Oaxaca de Juárez, 2 de octubre. La detención del alcalde Miguel Sánchez Altamirano y la subsecuente desaparición de poderes en Juchitán han colocado a la prensa local en el ojo del huracán. A través de testimonios recabados por EMEEQUIS, periodistas de la región del Istmo exponen cómo la confirmación de la narcopolítica —un secreto a voces desde 2018— ha transformado radicalmente su labor: operar bajo la mira de amenazas directas, lidiar con la presión de líderes políticos para acallar información, y recurrir obligadamente a la autocensura ante un crimen organizado capaz de balacear casas. Entre operativos federales y la zozobra de patrullar un municipio podrido por la nómina criminal, los comunicadores continúan informando en medio del riesgo más alto del país.
Fue acusado de ligas con una célula del CJNG conocida como Los Cromos.
EL GOLPE DE REALIDAD Y EL RIESGO DE REPORTEAR
Fue un golpe de realidad. Y para los periodistas en la región fue una especie de reconocimiento amargo a lo que venían denunciando desde hacía años: que existía un pacto entre las autoridades y el crimen organizado. EMEEQUIS contactó a varios de estos comunicadores para que brindaran sus experiencias reporteando en un polvorín de violencia como lo es ese municipio.
Un ejemplo es José Ignacio Santiago Martínez, periodista de origen zapoteca que recibió un ataque armado en 2022, y que actualmente cuenta con escoltas del Mecanismo Federal de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
“Reportear en la ciudad de Juchitán y principalmente en la Nota Roja, en la nota policíaca, es algo complicado; no sabes quién te avisa, no sabes si a donde vas es un lugar seguro; te puedes encontrar desde una llamada de broma hasta una llamada en donde solamente quieren moverte de tu lugar”, señala en entrevista.
EL CAMBIO EN LAS CALLES Y EL AMBIENTE POSTERIOR A LA CAPTURA
Menciona que en el municipio, tras la captura del presidente municipal, “ha cambiado incluso el ambiente en las calles, a principio fue muy tenso, la gente no salía, nosotros como periodistas anduvimos en los operativos buscando la información y después de prácticamente una semana ya de la captura (…) se vive algo muy distinto, muy diferente”.
“Ya la gente ha comenzado a recobrar la confianza, ha comenzado a salir a las calles; no hemos tenido Nota Roja qué cubrir, nota policíaca, debido a la muy fuerte presencia de las corporaciones de los tres niveles de gobierno, quienes están patrullando las calles”.
Sin embargo, sabe que esto es temporal. “En cualquier comento, en cuanto las autoridades se retiren del Istmo, esto va a volver a detonar”.
CUENTAS Y PRESIONES POLÍTICAS TRAS EL ARRESTO
Cuenta que en las primeras horas de la captura, hubo un ambiente de tensión: “Hubo mucha presión al principio, porque los líderes políticos piden que uno no publique lo que está ocurriendo debido a que es gente de ellos, que son de la misma línea política”.
Él se enteró a través de sus fuentes y testigos: “Yo me entero a través de llamadas de policías, llamadas de ciudadanos, quienes vieron el arresto del presidente municipal y yo me encontraba muy cerca, me trasladé a darle cobertura a la noticia, que en esos momentos estaba saliendo”.
“Era prácticamente una bomba que nadie se esperaba”.
Acota que siempre hubo señalamientos sobre la colusión entre el gobierno local y el crimen organizado: “En todo momento señalaban que el munícipe juchiteco, diputados, senadores, que están inmiscuidos en la delincuencia que opera en la región del Istmo de Tehuantepec, pero nunca se había realizado una investigación concreta para dar, ahora sí, en el clavo, en el punto en el que las autoridades estaban buscando”.

ANTECEDENTES DE VIOLENCIA DESDE 2018
Otra persona dedicada al periodismo de la región y a recibir información de Juchitán, que prefirió guardar su nombre por temas de seguridad, habla sobre el asunto.
“La violencia en Juchitán no empezó en estos años, ya tiene por lo menos desde 2018, que es cuando se empieza como a exacerbar y se confluyen diversas cuestiones, entre ellas, por ejemplo, en 2018 ocurre que hay un proceso electoral justamente, entonces, ocurre el homicidio de una candidata, Pamela Terán”.
“Y junto con Pamela, también hay un homicidio (feminicidio) de una fotoperiodista, que es María del Sol (Cruz)”. Menciona que a partir de ese año empiezan a aparecer en el mapa otras cuestiones: “Como estas caravanas masivas que empiezan a llegar de Centroamérica y Sudamérica, que pasan por esta zona de Juchitán y todo el Istmo de Tehuantepec”.
A esto se sumó el terremoto de 2019: “(Juchitán) se empieza a volver una zona sumamente violenta, todo este tráfico que hubo, que sigue habiendo, de migrantes, se vuelve algo muy complicado”.
También suma el corredor Interoceánico: “Hay un caldo de cultivo”, describe, “(es) una zona donde confluyen tantos factores criminales, por llamarle de alguna manera, lo hace mucho más complejo”.
