La Jornada
Oaxaca de Juárez, 21 de junio. La Arquidiócesis Primada de México calificó como “miope” a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por definir como matrimonio a la unión gay. “Acabar con el concepto del matrimonio para satisfacer la avidez de poder de un grupo minoritario tiene un profundo efecto de discriminación hacia hombre y mujeres unidos en verdadero matrimonio”, asentó y sostuvo que la autoridad con su “reduccionismo jurídico levanta una cortina de humo al decir que el único fin del matrimonio es la procreación”.
En el editorial del semanario Desde la Fe, la jerarquía católica asentó que la determinación de la SCJN es una victoria pírrica, pero “pone en alerta” a la iglesia católica. Aceptó que hay un gran avance en materia de derechos humanos y consideró como “un gran logro” que el sistema jurídico mexicano sostenga que ninguna persona puede ser discriminada ni privada o restringida de sus derechos por orientaciones sexuales”.
Pero sostuvo que el planteamiento jurisprudencial aprobado el pasado 12 del mes en curso que son inconstitucionales todos los códigos civiles de las entidades federativas que definen al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, “es un serio peligro” pues disuelve el sentido del matrimonio como el origen de una comunidad esencial para la sobrevivencia social: la familia.
Para la Arquidiócesis Primada de México la jurisprudencia aprobada en la primera sala de la SCJN, presidida por el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, tiene una limitada interpretación del matrimonio y de la familia, los cuales – según la jerarquía católica- “no son producto de eventos sociológicos, del consenso o de situaciones económicas. El matrimonio entre un hombre y una mujer abre la posibilidad del futuro que implica la ayuda mutua y de apertura a la vida como genuino sentido de la trascendencia”.
La Arquidiócesis acusó a los ministros de la SCJN de negarse a reconocer el contrato matrimonial que tiene un sentido de responsabilidad social. Reiteró que la unión entre dos personas del mismo sexo no se puede equiparar “a un verdadero matrimonio; esto no se trata de una simple lucha política, es la pretensión destructiva al plan de Dios”, asentó al igual que el Papa Francisco.


