Oaxaca de Juárez, 22 de septiembre. Conciencia.
Mucho se ha hablado acerca de la tan famosa “carta de leltad” a la que personal de la Policía Estatal ha sido obligada a firmar. Por un lado se dice que los elementos han sido obligados a firmar y por otro lado, el institucional, se dice que ningún elemento ha sido obligado.
Lo cierto es que si de lealtad hablamos, diferiríamos en un tema tan delicado, y más cuando se trata de política, del hambre de poder y del beneficio propio.
La “carta de lealtad”, -en lo personal-, me suena más a una estrategia política que a un principio o valor emanado del conflicto que se vive en los adentros de la institución de seguridad.
No sé cuál sea la definición mediante la cual el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Alberto Esteva Salinas se haya sacado de la manga la firma de este documento, lo que sí puedo apostar es que a través de ella buscó el cobijo y agrado del gobernador del Estado, quien ha puesto su confianza en el servidor público pese a sus turbios antecedentes políticos.
La lealtad, como lo define Josiah Royce en su libro “La Filosofía de la Lealtad”, es ‘el centro de todas las virtudes, el deber central de todos los deberes’.
Pero, ¿Hacia dónde va la lealtad promovida por Esteva? ¿Hacia el Gobernador del Estado o hacia su supervivencia política?
En la política, el poder significa vida o muerte, prosperidad o pobreza, felicidad o tragedia. Nadie que esté en el poder puede jamás olvidarlo. En la realidad, la política es compromiso y la democracia es política. Un líder en la política difícilmente obtendrá la lealtad de los grupos inestables, sin embargo, con un poco de astucia y principios podrá obtener la lealtad requerida para promover sus triunfos.
Charles De Gaulle escribió: <Las –momias de la jerarquía-, obsesionados por conservar sus grados y carteras nunca pueden suscitar la confianza y el entusiasmo de los demás, pues son ‘parásitos’ que lo toman todo y no dan nada a cambio, criaturas débiles constantemente temblorosas, dispuestas a cambiar de camisa en la primera ocasión>.
Lo que mal empieza mal acaba, y hoy vemos desmoronarse la carrera política de Alberto Esteva, quien llegó a la SSPO en medio de controversias para utilizar los recursos públicos y realizar una campaña política en busca de un futuro cargo público.
Ciertamente, reconozco que hoy los oficiales tienen mejores uniformes, tal vez mejores prestaciones y ¿Por qué no decirlo?, una imagen más digna, pero eso no ha bastado para sacar a la luz las anomalías que se viven dentro de la institución.
La moneda está en el aire. El voto de confianza se ha dado y Alberto Esteva estará al frente de la Seguridad Pública por un tiempo indefinido, esperando ver por cual puerta sale, -la frontal o la posterior-, ello dependerá de su estrategia para acabar con esta crisis, nada pequeña, dentro de la Secretaría de Seguridad Pública.


