Oaxaca de Juárez, 3 de mayo. Aunque lleva 25 años tratando con personas sin vida, Pedro García, admite que hoy se persigna más que nunca cuando le llaman para levantar los cuerpos de los fallecidos por coronavirus en Toluca.
Por sus manos pasaron personas que otros virus les arrebataron la vida –sida, tuberculosis e influenza–, así como el crimen organizado; todos ellos embalsamados sin recelo.
“Estamos viviendo la situación de algún modo diferente en las funerarias. Para todos los compañeros es un tema de nervio, de poder acudir a sacar a un cuerpo de esa naturaleza”, detalló.
SANIDAD EXTREMA
Al ser una nueva enfermedad, el funerario mencionó que se están llevando a cabo los procedimientos solicitados por la Secretaría de Salud estatal, basados en la Organización Mundial de la Salud, los cuales le dan seguridad.
La desinfección está en todo momento: la piel del fallecido no toca siquiera la fría cama de autopsias o el suave interior de los féretros, pues al momento de morir, personal médico los envuelve en protectores de plástico.
Por ahora, tuve que mandar a descansar a mis empleados susceptibles y que están a nada de llegar a la tercera edad”, indicó el funerario, quien ha estado en ese negocio toda su vida y de la cual sus hijas han aprendido de él.
Entre ellas está Diana Zarza, quien dice que la red de funerales atiende velorios relacionados con COVID-19, además de que cualquier fallecimiento vinculado con alguna enfermedad respiratoria deberá cumplir este protocolo.
“Algunos nos llaman y nos dicen que falleció por COVID-19 y llevamos los protocolos. Los mismos familiares están cooperando y como que ya se están haciendo a la idea de lo que está pasando”, afirmó la embalsamadora, quien también brinda cursos para otros de sus colegas en el país.
La red de funerarias por el momento ha apoyado en 30 servicios de este tipo desde que se inició la pandemia en el Estado de México.
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