Sarai Jiménez
Oaxaca de Juárez, 28 de marzo. El arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, aseguró que la Semana Santa es la oportunidad de pedir a Dios misericordia, y que la sangre que perdió Jesús en la cruz surta efecto, para que con su amor y misericordia todos se puedan sentir libres de culpa y pidan perdón.
En este Domingo de Ramos, con el que inicia la Semana Santa, la segunda bajo la amenaza de la pandemia por Covid-19, el jerarca de la Iglesia Católica, recomendó a todos pedir por los demás, ya que todos pecan y para que traten de acercarse más a Dios.
Frente a los fieles que acudieron a la Catedral Metropolitana, -en la que sólo se permitió un aforo del 25 por ciento por disposiciones sanitarias-, señaló que había muchas cosas que pasaban en la sociedad que estaban mal y no se decía nada, “todos se quedan callados, a pesar de lo doloroso y lo que a veces se presenta en los pueblos y ciudades”.
“El Señor fue injustamente enjuiciado, sin haber cometido ninguna maldad, y ahora se puede pensar, sobre todo en la mujer, cuando de nuevo estos días nos enteramos que encontraron a una mujer muerta en el río Atoyac, llevándola a la muerte de forma injusta”.
Insistió que ha denunciado el feminicidio y lo seguirá denunciando, además de cuestionar el porqué tanto odio en el corazón de los hombres para acabar con las mujeres, cuando gracias a una mujer todos tienen la vida, gracias a que se formaron en el vientre de una mujer llegaron al mundo, y aún con ello se le tiene mucho odio.
Asimismo, comentó que no entendía como llevaron al suplicio de la cruz a Jesús, aunque todos sabían que fue para salvar a todos, para que en el dolor de la cruz se perdonaran los pecados.
“Me pregunto que se gana matando al hermano y porqué de nuevo se marcan con la marca de Caín y se manchan las manos de sangre”, cuestionó Vázquez Villalobos.
Al preguntar a los católicos a que personaje del Evangelio pensaban que se parecían, comentó que Jesucristo estaba muy aparte para poder parecerse a él, pero estaba el sumo sacerdote, los fariseos, los escribas, las mujeres, los soldados, los criados y algunos nombres específicos como Caifas, Pilato, Pedro, Santiago, Juan, Judas, y cada uno tenía su característica.
“Algunos pensarán que se parecen a Pedro no en la entrega ni en dar la vida por Dios, sino en que lo ha negado pues ha habido momentos en presentar el rostro para defender la fe, las creencias, el testimonio de cristiano pero se han quedado mudos, sin pronunciar palabra lo han negado”.
“Porque se ha tenido miedo de presentar el rostro de creyente, se han hecho a un lado, por ahí pudieran parecerse a Pedro”, afirmó.
Además, se recuerda el beso de Judas, y muchos hacen lo mismo, por un lado alaban a las personas y les dicen que son amigos que se les admira y se les respeta, pero por atrás clavan dagas, hablan mal y se les traiciona, lamentó.
A ellos, les recomendó dejar de ser Judas, y trabajar para ser el hombre fraterno que con amor soluciona los problemas, sin manchar el amor, sin disfraces, sino con sincerolidad y siendo auténtico.
