Oaxaca de Juárez, 20 de noviembre. Hace 20 años Paul Newman instaló en un castillo en Barretstown (Irlanda) el mayor campamento para niños con enfermedades crónicas de Europa. Hoy, casi el 80 por ciento de los niños con cáncer se salvan, pero las secuelas emocionales son tremendas. En Barretstown bailan, se divierten y aprenden a superar retos lejos del hospital. Paco Arango, presidente de la Fundación Aladina que colabora con estos campamentos, y Carolina Herrera, cooperante de la Fundación, nos acompañan en una emocionante visita a este lugar único en el mundo donde ningún otro medio español había entrado antes.
En plena campiña irlandesa, en el condado de Kildare, donde el viento nunca deja de soplar y los hombres alardean de ser los mejores criadores de caballos pura sangre del país, entre las hayas y robles que anuncian las verdes colinas de Wicklow, hay un castillo que parece de fantasía. Por este lugar pasan más de mil niños (de entre 6 y 16 años) con cáncer y otras enfermedades crónicas (diabetes, hemofilia) cada año. En los meses de verano acuden chicos de toda Europa en turnos semanales (unos cien por semana) que se dedican de lleno a un único objetivo: divertirse. “Un niño enfermo sigue siendo un niño que quiere pasarlo bien, no le robemos su infancia”, decía Paul Newman, el fundador de estos campamentos.
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