Fernando Cardoso Caballero
Oaxaca de Juárez, 6 de abril. En los últimos días el periódico “The Guardian” aseguró que la poca cobertura mediática que tuvieron los ataques terroristas de Kenia contra una escuela cristiana fue producto de lo que ellos llaman una “jerarquía de muerte” la cual establece que hay dos factores por los cuales un suceso es más comentado que otro.
El primer factor es el de la proximidad que hay entre las personas que reciben la noticia con los afectados; mientras que el segundo es el de calidad de medios de comunicación el cual es indispensable para que las personas conozcan de tal o cual suceso. Si bien, en este lado del mundo no tenemos una proximidad muy clara con el avión alemán derribado a propósito (salvo tres personas que se vieron directamente afectadas) podríamos decir que la masacre en Kenia tiene aún menos proximidad y por ello menos personas protestan en las redes sociales por la masacre ocurrida.
Por otro lado, el factor de la calidad de los medios de comunicación ha sido el estandarte perfecto para las personas que en teoría reivindican causas sociales no protestaran a tiempo contra lo ocurrido contra los estudiantes en Kenia.
Todo lo anterior, me lleva a cuestionarme respecto a lo que protestamos y si en realidad sabemos por lo que estamos protestando. Muchos podemos argumentar la proximidad de los eventos o la calidad de los medios, pero pocos artículos han hecho por condenar enérgicamente que hoy en día y después de tantos “avances” en la humanidad sigamos siendo presas de los fanatismos.
En lo particular, pienso que la arbitrariamente llamada “jerarquía de la muerte” por The Guardia, es la apología perfecta de occidente para justificar la falta de sensibilidad que como personas tenemos ante los hechos que no son tan publicitados. A título personal podría contar con los dedos de la mano a las personas que han puesto en sus redes sociales #yosoyKenia como sucedió con lo ocurrido hace unos meses en con Charlie Hebdo.
Por último, me gustaría resaltar que lo sucedido en Kenia es tan lamentable porque nos habla de una falta de civilidad y humanidad enorme. Nos habla de la capacidad que tenemos los seres “racionales” de destruir a nuestra propia especie y de la poca tolerancia que aún hoy es la causante de miles de tragedias, así como también la vanidad y la exhibición son las causantes de que protestemos por lo que está de moda y no por lo que en realidad debería de ofendernos como especie.