Oaxaca de Juárez, 7 de diciembre. En el 2016 se jugarán 12 gubernaturas. En el PRI, el principal reto que tendrá Manlio Fabio Beltrones, será mantener unido al partido y evitar rupturas. Por ello, en Oaxaca, se avizora que el sonorense llame a los “suspirantes” y les lea la cartilla. 
En el 2015, el PRI perdió la gubernatura de Nuevo León por el primer gobernador independiente en la historia del país. Pero hay que recordar que el “independiente” Jaime Rodríguez ‘El Bronco’, es un expriista al que su partido no apoyó para ganar la candidatura y la conquistó por la libre.
Con miras al 2018, Beltrones necesita ganar y mantener, al mismo tiempo, la unidad y la disciplina priista. Algo nada fácil en algunas entidades como en Oaxaca donde la traición de los priistas provocó que ganara la coalición que llevó al poder a Jorge Castillo, perdón a Gabino Cué, –un ex priista-.
Los priistas saben que el líder mayor de todo el partido es el Presidente de la República y será quien tenga la última palabra.
Beltrones busca que las candidaturas de cada estado sean de unidad. Que los propios aspirantes se comprometan, desde un inicio y por escrito, a apoyar e impulsar a quien resulte seleccionado de entre ellos para evitar migraciones a otros partidos o coaliciones.
¿Se irían Alejandro Murat, Eviel Pérez Magaña, Héctor Pablo Ramírez Puga o Samuel Gurrión a otro partido en caso de que la decisión fuera contraria a sus aspiraciones?
Beltrones busca que los aspirantes abonen en un proceso interno discreto donde hagan llegar a la dirigencia encuestas, documentos de apoyo y otros elementos que sirvan para tomar una decisión.
Este modelo ya fue estrenado en Durango, donde los aspirantes firmaron el “Acuerdo de Unidad para el Futuro de Durango”, ¿lo firmarían por Oaxaca?
El que se adelantó fue Alejandro Murat, no cubrió las reglas no escritas y renunció al Infonavit sin la venía de EPN, quien fue quien lo puso en ese lugar. El cachorro lo hizo mientras el Mandatario estaba fuera del país con el propósito de adelantarse a la decisión tricolor y forzar a los grupos al interior para lograr la candidatura. ¿Lo logró? Si no resulta el elegido ¿regresará a su Notaría en el Estado de México de donde es oriundo o se quedará para evitar que gane el PRI en Oaxaca? ¿Qué le aconsejará su padre, quien tiene la última palabra?
¿Podría salir un tercero en discordia?¿Por quién se inclinaría el tricolor?
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Del lado de la supuesta coalición las cosas están igual. El gobernador Castillo no quiere que Benjamín Robles llegue al poder, aunque las encuestas lo ubican arriba de cualquier otro que designe la cúpula. Francisco Martínez Neri no irá sin unidad, José Antonio Estefan que ahora hasta presume amistad con René Bejarano, -aquel del escándalo de las ligas- no permea, Carol Altamirano se quedó muy atrás, y Eufrosina Cruz que ya levantó la mano, cree que por su amistad con los Calderón ganará una elección tan competida. AMLO ya definió que no irá en coalición y seguramente apoyará a Salomón Jara, mientras que el PT sigue luchando para lograr establecerse como partido local.
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Si otra vez vuelve a ganar la coalición en Oaxaca, será por las traiciones que se den el el tricolor que hoy está dividido.