“Los compañeros que están ahí también no dicen nada por temor a su seguridad, porque ellos son los que andan ahí”.
Explica que conoce a colegas periodistas que estuvieron “trabajando ahí un tiempo y se tuvieron que salir porque hay un clima de inseguridad muy fuerte; el crimen organizado ya no es nada más de te asusto, estos sí son capaces de balacear casas, ya se ha visto, de amedrestar con balas”.
“Con la detención del presidente municipal de Juchitán, ya hay una afirmación y ya hay un reconocimiento por parte del gobierno de que sí, tenemos problemas de crimen organizado dentro de las mismas estructuras gubernamentales”.
LA EVOLUCIÓN EN LA FORMA DE REPORTEAR
Otro periodista, que ha reporteado directamente en Juchitán, menciona cómo se ha vivido todo el proceso de violencia en el municipio.
“Ha sido una tensión en toda la población, pero no ha parado nada, nosotros seguimos reporteando a pesar de lo que está pasando: la vida económica continúa, la vida social continúa desde el primer día, no ha parado”.
Para él, la situación de Juchitán ha “evolucionado” luego de la violencia: “No es lo mismo lo que yo reporteo desde hace 20 años a cómo reporteo ahorita, ha cambiado nuestra forma de reportear, no sólo en Juchitán, en toda la región del Istmo”.
“Ahora existen otros elementos que nos ponen en alerta, y nos obligan a tomar precauciones, hasta a autocensurarnos; en Juchitán, en la región, antes, por ejemplo, teníamos cuidado o nos cuidábamos más bien por los ataques de grupos políticos, grupos caciquiles, nos cuidábamos más de no estar en medio de disputas territoriales, de agrarios”.
Sin embargo, desde hace 10 años, “es cuidarnos de no irnos a meter porque hemos visto casos de narcobloqueos, de no terminar metidos en el discurso de estos grupos, ¿no?”
LA SORPRESA ANTE LA ACCIÓN DE LAS FUERZAS FEDERALES
Sobre lo que pasó en días recientes con la captura del presidente municipal “nos agarró de sorpresa, porque nunca pensamos que lo que había sucedido en otros estados del norte o del centro del país, con destitución de presidentes municipales en funciones, nos pudiera pasar”.
“Nos agarró esta acción de las fuerzas federales (…) la desaparición de poderes, una nueva autoridad, este retomar las riendas del pueblo a través de la autoridad, pues ha sido como un cambio muy sorpresivo para todos nosotros, incluyendo a los periodistas”.
EL GOBIERNO DE JARA Y EL CLIMA DE ZOZOBRA
Por último, otro de los periodistas que habló con EMEEQUIS, que maneja reporteros en Oaxaca, expuso el sentimiento de zozobra que llegó tras la caída del presidente municipal.
“En los últimos años, durante el gobierno de Jara, que ya lleva cuatro años en el poder, ha sido muy difícil la entrada a Juchitán, se sienten muy nerviosos y se sienten como sin protección los reporteros”.
Menciona que existe un sentimiento de “miedo (a) hablar, es muy difícil para ellos, hacer una nota es muy delicado”.
Para ellos, había señales claras de que había una colusión entre el gobierno del municipio y el crimen organizado: “Por supuesto, es que nosotros, todo el mundo lo comentábamos, los reporteros, está podrido, Juchitán está podrido, es como la caja chica, resulta que ahora casi la mayor parte de los funcionarios que están en Juchitán son parte de una nómina secreta (…) yo había visto gobiernos que se abrazaban con el poder y tomaban mucho dinero y eso, pero esto ya son palabras mayores”.
Sobre la desaparición de poderes en el municipio, explica que “la policía está totalmente coludida, totalmente, pero miran, si ganan 7,000 pesos, y los otros les ofrecen 10 (…) (el gobierno) les da unas armas de medio pelo”.
“No están listos para enfrentar a estos grupos delincuenciales, no lo están”, agrega.
EL FUTURO INCIERTO Y LA ADMINISTRACIÓN TEMPORAL
El comunicador no ve una salida clara para el municipio: “No sé si tenga salida y no sé si quieran hacerlo”. Él ha relacionado todo lo acontecido al contexto de corrupción del gobierno estatal, encabezado por Salomón Jara.
Tras la caída del presidente municipal de Juchitán, quedó al mando Francisco Vásquez Jiménez como administrador temporal, luego de que el congreso local diera el sí para desaparecer los poderes, a petición del gobernador.
“Francisco es una persona a quien todos conocen en Juchitán, originario del pueblo y un comunicador profesional, que además ha sido bombero, paramédico y rescatista voluntario por más de una década de servicio en la región del Istmo de Tehuantepec. Sabrá llevar este proceso para rescatar a este hermoso pueblo”, señaló el mandatario en un video.
Sin embargo, aún está pendiente qué será del futuro del municipio y si las medidas del gobierno contendrán la violencia que se ha enraizado en el municipio.
@MTeposteco35297


