VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 
HOMILÍA DE MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS,
ARZOBISPO DE ANTEQUERA OAXACA
Oaxaca de Juárez, 23 de Espero que la palabra de Dios haya llegado a nuestro corazón y que hoy podamos decirle a Dios: “queremos vivir como Tú nos invitas a vivir”. Es palabra de Dios, es verdad, es mensaje divino, no es el mensaje del mundo, no es el mensaje de un grupo de personas que buscan, este mensaje de Dios que te invita a ti y me invita a mí a saber vivir en una buena relación con los demás, en paz, con amor, con la capacidad de perdonar una y otra vez.
¿Cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano, hasta siete veces? – le dijo el Apóstol Pedro a Nuestro Señor, y Él respondió – “hasta 70 veces 7, que significa siempre, siempre. No guardes rencor en tu corazón, no tengas sentimientos de venganza, no anides odio. Perdona y serás perdonado, sé misericordioso como Tu Padre celestial es misericordioso. No juzgues y no serás juzgado. No condenes y nos serás condenado. Así nos lo dijo Nuestro Señor hace un momento. Le invito a que revise lo que hay de sentimientos en su corazón.
¿Toda persona está ahí en su corazón? ¿usted, con la gracia de Dios, ama a los demás? ¿no está fuera de su amor alguien, llámese familiar, llámese amigo, llámese compañero de trabajo, llámese vecino? ¿no está fuera de su corazón? “A ese lo quiero, a aquel no lo quiero”.
El discípulo de Nuestro Señor no debe de pensar así ni decir eso: “a ti te quiero y a ti no te quiero”, porque no estamos amando como Dios nos invita a amar. Si amas al que te amas, ¿qué haces de extraordinario? Nos lo acaba de decir Nuestro Señor, ¿dónde está lo extraordinario? Amando al que te ama, haciendo el bien sólo al que te hace el bien, ¿dónde está lo extraordinario?
Toda persona hace eso, yo no quiero que tú vivas así, yo quiero que tú ames a tu enemigo, que le hagas el bien al que te ha hecho el mal, eso es lo que Yo quiero, dice Nuestro Señor.
¿Se compromete con Nuestro Señor en este medio día, a vivir así? Ya comience a sacar de su corazón esos sentimientos: “es que me dolió mucho lo que me dijo, lo que me hizo, no lo puedo olvidar” y Nuestro Señor nos dice: ama a tu enemigo, a ese que no puedes olvidar, ámalo.
Hoy dile a Nuestro Señor, “lo voy a amar, porque Tú me vas a conceder la gracia de amarlo”, porque te tengo que responder y tengo que aprender de Ti, me has amado a lo largo de toda mi vida, yo te he fallado una y otra vez, he quebrantado tus mandatos una y otra vez y voy y te digo: perdóname y Tú me has tenido misericordia y me has perdonado y me seguirás perdonando, y olvidarás para siempre mi pecado. Concédeme la gracia de vivir así, perdonando y olvidando, perdonando y olvidando, porque tengo qué hacer lo que Tú me dices que haga. Me cuesta y Tú sabes, Señor, que me cuesta mucho esto. Tú sabes que me siento muy herido por dentro, muy ofendido por dentro, pero esas palabras que hoy me has dirigido en este texto del Evangelio me han sacudido desde dentro, ya no quiero seguir teniendo esos sentimientos de odio, de rencor, de venganza, de celos, de envidia que son negaciones del amor.
Yo sólo quiero tener en mi corazón el amor y voy a ir demostrando que yo te amo a Ti amando a todos mis hermanos, así como Tú me amas a mí, así quiero amarlos.
Hoy el Señor tiene que tocar el corazón nuestro, porque si no, si no toca el corazón, ¿para qué escuchamos el Evangelio? Estamos marcados con el signo de cristianos, soy seguidor de Jesucristo, soy discípulo de Él y me tengo que distinguir en mis vivencias, que tienen que ser siempre agradables a los ojos de Dios.
