Oaxaca de Juárez, 5 de abril. Resulta que a Ángeles, la hija de secretario de Turismo de Oaxaca, José Zorrilla le gusta la cacería de venado y en las redes sociales posó orgullosa con un animal muerto, claro con rifle y todo. 
La familia real Zorrilla que viajó a ver al Papa a costa del erario de los oaxaqueños, ahora son promotores de llamado deporte de la muerte. Deberían saber que a causa de la caza, los animales son espantados innecesariamente, lo que a menudo aumenta más su necesidad de alimentarse y con ello los daños a causa de ello. El extendido argumento de que los animales cinegéticos provocan destrozos considerables, sirve tan sólo como pretexto de los cazadores para introducir temporadas de caza más largas o mayores cuotas de disparos.
Aquí le compartimos uno de sus próximas víctimas, un inocente bebé venado que espera no encontrase a los Zorrilla en el bosque, porque seguramente le apuntarán con sus poderosos rifles, aunque él no les haya hecho nada.
Los «destrozos por forrajeo» en el bosque y en el campo tienen lugar porque a los animales no se les deja ningún alimento más:
Antes, durante la cosecha, se quedaban en el suelo de los campos muchos granos o también patatas. Con ello permanecía siempre algo para los animales.
Hoy no queda nada de sobra a causa de las máquinas modernas; a los animales se les quita cada grano.
Antes los animales de caza podían pastar en las superficies de los prados.
Hoy también los prados son cosechados en su mayor parte o segados. Para los pájaros mismos apenas queda nada de sobra.
Antes los campos y prados eran cultivados de modo natural.
Hoy los campos y prados son envenenados mediante herbicidas y abonos químicos, así como con estiércol y excrementos líquidos.
La agricultura moderna ha quitado a los animales de caza las fuentes de alimentos. El cazador «regula» el desequilibrio: si los animales entran en los campos para buscar el alimento, son matados a tiros.
La caza significa una destrucción del equilibrio natural del ecosistema. Esta puede llevar a diezmar o exterminar especies de animales. Los cazadores son unos aprovechados de la naturaleza y no unos protectores de la misma. Ellos cuidan en todo caso de los animales que les interesan como botín.
Estudios de campo de ecólogos han dado por resultado que los animales disponen de un mecanismo interno de regulación de la población: la regulación de las existencias de animales de caza no tiene lugar a causa de la caza. Si hay amenaza de superpoblación, disminuye la cuota de nacimientos.
A menudo los animales son tan sólo tocados por los disparos. La búsqueda posterior, si es que ésta tiene lugar, dura horas o días. Hasta el disparo mortal los animales se arrastran horas o días enteros con el cuerpo destrozado, las vísceras colgando o los huesos rotos a través del bosque huyendo de los cazadores. También muchos animales, en especial aves silvestres, son alcanzados por el plomo de los cazadores, pero no mueren al momento, porque no han sido dañados los órganos vitales. Con frecuencia terminan muriendo horas o días más tarde a consecuencia de las heridas. Uno de cada cuatro patos vive con heridas de disparos.
***
Ya iniciaron las campañas políticas de los aspirantes a una curul. Recetario de ofertas, promesas y demás.
