Oaxaca de Juárez, 3 de julio. La unión de esfuerzos hizo posible la restauración del templo en San Pablo Etla. Los habitantes de este municipio con sus propios medios lograron recuperar un valioso lugar considerado una joya arquitectónica. 
El pueblo contó con la participación del Instituto Nacional de Antropología e Historia, (INAH), la Procuraduría General de la República (PGR), la asamblea de ciudadanos de San Pablo Etla, el obispado de Antequera, empresas e individuos particulares para realizar el trabajo de restauración que comenzó en diciembre del año pasado. Al principio, la razón de la intervención en el templo fue para evitar riesgos en la seguridad de los ciudadanos. El piso del templo estaba hundiéndose, y existía la posibilidad de que los muros se vinieran abajo, ya que se detectaron grietas y daños por los sismos que han sacudido a Oaxaca a lo largo de los años.
Bajo la supervisión del INAH, y con todos los permisos, los obreros comenzaron el trabajo. Al levantar el piso encontraron restos humanos y fue necesario involucrar a las autoridades de la PGR. 
En el pasado en muchos países católicos, fue común y deseado ser enterrado en dentro de una iglesia. En los monasterios y templos grandes hay capillas y catacumbas especiales para santos, sacerdotes, frailes y miembros de la nobleza. En los pueblos de la Valle de Etla, parte de un Marquesado del conquistador, Hernán Cortés, la práctica fue adoptada por la población. En 1804, el rey de España prohibió la práctica y poco a poco los entierros fueron trasladado a los camposantos o panteones donde la capilla familiar fue sustituída por la iglesia.
En el templo de San Pablo Etla, solo una porción del piso fue levantada y se supone que hay más restos humanos por toda el área de construcción del templo. El INAH tomo posesión de los restos exhumados y el pueblo está en espera de su reporte.
Según el arquitecto, Víctor Gaudencio Pérez Cruz, encargado de la obra, la historia del templo está escondida entre los restos, atrás de los retablos y dentro de las paredes. Hay un mapa fechado en 1584 en lo cual San Pablo Etla está mencionado y hay documentos que indican que Cortés había solicitado, en la década de 1530, a los dominicanos establecerse en la Valle de Etla.
Durante la restauración del templo, se encontraron evidencias de tres etapas de construcción. La primera, tal vez dirigida por los frailes dominicos, fue un simple edificio hecho de adobe con una puerta y dos ventanas en el muro norte. La segunda intervención fue hecha con piedra de la montaña y ladrillo. Contrafuertes de rocas fueron hechas para apoyar las paredes. La tercera intervención, fechada en 1899, fue la construcción de los campanarios y los arcos, realizada con piedras labradas y ladrillo.
Adentro del templo hubo un techo de madera o artesonado con influencia Mudéjar y un coro de madera. Hay todavía tres retablos de madera, dos son del estilo barrocos-salomónico y uno es neogótico. Los ancianos de San Pablo Etla recuerden como fue la iglesia con su piso de madera y el coro con sus balastros.
La ley federal sobre monumentos y zonas arqueológicas, artísticas e históricas reconoce el templo de San Pablo Etla como parte del patrimonio de la nación. !Es excepcional para un pueblo pequeño! Es el único edificio todavía en pie desde los tiempos coloniales y tiene gran valor para la identidad de la comunidad. Durante los siglos, la iglesia ha apoyado por la población por medio de sus ofrendas y sus obras pías.Se trata de un centro de oración y reunión de los files católicos.
Algunas de las imágenes y retablos son del siglo XVI y son hechos con el cuidado y toques especiales de los tiempos pasados.
El 29 de junio, se celebró el día de los Santos Pedro y Pablo, y fue una gran ocasión, ya que el templo fue reeditado con la participación del pueblo. La fachada fue pintada, hay dos vitrinas nuevas, paredes y el piso reforzados y la puerta de madera luce con barníz nuevo. Además, hay una nueva altar y púlpito.
La restauración del templo en San Pablo Etla es una muestra de lo que se puede lograr cuando todos trabajan juntos por la misma meta.
Con colaboración especial de Jayne Lyons
