Crónica
Oaxaca de Juárez, 1 de junio.-Uno de los proyectos arqueológicos más ambiciosos a nivel mundial fue puesto en marcha en la Península de Yucatán por científicos mexicanos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Con fotografías de alta definición y programas de cómputo especiales, un equipo de arqueólogos subacuáticos encabezados por Guillermo de Anda Alanís creará un gigantesco banco de información que permitirá conocer el contenido de más de mil cuevas inundadas o cenotes de la Península de Yucatán, donde hay rastros de presencia humana desde hace más de 12 mil años, que son algunos de los rastros humanos más antiguos del continente americano.
Desde el año 2000, el INAH realiza, a través de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS), diversas investigaciones en estos contextos, y ahora apoya este proyecto de largo aliento llamado Gran Acuífero Maya.
Para conocer este acuífero, que se distribuye en 145 mil kilómetros cuadrados, los especialistas han trazado una ruta que empieza desde el sur, en la frontera con Belice, y que abarca 10 zonas quintanarroenses, entre ellas: Bacalar (en cuya laguna existen cenotes), Chumpón, Carrillo Puerto, José María Morelos, Muyil y Tinum.
En entrevista exclusiva con Crónica, desde la zona de exploración, el arqueólogo Guillermo de Anda informó que el megaproyecto permitirá estudiar muchos objetos de valor arqueológico sin moverlos del lugar donde fueron encontrados, pero que al ser digitalizados y modelados en tercera dimensión o 3D se podrán revisar milímetro a milímetro sin dañarlos o afectarlos. Eso es importante porque cuando un objeto estuvo miles de años dentro de un cenote inundado y es extraído, se deteriora velozmente y se destruye, como indicó el experto, que fue el primer arqueólogo subacuático mexicano en ser reconocido por la National Geographic como Explorador Emergente, en 2012.
El proyecto será de tal precisión que permitirá identificar pequeñas fracturas en huesos y en vasijas inundadas actualmente.
TESORO NATURAL Y CULTURAL. El Gran Acuífero Maya es un sistema vasto y complejo que se extiende bajo los estados de Yucatán, Quintana Roo y Campeche. Todavía no se ha medido en totalidad. Hay un número aproximado de 3 mil cenotes, pero todavía no hay un censo exacto ni una extensión total del acuífero. Además de la belleza e incalculable valor del agua dulce que almacena, este sistema es un tesoro cultural porque dentro de los cenotes hay objetos y restos biológicos que narran parte de la historia de los primeros pobladores del continente americano.
“Estamos hablando de por lo menos 12 mil años de contacto humano con el acuífero, que ha sido el sustento de muchos grupos muy antiguos, pasando después por la gran civilización maya, que empezó a desarrollarse en esta zona hace 2 mil 500 años o un poco más, y luego la época colonial y desde luego el tiempo presente porque el agua que bebemos en la Península de Yucatán, en la actualidad, proviene de allá abajo”, agrega De Anda Alanís, quien bucea desde los 13 años y fue el primer mexicano en obtener el grado de instructor de buceo en cuevas sumergidas.
“Nuestro proyecto ha promovido la no alteración de los contextos arqueológico, entonces hemos desarrollado métodos fotográficos para estudiar estos contextos y durante nuestro proyecto llamado El culto al cenote, que concluyó hace aproximadamente un año, pudimos probar con mucho éxito una nueva metodología de registro que consiste en tomar una gran, gran cantidad de fotografías, de una extraordinaria calidad y estas fotografías procesarlas a través de un programa de cómputo o software que al mismo tiempo nos permite hacer modelos en tercera dimensión.
“Estos modelos en 3D no sólo son manipulables sino que son medibles. Tú puedes medir en esto modelos la distancia entre dos artefactos o la distancia de todo un contexto o puedes hacer un mapa digital o puedes medir algo minúsculo como una pequeña lesión en un hueso o como una fractura en una cerámica y lo puedes medir con una precisión milimétrica, sin necesidad de sacar reglas o cintas debajo del agua. Sin temor a equivocarme te puedo decir que en este proyecto tenemos la metodología de registro arqueológico subacuático, en cuevas, más avanzada del mundo”, agregó el líder del mega proyecto.
El programa que se usa fue creado por el ingeniero de la National Geographic Society, Corey Jaskolski, y fue empleado con buenos resultados en 2013 en el Proyecto Arqueológico Subacuático Hoyo Negro, Tulum, Quintana Roo, que lleva a cabo la SAS desde 2011.
“El legado de este esfuerzo será una enorme base digital que estamos empezando a formar, que va a incluir mapas digitales de los cenotes, que van a tener una precisión que nos acercará a los artefactos que hay ahí y nos permitirá amplificarlos. Será como una visión de zoom. Es una base digital que no existe en ningún lugar en el mundo y que vamos a tener para beneficio de la investigación y para contribuir a la protección de ese patrimonio”, concluyó De Anda.
