Oaxaca de Juárez, 24 de abril
EXCÉLSIOR RAZONES JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZHace 15 años, era el 2000, un comunicador conocido entonces en el mercado latino de Estados Unidos, fue contratado para hacer un programa de radio en México. Comenzó mal, en la campaña que se hizo para promocionarlo decía, en primera persona, que regresaba a México porque “ahora sí había libertad”, dando a entender que la falta de libertad era la razón por la que había dejado el país. En realidad, se había ido buscando, como muchos, un nuevo país y un nuevo destino. Ese comunicador, un hombre respetado, por cierto, luego de una carrera de unos pocos años en México, en otros ámbitos, regresó a Estados Unidos, donde hoy sigue trabajando.
Cuando Jorge Ramos hace alguna declaración más allá de su trabajo periodístico, cuando quiere convertirse a sí mismo en protagonista en México, me recuerda esa vieja historia del año 2000. En su página oficial,Ramos nos recuerda que ha hecho toda su carrera en Estados Unidos, desde 1983, y dice que dejó México “por un episodio de censura” (quién sabe cuál fue, porque acababa de concluir sus estudios en la Iberoamericana cuando se fue). En Los Ángeles comenzó a trabajar en un programa como colaborador de Felipe El Tibio Muñoz. Al paso del tiempo, Ramos se convirtió, desde hace ya muchos años, en el titular del noticiero de Univisión en Los Ángeles. Una historia de éxito.
Desde la conducción de un noticiero en Estados Unidos, no se opina o se opina poco: la idea es dar la noticia y otros son los opinadores. Ramos me parece un conductor y periodista muy respetable, pero también creo que en los últimos años, por alguna razón, le interesa más convertirse en una figura pública para el electorado latino y mexicano en la Unión Americana, más que el reconocido conductor de la televisión en español. Juega más el papel de político que el de comunicador. Ramos ha adoptado el papel del comunicador-político que dice hacer lo que los periodistas en México supuestamente no hacemos: cuestionar, exigir, proclamar que “no nos van a callar”, en plena fiesta de gala de la revista Time, luego de pedir la renuncia (eso lo dijo en español, era un mensaje para aquí, no para los participantes en ese evento) del presidente Peña.
Ramos dijo también que lleva “en el corazón al puñado de periodistas” que hicieron la investigación sobre la casa de la esposa del presidente Peña y que por eso “fueron despedidos de su trabajo”.
Ramos nunca ha trabajado profesionalmente en México, pero lo menos que se le podría pedir es que refrendara con su propia investigación los hechos que dice denunciar. Pero no trabaja sobre México. Lo he escuchado informar en sus espacios, muchas veces, sobre la violencia en nuestro país, pero no recuerdo un solo reportaje de fondo de Ramos en su espacio, en la televisión de Estados Unidos, sobre, por ejemplo, cómo funciona el narcotráfico en Estados Unidos, quiénes son los capos, dónde queda el dinero, cómo se infiltra en las propias esferas del gobierno de ese país. Quizá porque como dijo Bob Woodward, cuando le preguntaron por qué no hacía un libro sobre el narcotráfico en Estados Unidos, investigar ese tema “es muy peligroso”.
Eso se hace cotidianamente en México. Perdón, pero con todo respeto aRamos y a Carmen Aristegui, hay muchos periodistas que hacen seria y profesionalmente su labor y que desde hace años no se callan ni hablan desde la comodidad que da la distancia y el cobijo. Tiene todo el derechoRamos de pedir la renuncia de Peña, o de quien sea, por la Casa Blanca, aunque hasta ahora no se haya probado delito alguno. Yo no recuerdo, tan cercano que es Ramos a los demócratas, que haya realizado alguna investigación sobre el caso de las propiedades inmobiliarias de los Clinton, el caso Whitewater. Mucho menos pedido la renuncia del entonces presidente. Después de varios años de escándalo mediático y judicial, incluyendo el casoLewinsky, el matrimonio Clinton fue absuelto. ¿No merece Peña, por lo menos, el mismo tratamiento de parte de Ramos?
