Huaxyacalli: Responsabilidad por Oaxaca
Gerardo F. Castellanos Bolaños
Oaxaca de Juárez, 12 de diciembre. Vamos a reconstruir el estado que nos interesa a todos y que tiene que ver con el presente en el que vivimos y el futuro que vamos a heredar a nuestros hijos y a nuestros nietos.
“Gabriel García Márquez destacó, en alguna ocasión, la importancia de la imaginación de los jóvenes para encarar los desafíos del futuro. Él dijo: ‘No esperen nada del Siglo XXI, es el Siglo XXI el que espera todo de ustedes’; un siglo que no viene hecho de fábrica, sino listo para ser forjado por los jóvenes a su imagen y semejanza, y que sólo será glorioso y suyo como ustedes sean capaces de imaginarlo.”
Estar conscientes y aceptar que vivimos en el siglo de la Globalización, creatividad, innovación, interdependencia, competitividad, informática, comunicación a través de satélite, preservación del medio ambiente, los avances tecnológicos espectaculares y el reconocimiento del ser humano como persona. Esto nos obliga a estar permanentemente actualizados, a seguir con disciplina un programa de educación profesional continua, al que deben ayudar los empresarios que tienen visión, las universidades, tecnológicos y colegios de profesionales que imparten cursos de postgrado, las dependencias y entidades de la Administración pública, en sus tres órdenes de gobierno, que contratan a profesionales.
Estas instituciones al admitir o contratar deben exigir a los profesionales que sean titulados, que estén certificados, que pertenezcan a algún colegio de profesionales y, sobre todo, que cumplan con la Norma de Educación Profesional Continua, es decir: que obligatoriamente se mantengan actualizados. Sólo de esta forma podremos alejarnos del conformismo y de la mediocridad que tanto daño nos están haciendo.
Los emprendedores oaxaqueños capaces, que pueden descollar en un entorno tan turbulento, hipercompetitivo y revolucionario deben rediseñar sus empresas para tener éxito y sobrevivir.
Leyendo: Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, encontré el relato de un padre que conduce a su hijo de la mano, y frente a unas ruinas, que yo visualizo como las nuestras de Mitla y Monte Albán, el niño le pregunta asombrado: ¿por qué están de pie estos vestigios de grandeza, de cultura, después de tanto tiempo, después de tantos terremotos, de estar expuestas a la erosión de la lluvia, del viento y a la destrucción del hombre? El padre le contesta: están de pie porque los hombres que las construyeron estaban conscientes de que estaban construyendo una nación, el material que usaron era realmente de primera, los constructores tenían verdaderamente los conocimientos, el talento y la experiencia necesarios y trabajaban en equipo como si fuera un solo hombre.
Para trabajar en equipo debemos dar individualmente lo mejor de nosotros mismos a la persona que tenemos enfrente, en el momento en que la tenemos enfrente, porque tal vez nunca la volvamos a ver; si damos lo mejor de nosotros mismos, si hacemos bien las cosas, sentiremos el bienestar con nosotros mismos; sobre todo en estos tiempos difíciles en que “es imperativo hacer alianza entre empresas, pero también entre sectores, es decir: entre el empresario, gobierno y la sociedad civil, solos no pueden solucionarse los problemas futuros de la sociedad, “aquellos que andan solos, entrarán en la lista de especies en peligro de extinción”, nos dice James Austin.
El camino que tenemos enfrente para construir el Oaxaca que necesitamos, el único, es trabajar todos coordinadamente para resolver los problemas del estado con imaginación; con iniciativas prácticas, que puedan realizarse, escuchando las voces de todos.
Nuestra generación debe ser sólo un puente para que los jóvenes participen con toda su energía transformadora para consolidar los cambios que demanda Oaxaca. Debemos procurarles una educación formativa sustentada en valores para que sean hombres de calidad total, triunfadores, amados y respetados en su casa, en su estado, en su país; una educación de calidad únicamente la proporcionan maestros de calidad bien pagados, por supuesto.
En este proceso de reconstrucción deben potenciarse las capacidades humanas, y al hablar de ellas me refiero a la educación; hay que promover que los jóvenes estudien, que se preparen; esto ayudará realmente a combatir la pobreza.
Por lo anterior no debemos consentir qué en este estado de jóvenes, los jóvenes dejen de soñar.
Pienso que el Dr. Gregorio Marañón tenía razón cuando decía que “vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir, y no dormir, sino soñar, descansar es empezar a morir”.
