Saúl Salazar
Huajuapan de León, Oax. 2 de noviembe. En el marco del rescate de la tradición oral que fomenta la Biblioteca Pública Municipal Maestro Rafael Ramírez Castañeda, a través de una serie de relatos mixtecos presentados en alusión al Día de Muertos, se contó con la participación de los ciudadanos Rubén Urrutia Cruz y Lorenzo Michaca Meza.
Durante su participación, Michaca Meza, compartió lo ocurrido en los pueblos mixtecos de Mariscala de Juárez y Fresnillo de Trujano en la época de 1960. En aquel entonces muchas comunidades carecían de luz eléctrica y el medio de transporte común era el caballo.
El personaje de la narración fue un guerrillero que luchó junto a Emiliano Zapata que después de deambular por diversas poblaciones encontró la muerte en Fresnillo de Trujano, lugar donde residía.
Su nombre era Teófilo García, físicamente era un hombre corpulento que usaba un bigote espeso y tenía una voz ronca que infundía temor y respeto. En ese tiempo Teófilo era tratado como un político o persona importante.
Rememoró que con sus amigos “Chico” Rosas, Miguel Salas y Antonio Michaca, entre otras personas, Teófilo se reunía los sábados para jugar baraja por horas. García recibía un pago en remuneración por los días que había luchado junto a Emiliano Zapata, recurso que le permitía vivir bien y gastar su dinero en la baraja.
El caballo que montaba era ejemplar colorado de buena raza. “Siempre que llegaba a Mariscala había un niño que cuidaba al equino a cambio de unas monedas mientras Teófilo jugaba a las cartas”.
Se cuenta que en una ocasión Teófilo estaba pasado de copas y eran ya más de las 12 de la noche. Por ser ya tarde el médico del pueblo lo invitó a quedarse en Mariscala, sin embargo, Teófilo respondió: “No importa el horario y no hay nada a que temer, me marcho”.
A esas horas con trabajos montó su caballo y, al sentir el peso de su amo, el noble animal prácticamente por sí sólo tomó el camino a su casa por el camino real.
Durante su trayecto tenía que pasar por el lugar conocido como el coco fandango o los chupandios, lugar en donde se encontraban arboles de gran tamaño y de mucha sombra. Al aproximarse a este sitio el caballo de Teófilo García se negó a seguir caminando.
Entonces, dándole golpes, Teófilo le exigía que pasará por este lugar, sin embargo, el caballo seguía mostrando temor; y el jinete seguía insistiendo que pasará por el coco fandango, hasta que el animal terminó tirando a su amo y emprendió camino hasta llegar a la casa del exguerrillero.
Al notar las personas de la casa que el caballo llegó sin jinete, fueron en busca de Teófilo García, encontrándolo en un estado de inconsciencia, sin poder hablar, por lo que su comunicación era a señas con las personas que fueron en su auxilio.
Al llevarlo a Fresnillo le consiguieron ayuda médica y fue entonces que la gente empezó a platicar que lo había espantado el Diablo. Y efectivamente, con señas comunicó, que le había salido un perro negro bastante grande que en los ojos emitía chispas semejantes al fuego, por eso el caballo se rehusó a pasar.
Reseñó que con toda la valentía que Teófilo decía tener, estuvo postrado en cama unos ocho días repitiendo, una y otra vez hasta el día de su muerte, que había visto un perro negro descomunal.
Lorenzo Michaca concluyó el relató mencionando que de acuerdo con la tradición oral se dice que, así como existe el bien también existe el mal.