Más allá de sus dichos, tampoco hay una sola prueba de que Carmen y su equipo hayan sido despedidos de MVS por ese reportaje. No sólo no fueron despedidos sino que, un mes después de que se publicó ese reportaje (queCarmen inicialmente entregó a otro medio), se le renovó el contrato, con un sueldo muy superior al de cualquier otro comunicador en el país (su último pago, en febrero pasado, sólo por comisiones, fue de un millón 300 mil pesos, cien mil dólares en un mes). No está nada mal para alguien a quien supuestamente quieren censurar. Carmen se equivocó y quiso quedarse con el control periodístico de la empresa que la contrataba. No me imagino aRamos estableciendo alianzas con otros medios en nombre de Univisión sin consultarlo siquiera con esa empresa.
Está bien intentar convertirse, desde allá, en actor político en este lado de la frontera, pero, ¿hacerlo con brindis y proclamas desde Nueva York? Por favor
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZLa cruda realidad de esos trabajadores y sus familias ha sido replanteada a partir de la explosión del 17 de marzo, que incluso contó con episodios violentos, como el asalto a algunos negocios para saquear productos diversos. En pocas palabras, lo que se vive en aquel valle agrícola es una suerte de esclavismo moderno, en el inaceptable contexto de la miseria extendida en campos de cultivo y barracones mientras un puñado de familias propietarias viven en lujo máximo y con poderío ostentoso, bien entendidos estos caciques de las berries con las autoridades de todo nivel y de diverso signo partidista, asociados los empresarios esclavistas con empresas trasnacionales que compran las cosechas y las exportan a los mercados de Estados Unidos y Asia, principalmente (con Driscoll’s como la verdadera controladora, un auténtico gobierno a trasmano que impone tarifas y condiciones a todo el proceso productivo, lo que conlleva al pago de salarios miserables, supresión o limitaciones a la seguridad social, hacinamiento habitacional y otrosdetalles
que son necesarios para que los propietarios locales y las firmas extranjeras tengan ganancias económicas descomunales).
A ese San Quintín de la desigualdad socioeconómica extrema llegará hoy una comisión integrada por senadores, diputados, funcionarios de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el subsecretario de Gobernación, Luis Miranda Nava (Miranda, el político que entre otras propiedades lujosas tiene un terreno en las Lomas de Chapultepec cuyo valor se estima en 55 millones de pesos, en el que construirá una mansión de autohomenaje sexenal, ¿cómo puede abordar y entender la realidad de quienes viven en la precariedad absoluta, con poco más de un centenar de pesos de salario al día, en pisos de tierra y con techos de material de desperdicio?). Esa comisión va a visitar el lugar de los hechos, a ofrecer semblantes preocupados, oratoria solidaria y atención, estudios, nuevas comisiones y lo que sirva para tratar de apaciguar los ánimos.
En las primeras horas de hoy habrán asomado miles de trabajadores a los cruces de las entradas a los ranchos neoporfiristas con la carretera Transpeninsular y caminarán sobre ella o a sus lados, en medio de policías estatales y federales al por mayor. Estarán atentos a lo que se resuelva en las mesas de negociación. Quieren respuestas. Pago justo. Cumplimiento de la ley. Prestaciones y seguridad social. No quieren más promesas ni posposiciones. Pretenden que la mentada comisión no se retire hasta que la agenda se agote por haber sido cumplida. La justa rebeldía de los jornaleros del Valle de San Quintín.
Una semana atrás, el pasado viernes 24, el embajador de Armenia en México, Grigor Hovhannisyan, se quedó a unas horas de inaugurar un ciclo de cine en el Museo Nacional de las Culturas, que formaría parte de las actividades artísticas y culturales programadas para recordar el genocidio de cien años atrás en aquella nación del Cáucaso Sur. Un día antes, según aseguran a esta columna fuentes cercanas al incidente, autoridades diplomáticas mexicanas (¿habrá sido Carlos de Icaza, subsecretario de Relaciones Exteriores?) informaron al embajador armenio que se posponía
la exhibición de ocho películas relacionadas con el tema. Desperfectos técnicos en la sala de exhibición, se adujo.
