Edwin Meneses
Salina Cruz, Oax. 27 de agosto. Las malas condiciones en las que permanecen trabajadores foráneos y el trato que, según denuncian, reciben dentro del campamento de ICA Flúor, habrían provocado que varios obreros decidieran renunciar y regresar a sus lugares de origen, al considerar insostenible la situación que enfrentan después de sus jornadas laborales.
Este jueves, varios trabajadores fueron vistos sacando sus maletas y abandonando el campamento ubicado sobre la calzada a la Refinería, sin que, de acuerdo con los propios obreros, algún representante de la empresa se acercara para preguntarles los motivos de su salida.
La escena ocurre en medio de crecientes señalamientos sobre las condiciones de hospedaje y atención que reciben quienes llegaron a Salina Cruz procedentes de otras regiones.
La noche del miércoles, el trabajador Gustavo Soberano Sarabia difundió un video en redes sociales en el que denunció presuntas irregularidades relacionadas con la alimentación, suministro de agua, condiciones de hospedaje y trato hacia el personal. Su denuncia generó reacciones y puso nuevamente bajo la lupa las condiciones en las que estarían viviendo algunos trabajadores contratados para laborar en la zona.
De acuerdo con testimonios recabados, algunos obreros aseguran que en determinadas ocasiones se han quedado sin alimentos y sin agua para bañarse, además de señalar que el aire acondicionado sería apagado durante sus periodos de descanso, pese a que regresan al campamento después de cumplir extensas jornadas laborales.
“Los baños están sucios, no hay agua para bañarse. Cuando regresamos de nuestra jornada en el campamento no hay ni qué comer”, señalaron trabajadores.
Los inconformes también señalaron a una encargada del campamento, identificada como Katia, a quien acusan de dirigirse presuntamente de manera déspota y con regaños hacia el personal.
Estas acusaciones, hasta el momento, corresponden a testimonios de trabajadores y no se ha presentado públicamente la versión de la empresa ICA Flúor sobre los señalamientos.
Mientras algunos decidieron hacer sus maletas y marcharse, otros trabajadores aseguran que prefieren guardar silencio por temor a perder su empleo y dejar sin sustento a sus familias que permanecen en sus comunidades de origen.

