Oaxaca de Juárez, 20 de junio. Uno de los ingredientes más conocidos de la cocina japonesa es la salsa de soya. Ese líquido color oscuro y sabor salado es el que aporta el toque inigualable de los platillos de la cocina nipona.
Pero al no ser un producto occidental –al que acostumbramos nuestro paladar desde pequeños– siempre mantenemos ciertas reservas al respecto de esta salsa, por “mitos y leyendas”, que definitivamente es momento de aclarar… ¡de una vez y por todas!
1. La salsa de soya es lo mismo que la inglesa
¡No! Lo único que tienen en común estos productos es el color oscuro, y que en ambos casos se trata de salsas. Sin embargo, cada una tiene un origen diferente y está conformada por distintos ingredientes.
La salsa de soya es china y se creó en la antigüedad, como resultado de la fermentación de los granos de soya con trigo. Equilibra el sabor de los platillos y aporta un ligero sabor salado.
En cambio, la salsa inglesa nació en el Reino Unido hace 200 años, en la época de la colonización de India. El ingrediente principal es el tamarindo fermentado en vinagre, y mezclado con anchoas y melaza, entre otros ingredientes.
2. La salsa de soya es mala para la salud
A la salsa de soya industrializada, que se prepara de forma intensiva y sin el debido proceso de fermentación, se le adiciona sal y azúcar para reforzar su sabor. Este tipo de producto sí es perjudicial para la salud, porque su consumo supone un incremento sodio y glucosa en la ingesta diaria.
Sin embargo, la soya que se prepara de forma artesanal es un producto fermentado, que obtiene su sabor de un largo proceso natural.
3. La salsa de soya solo sirve para cocinar comida asiática
El sabor equilibrado que aporta es el que queremos en todas las comidas. Así que puedes utilizarla en adobos para carnes, para sazonar salteados de verduras y en ensaladas, sin importar si las recetas son asiáticas o no.
Disfruta de este delicioso producto y dale un toque especial a tus platillos.
Con información de:http://www.cocinadelirante.com