Tan graves e irreparables han de ser esos daños que tampoco hoy (el segundo viernes en que debería continuar el ciclo de cintas) habrá un aparato proyector en buenas condiciones ni una sala cinematográfica alterna. Otras actividades conmemorativas del primer siglo de ese genocidio (al que se refirió de manera clara y abierta el papa Francisco recientemente, provocando una agresiva reacción del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan) se salvaron de la presión censora con la previa advertencia de que no deberían utilizar la palabragenocidio
en los titulares de su propaganda ni permitir que se hablara de ello. Ni en un concierto musical ni en una exposición fotográfica en el Museo Memoria y Tolerancia, originalmente denominada Armenia, una herida abierta, a 100 años del genocidio armenio, a la que le dejaron sólo las cuatro primeras palabras en su marquesina oficial.
En realidad, el gobierno peñista y su Secretaría de Relaciones Exteriores pretenden quedar bien con el gobierno turco al hacer que en México se evite la caracterización como genocidio de lo sucedido entre 1915 y 1923, cuando el gobierno de los Jóvenes Turcos deportó o asesinó a un millón y medio o 2 millones de civiles asentados en el imperio otomano. Los Pinos cede al deseo del gobierno turco de sentirse parte de un nuevo grupo dedemocracias consolidadas
, el MIKT, acrónimo formado por las iniciales de México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía, que serían las nuevas potencias económicas emergentes frente a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS). En esos afanes, la diplomacia mexicana sacrifica principios doctrinales, se alinea con violaciones a los derechos humanos y censura expresiones como genocidio
en el caso armenio. Todo sea por los negocios.
Y, mientras sigue el carnaval de las simulaciones, ahora con Roberto Campa Cifrián pasando de la burocracia de seguridad pública a la subsecretaría de derechos humanos
en Gobernación, ¡hasta el próximo lunes!
Twitter: @julioastillero
LA RAZÓN PULSO POLÍTICO FRANCISCO CÁRDENAS CRUZLas balaceras y narcobloqueos entre fuerzas federales y sicarios que ocurren en Tamaulipas cada vez que se captura a algún “presunto líder del cártel del Golfo”, como los suele presentar el titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido García, y que ya se duda que realmente lo sean, no hace sino confirmar lo estériles y costosas que han resultado las reuniones que a lo largo del sexenio ha encabezado el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en municipios fronterizos de esa entidad con autoridades locales.
Además, es de sobra sabido que en territorio tamaulipeco, las familias siguen viviendo tan presas del terror, que al caer la tarde impera un virtual “toque de queda” en ellos, ante el riesgo de salir de sus domicilios entre tiroteos, extorsiones, “levantones” y secuestros que hay y el silencio de los medios de comunicación de difundir lo que ocurre por las amenazas a sus directivos y a reporteros y fotógrafos.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
Más que “premio” o “ascenso” y de las expresiones de reconocimiento de su jefe, la designación de Roberto Campa Cifrián como subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, lo coloca automáticamente en blanco de organismos internacionales, incluida la ONU y la CIDH en esa materia, que de manera reiterada han señalado la violación de ellos.
Es, ciertamente, una “enorme responsabilidad” la que el titular de esa dependencia, Miguel Ángel Osorio Chong, le encomendó a quien desde el inicio del sexenio se desempeñara como subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana, y que sustituye en la de Derechos Humanos a la ex panista Lía Limón, hoy candidata plurinominal a diputada federal del PVEM y cuya tarea fuera rudamente criticada.
Luego de asumir su nueva y difícil tarea, Campa Cifrián declaró que contactará a los padres de la menor guanajuatense Alondra Luna Núñez, quien por orden de la jueza de Los Reyes, Michoacán, Cinthia Elodia Mercado García, fue sacada de su escuela por agentes de la Interpol para llevarla a Houston, en donde era reclamada por su supuesta madre, Dorotea García.
¿Cuántos teclazos en computadoras de instituciones y centros financieros en el mundo, bastarían para que se esfumaran los 270 mil millones de dólares con los que cuenta el país, según el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, para resistir “la tormenta” que provocarían una fuga de capitales y el desplome de dólar y precio del crudo de exportación?
El ex secretario de Hacienda, quien cobró fama cuando declaró en plena crisis financiera en Wall Street que a México sólo le daría “un catarrito”, aseguró ahora que “nos hemos venido preparando para esta tormenta desde 2008 o 2009, cuando se inició esta crisis global”.
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