Oaxaca de Juárez, 23 de julio. Marco Scaravelli tenía toda la vida por delante. Cómo no iba a tenerla con tan sólo seis años de edad. Sin embargo, la sombra del riesgo era algo que le acompañaba en su día a día: el niño competía en minimotos. Y, en el día menos pensado, su fiel compañera de batallas le jugó mal.
En la pista de Racing Park de Viadana, en la provincia de Mantova, Italia el pasado 10 de julio Scaravelli había ido a disputar una prueba con otros chicos de su misma edad. Después de los entrenamientos, él y su padre, Cristian, empujaban la moto, cuando accidentalmente su padre tiró de la cuerda que arranca la moto y se fue directa contra una puerta junto con el pequeño Marco encima.
Aunque llevaba casco, la colisión causó una lesión de gravedad en la cabeza de Marco, quien resultó con daños graves en el cerebro, además de otras secuelas importantes en piernas y brazos. Despertó de un coma inducido el pasado jueves en el hospital de Bérgamo, donde fue trasladado de urgencia, sin embargo, su estado se agravó poco a poco hasta causarle la muerte el sábado.
Scaravelli había cumplido seis años el pasado 29 de junio. La muerte del menor servirá para dar vida a otros ya que sus órganos serán donados a otros cinco niños.
Su padre explicó en Facebook lo que lo motivó a tomar esa decisión: “Marco ha luchado con todas sus fuerzas en los últimos siete días. Los médicos han hecho todo lo posible para salvarlo. Marco siempre ha sido un niño feliz, alegre y generoso, pero hoy se ha superado. Marco ha decidido donar su segundo riñón, el hígado, los pulmones y el corazón. Gracias a Marco cinco familias tendrán una esperanza. Gracias a Marco cinco niños pueden comenzar una nueva vida”.
El funeral de Marco tuvo lugar el martes 19, en el pabellón de Dosolo, donde varias personas se dieron cita para despedir al niño que estremeció al mundo con su historia.
La Silla Rota