Miren, las consecuencias de no amar, de no perdonar, de estar llenos de odio, de venganza, ¿por qué tantos conflictos en nuestros pueblos de Oaxaca? El odio y los deseos de venganza y quienes odian y tienen deseos de venganza, un día recibieron las aguas bautismales y son hijos de Dios y son cristianos, son seguidores de Jesucristo ¿por qué tanto odio? ¿por qué tantos deseos de venganza en nuestros pueblos contra otro pueblo? ¿de un oaxaqueño contra otro oaxaqueño? Y luego dicen y concluyen: así somos los oaxaqueños… son problemas de años, de siglos, ah, y sigamos sembrando odio, sigamos sembrando odio.
¿Por qué no sembramos el amor? ¿por qué no sembramos el perdón? ¿por qué no sembramos la misericordia entre nosotros? ¿Por qué? Y sacamos: “es cultura, es cultura nuestra, es historia”. Ándele pues, siga acarreando la cultura, siga acarreando la historia y síganse matando por un pedazo de tierra que no trae un beneficio, sólo pleitos, sólo enemistades, sólo odio, sólo mirarse con rencor, sólo prohibiciones: “no pasas por aquí, tú que eres de ese pueblo no pasas por aquí y eso lo digo yo, porque yo soy el dueño de toda esta parte, nosotros somos los dueños”.
Cuánto odio, cuánto deseos de venganza hay en el corazón y ¿entonces este Evangelio? Ama a tu enemigo, hazle el bien, ora por tus enemigos, perdonen y serán perdonados, tengan misericordia. ¿Entonces este Evangelio no lo vamos a vivir? ¿en nuestro Oaxaca no vamos a vivir este Evangelio, este fragmento de Evangelio? No podemos quitarlo.
“Un mandamiento nuevo les doy”, lo leyó el jovencito que pasó aquí a cantar el salmo, la estrofa del Aleluya: “un mandamiento nuevo les doy, que se amen unos a otros como Yo los he amado”. ¿Estamos amando como Dios nos ama a nosotros? Hay que pensarlo y hay que responder.
Jovencitos que están aquí, sé que vivir esta etapa de jóvenes es difícil, el ambiente no es muy favorable, las redes sociales a veces causan mucho daño, porque decimos tantas cosas en las redes sociales y nos escondemos para decir tanta cosa y para ofender, para difamar, nos escondemos poniéndonos un nombre que no existe. Tengan mucho cuidado. Usted, que ha toma conciencia de seguimiento a Nuestro Señor, crezca en el amor, crezca en el compromiso.
Aquí hay muchos jóvenes, pónganse de pie, ustedes jóvenes, que son del movimiento de jornadas y pónganse de pie también las jovencitas de San Juan Bautista y aquí hay muchos jóvenes de jornadas también. A veces decimos y pensamos que nuestros jóvenes sólo en el desorden, miren, estos jóvenes tiene corazón, corazón bueno, tiene principios, se están cultivando, se están comprometiendo, se han dejado tocar por el Señor Jesús, en un encuentro que han tenido con Él y se han comprometido para ir en búsqueda de otros jóvenes, porque quieren que la juventud tenga esa limpieza de mente y de corazón, porque serán los servidores del mañana, los que estarán al frente de tantas cosas.
Crezcan con ese corazón lleno de amor, lleno de santidad, lleno de gracia, lleno de principios. Se burlan de ustedes, cuando los ven con esos uniformes, con esas playeras y cuando los ven gritando y cantando en la calle y saltando, como los he visto yo en diferentes momentos, no falta quién se burle de ustedes. No por eso deben dejar de hacer y de expresar su alegría por estar con el Señor, por ser discípulos de Él y por estar comprometidos en un trabajo en favor de los demás jóvenes.
Muchas felicidades y sigan disfrutando de sus encuentros con el Señor y de sus encuentros entre ustedes, porque siempre serán de gracia, de alegría y de salvación. Merecen un aplauso ustedes jóvenes que están comprometidos en toda esta vivencia de seguir al Señor y de crecer en amor, sólo en amor. No empieces a odiar del que se burla de ti, ámalo más y un día vas a cambiar el corazón de esa persona, porque el amor cambia, el amor cambia. Felicidades.