Jorge Castañeda
Oaxaca de Juárez, 9 de agosto. Desarrollaron por primera vez un eficaz método que calcula la huella de carbono global a la hora de diseñar el plan urbanístico de una localidad.
Este concepto ambiental identifica y cuantifica los Gases de Efecto Invernadero emitidos por los productos y/o actividades humanas de forma individual, con el propósito de reducirlos a su mínima expresión y contribuir en la preservación del medio ambiente.
“Nuestro método es novedoso porque, a nivel de diseño urbanístico, resulta muy sencillo implementar medidas preventivas de las emisiones sostenibles en el tiempo”, afirmó Sergio Zubelzu, profesor de la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid.
En un estudio en colaboración con la Universidad Antonio de Nebrija, Zubelzu define las actividades que generan Gases de Efecto Invernadero propias del plan urbanístico, como la potabilización de agua, la gestión de aguas residuales, el tratamiento de residuos, el transporte y el suministro eléctrico y gasístico.
El modelo clasifica las diferentes actividades industriales en categorías y divide el uso del suelo en urbano, urbanizable y no urbanizable.
Los datos utilizados proceden de 33 localidades de tamaño medio entre Madrid y Toledo, como Villaconejos, Titulcia o Chinchón (que es la que aparece en la imagen).
“Se trata de un conjunto de municipios con un sector industrial relevante y muy dependientes en términos económicos tanto de Madrid como, en menor medida, de Toledo”, dijo el profesor.
Las mayores fuentes contaminantes
El trabajo, publicado en la revista internacional Energy Policy, y al cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, revela que las industrias químicas son las más contaminantes, como consecuencia de su elevado consumo energético, con mil 110.71 kilogramos de dióxido de carbono por metro cuadrado.
Las industrias de muebles y otros productos manufacturados son las que menos emisiones generan, con 43.5 kilogramos de dióxido de carbono por metro cuadrado.
Mientras que la media de la huella de carbono de todas las actividades industriales se situó en 469.89 kilogramos de dióxido de carbono por metro cuadrado.
La investigación revela que el gas y la electricidad son las mayores fuentes contaminantes en la industria química y de productos minerales no metálicos (como el cemento), mientras que el transporte es el mayor agente de emisiones en las demás actividades industriales.
El nuevo método se puede emplear en municipios semejantes a los estudiados. “La herramienta se puede aplicar en cualquier zona con características similares a las analizadas, especialmente, si se sitúan en el entorno de un gran centro económico y cuentan con actividades industriales”, aseguró Zubelzu.
En opinión de los autores de la investigación, los municipios pueden influir de forma decisiva en la huella de carbono industrial, porque la mayoría de las reducciones se pueden conseguir tomando decisiones en la planificación urbanística.