
Murat, quien había apoyado al PRI incondicionalmente en la campaña presidencial de 1994 y desde el Senado había concretado importantes reformas del zedillismo, fue recibido en audiencia. La reunión entre ambos duró casi cuatro horas, tiempo en que el Presidente le pidió a Liébano que levantara en ese momento una encuesta telefónica para conocer el nivel de aceptación del ‘suspirante’ Murat, misma que le resultó a favor y le abrió las puertas a la candidatura del PRI al gobierno de Oaxaca.
La gubernatura de Murat (1998-2004) fue el inicio de una crisis política que al día de hoy persiste. Una añeja confrontación entre Diódoro Carrasco, representado simbólicamente con la ineptitud de Gabino Cué al frente del gobierno estatal, Ulises Ruiz y el mismo Murat. Un conflicto tan enredado como el queso mismo.
Ahora, quien fuera director del Infonavit, Alejandro Murat (también conocido como ‘El Cachorro’) razonó que sus adversarios ya le habían entrado por el lado legal para impedir su candidatura, dado que nació en el estado de México y ahora está cercano el vencimiento del plazo legal que marca la legislación electoral oaxaqueña para renunciar a cualquier cargo público para ser elegible.
Sin embargo, el joven Murat también se fue por la libre, como su padre hace 18 años. El llamado ‘Cachorro’ no consultó con el presidente Peña Nieto sus legítimas aspiraciones antes de renunciar al Infonavit. Así quedó en evidencia en la entrevista que le realizó Joaquín López-Dóriga en Radio Fórmula el pasado martes. Murat titubeó ante la insistente pregunta respecto a cómo había sido el encuentro con Peña al respecto, además de que tampoco hubo el tradicional carrusel de entrevistas ni la llamada cargada de los demás aspirantes a la gubernatura.
El escenario para el joven político es de incertidumbre respecto a su futuro político y podría quedar fuera del gobierno federal y fuera de la contienda interna priísta dado que sus asesores, léase su papá, lo guiaron de la forma menos conveniente.
