
Es muy común en la infancia que se presenten estos llamados comúnmente“malos sueños” pero hay mucho adultos que en su sueño tienen la presencia de ésta alteración en su sueño normal y que alteran su normal dormir; estoy hablando específicamente de las pesadillas y terrores nocturnos.
Dentro de éstos sueños llamados comúnmente “malos” “feos” o científicamente llamados “parasomnias” están el sonambulismo (caminar dormido), los previamente nombrados terrores nocturnos, la somniloquia (hablar de noche dormido), el bruxismo (rechinar involuntario de los dientes) y también se considera a la enuresis nocturna (orinarse mientras se está dormido) y las pesadillas.
A las PESADILLAS entonces se las considera episodios de comportamiento que se producen o durante el sueño o en el momento del despertar.
En cuanto al pronóstico, siempre es positivo ya que si se producen en la niñez, ceden en la adolescencia. Éstas ocurren durante el REM (movimientos oculares rápidos), que es la parte del sueño en que se producen los sueños.
En los adultos suelen aparecer en cualquier momento de la vida, en cualquier edad, y a veces durante la misma noche se repiten.
Y si bien es cierto que en cuanto a las causas no existen elementos desde la genética a considerar como determinantes en la producción de pesadillas en los niños, si existen un conjunto de factores que se combinan siendo éstos:
Factores predisponentes: cuando hay antecedentes de alguna de las nombradas previamente parasomniasen cualquiera de los padres o en los dos.
Factores desencadenantes: la falta de sueño se da en forma reiterada, cuando se está cursando una enfermedad (comúnmente las que se manifiestan con estado febril), problemas en la familia, el nacimiento de un nuevo hermanito, el cambio de casa, la separación de los padres, etc.
Factores que los prolongan en el tiempo cronificándolos: cuando cualquiera de los factores previamente nombrados no se modifica y se perpetúa en el tiempo.
El insomnio es la incapacidad de dormir “una cantidad de horas regulares” o “durante éstas”. La persona que lo padece suele quejarse de que no puede conciliar el sueño cuando se acuesta, cuando lo hace ya han pasado varias horas desde que se acostó. O se acuesta en horario normal y luego de dormir un par de horas se despierta con la sensación de que ya durmió lo suficiente, mira el reloj, pero sólo han pasado dos o tres horas o menos aún, intenta dormirse nuevamente y esto le cuesta mucho llegando a hacerlo en horario cercano al que debe levantarse para hacer su obligación (trabajo, estudio, ocuparse de los chicos, casa, etc.). Y éste fenómeno se repite hasta que la persona toma conciencia de que tiene un problema y es ahí cuando consulta.
En cuanto a las causas del insomnio éstas pueden ser psicológicas, psiquiátricas, fisiológicas (la fibromialgia se asocia comúnmente al insomnio, pues quien la padece se queja frecuentemente de la dificultad para conciliar el sueño, por la intensa sensación de molestia y dolor que le produce la misma enfermedad) y en otros casos por el uso de medicamentos. Aquí nos ocuparemos de las causas psicológicas.
El insomnio es la alteración del sueño, y es el motivo más común por lo que esta alteración se produce. En cuanto a las causas psicológicas que lo producen pueden ser: el estrés, las dificultades personales (problemas familiares, de trabajo, sociales, académicos, etc.), la depresión, la ansiedad, la anorexia o cualquier otro trastorno psicológico. También el consumo de ciertos medicamentos como los psicoestimulantes, los antidepresivos, y también los corticoides. También puede haber causas orgánicas como una enfermedad crónica, o el dolor producido por un trauma u otro tipo de origen: es muy conocido el impedimento del sueño que produce un dolor de muelas o de oído).
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