Oaxaca de Juárez, 2 de abril. El 38% del pescado que se vende en México no es lo que dice ser. Casi 4 de cada 10 veces que pediste huachinango, marlin o pez vela, te dieron otra cosa. El marlin está sustituido en 91% de los casos. El pez vela, en el 100%. No es error, no es descuido: es una estafa sistemática, normalizada, sin castigo. 
Lo más grave no es el dinero que pierdes. Es que algunas de esas especies “sustitutas” tienen perfiles tóxicos distintos, otras están en riesgo de extinción, y la veda que supuestamente las protege se vuelve papel mojado en cuanto alguien las etiqueta como huachinango. México duplica el promedio mundial de fraude pesquero. El doble. Y no hay trazabilidad obligatoria, no hay sanciones reales, no hay voluntad política visible.
Mientras tanto, pagas precio de huachinango y te llevan pez lámpara. Pagas por marlin y recibes lo que sea. Y el océano se vacía en silencio, especie por especie, detrás de una etiqueta falsa. Esto no es un problema de etiquetado. Es corrupción de cadena, encubrimiento de pesca ilegal y fraude al consumidor en escala industrial.
La organización Oceana informó que el 38% del pescado que se vende en mercados y restaurantes de México no corresponde a la especie que se anuncia.
Según el estudio Gato por Liebre: engaño evidente, solución pendiente, 4 de cada 10 casos el consumidor recibe algo diferente a lo que pagó.
“El 38% de los pescados y mariscos analizados correspondían a una especie distinta a la declarada, casi el doble del promedio internacional de 20%, reconocido en el informe más reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés)”, señala.
El reporte analizó mil 262 muestras provenientes de mercados y restaurantes de diferentes partes del país.
Entre las especies más sustituidas destaca el pez vela (100%), marlin (91%), sierra (82%), pez loro (68%) y huachinango (54%).

Crédito: Oceana
Este último fue sustituido con hasta 16 especies distintas, entre ellas el pez lámpara.
En tanto, el pez vela se sustituyó en la totalidad de los casos. Entre las especies que los consumidores recibieron a cambio se encontraron el dorado y el pez espada.

Crédito: Oceana
En algunas especies, como el huachinango, el consumidor paga más del valor real del producto que recibe.
“Este engaño abre la puerta a la venta de especies en riesgo, sujetas a protección especial o catalogadas como amenazadas, con graves consecuencias para su supervivencia y para el equilibrio del océano”, dice el informe.
Ante este panorama, la organización enfatizó que implementar la trazabilidad no solo permitiría combatir el fraude, sino también abrir mercados internacionales que ya exigen este tipo de controles para la comercialización de productos pesqueros.
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