Por: Jorge Castañeda
Bahías de Huatulco, Oaxaca, 17 de enero. Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) comenzaron a desarrollar invernaderos inteligentes que se utilizarán para cultivar biofungicidas, biobactericidas y biofertilizantes.
El equipo multidisciplinario e interinstitucional, encabezado por el investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, Enrique Galindo Fentanes, pretende tener una alta productividad, principalmente de hortalizas, con el uso exclusivo de medios biológicos.
La meta en esos espacios, donde todas las variables ambientales serán controladas de forma precisa, será tener una alta productividad, sin el uso de ninguna sustancia química, lo que le dará una nueva perspectiva a la agricultura orgánica en invernadero.
El también ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015 refirió que también se estudian los mecanismos que la bacteria Bacillus sp. 83, ingrediente activo del primer biofungicida desarrollado por él y su equipo, emplea para desarrollarse en la naturaleza.
De acuerdo a información divulgada por la UNAM, a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, la investigación se llevará a cabo durante los próximos dos años y se prevé que a finales de este 2016 se cuente ya con un invernadero que puedan usar los agricultores para cultivar diversos tipos de hortalizas, todo ello con tecnologías de alta productividad.
Galindo Fentanes explicó que el chile y el jitomate serán utilizados como modelo de estudio por su alto valor agregado y por ser los productos más consumidos en México, aunque el objetivo es ampliarlo a todos los cultivos posibles.
Reconoció que el cultivo en invernaderos es más caro que en campo abierto; sin embargo, aquí se trata de un problema de costo-beneficio, pues “parte del trabajo que nos comprometimos a hacer es un estudio riguroso de costos, para evaluar la competitividad de estos esquemas de producción”.
Precisó que en esta investigación también participa Antonio Juárez, del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, experto en control e instrumentación avanzada, quien desarrollará los controles del invernadero.
El científico recordó que en su equipo desde hace años se trabaja una línea general de investigación denominada ingeniería de bioprocesos, con proyectos para la producción de biopolímeros y enzimas; el estudio de la hidrodinámica de fermentaciones y la producción de agentes de control biológico para la agricultura.
Refirió que el biofungicida Fungifree AB se lanzó para prevenir una sola enfermedad del mango y ahora se ha ampliado casi a 20 cultivos y puede usarse en la papaya, el aguacate y cítricos, entre otros.
Además, informó que se obtuvo el registro OMRI (Organic Materials Review Institute) como producto orgánico, lo que significa que puede ser usado en esos cultivos en huertos orgánicos donde no se permite el uso de ningún tipo de pesticida o fertilizante de síntesis química.
Finalmente, comentó que al haber secuenciado su genoma, se descubrió que el microorganismo contiene propiedades relevantes, no sólo como biofungicida, sino como promotor del crecimiento; entonces, ahora “evaluamos otras posibilidades de su uso”.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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(Con parte de información e imagen de la UNAM)
