llama la organización que da sustento a la noticia
cuyas fuentes son absolutamente imprecisas, adjudicadas a un marino y un policía mexicanos cuyos nombres y datos jamás se dan a conocer. Se trata de una agrupación de pretensiones analíticas, neoconservadora y antimexicana, que tiene millón y medio de seguidores en Facebook y mantiene posturas xenófobas, cargadas a un amarillismo que excita a sectores radicales del Partido Republicano.
No merecería mayor atención el asunto a no ser porque medios derechistas de Estados Unidos han dado resonancia a la revelación
, con lo que el de por sí fallido y entreguista gobierno mexicano aparece a los ojos de estadunidenses de digestión periodística rápida como un auténtico peligro para la seguridad nacional del imperio. A la imparable incursión decárteles mexicanos en territorio del país vecino, y al riesgo de que la violencia extrema que se vive en México pueda ir traspasando linderos, se agrega ahora la versión sin sustento de que nuestro país se va convirtiendo en base y plataforma de un terrorismo islámico que aprovecharía la porosidad de la frontera y la incapacidad institucional de México para ingresar a Estados Unidos. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
