Por: Jorge Castañeda
Bahías de Huatulco, Oaxaca, 16 de febrero. Más de 30 por ciento de las especies de cactus en el mundo están en grave riesgo de extinción, por lo que es urgente realizar planes para su conservación, indicó la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).
En tanto, la mitad de las mil 480 variedades de cactus existentes tiene presiones antrópicas, es decir, las que produce la actividad humana, como el comercio ilegal de plantas vivas y semillas.
Así lo aseguró María Esther Quintero Rivero, subcoordinadora de Especies Prioritarias de la Dirección General de Análisis y Prioridades de la CONABIO a través de un comunicado, al cual foroambiental.com.mx tuvo acceso.
Por su parte, la directora general de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Inger Andersen, afirmó que el tráfico ilícito de cactus supera incluso al que también padecen mamíferos como los elefantes o los rinocerontes, además de algunas aves.
Los resultados de esta primera evaluación mundial indican que el comercio ilegal de plantas vivas y semillas para la industria hortícola, así como su explotación no sostenible, son las principales amenazas para las cactáceas.
También destaca el hecho de que gran parte del comercio ilegal lo promueven coleccionistas europeos y asiáticos.
Por otro lado, los productores mexicanos se quejan de una competencia desleal por parte de comercializadores de plantas adquiridas de forma ilegal, aseguró el investigador de la Universidad Autónoma de Querétaro y especialista en cactáceas, Rolando Tenoch Bárcenas Luna.
Y recordó que “la legislación mexicana en materia de recursos naturales prohíbe el comercio de ejemplares, partes o sus derivados colectados directamente de sus hábitats para su venta o comercialización”, pero esto parece letra muerta dado el enorme tráfico ilegal de cactáceas que existe en México.
Abundó que el comercio ilegal no sólo atenta contra la conservación de las poblaciones naturales y los productores establecidos que cumplen con la ley, sino que perjudica también a la población en general, al no pagar impuestos.
En su oportunidad, la ambientalista Inger Andersen dijo que para evitar el declive de los cactus se debe combatir el comercio ilegal de vida silvestre y reforzar la aplicación de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés).
Por su parte, el director general de Cooperación Internacional e Implementación de la CONABIO, Hesiquio Benítez Díaz, mencionó que el principal objetivo de CITES es que el comercio ilegal no constituya un peligro para sus poblaciones silvestres.
Y apuntó: “La CITES funciona a través de un sistema de permisos y certificados para la importación, exportación y reexportación de especies (ejemplares, partes y derivados) enlistadas en sus apéndices. En términos generales, todas las especies de cactáceas están amparadas por la CITES”.
Comentó que la CONABIO coordinó varios proyectos enfocados en generar información para mejorar el conocimiento y la implementación de la CITES para cactus mexicanos, como el saguaro (Carnegiea gigantea) y especies del género Sclerocactus.
Recordó que los cactus son una destacada fuente de alimento y agua para varias especies de vida silvestre como venados, ratas de bosque, conejos, coyotes, pavos, codornices, lagartijas y tortugas, los cuales actúan como dispersores de sus semillas.
Además, los seres humanos utilizan a los cactus en gran medida para el comercio hortícola, alimentación y medicina, por lo que su importancia no sólo es ecológica, sino también científica, médica y económica.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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(Con parte de información de la CONABIO)
