Oaxaca de Juárez, 12 de enero. Levanta la mano (obvio no lo hagas porque te verías chistoso) si has estado detrás del volante teniendo mucha hambre. Me imagino toda la escena, tú intentando llegar a casa o a algún restaurante para comer, lidiando con el tráfico de nuestra hermosa ciudad. ¡Es horrible experimentar eso! el problema es, que si lo haces a menudo, puede ser peligroso para ti y para los que vienen contigo.
“No eres tú cuando tienes hambre”
Hay algo de verdad en los comerciales de ‘Snickers’ (sin afán de hacer promoción). Por eso, en muchos de los videos que muestran al público, introducen personajes pesimistas o quejumbrosos. Sin embargo, hay otras emociones que llegan a tomar el control de nosotros mismos cuando no tenemos nada en el estómago. Por lo general, es el enojo.

Si eres de esas personas que se pone de mal humor cuando estás hambriento, es muy probable que el trayecto al punto “B” se vuelva tedioso y estresante. De hecho, tiene muchos efectos en tu cuerpo que puede hacer que pierdas la concentración. Evitando que pongas atención al camino.
Es muy común que nos enojemos y estresemos detrás del volante
El tráfico y las personas que se nos atraviesan sin poner las direccionales son una causa importante y no ayudan en nada. Auméntale el hecho de que no has probado bocado alguno y tienes mucha hambre. Lo cuál, también es algo totalmente normal y natural. Sin embargo, debo advertirte que conducir en este estado es mucho más peligroso que hacerlo borracho. ¿por qué?
Dependiendo de cómo tu cuerpo reaccione a la falta de alimento, puede distraerte. Haciéndote perder el control, pues cuando comemos bien tenemos suficiente energía. Ésta es proporcionada por la glucosa derivada de los alimentos que ingerimos.

La glucosa es la única molécula que nuestro cerebro utiliza como combustible. Es decir, cuando no producimos suficiente, nuestro cerebro no tiene el funcionamiento adecuado. Ocasionando que conduzcas fuera de los límites de velocidad, pelearte con otros conductores, no fijarte en los señalamientos, entre otras acciones que pueden terminar en accidente.
Nuestra recomendación, es que puedas medir bien tus tiempos. Trata de parar a comer algo que realmente te nutra, para que tampoco tengas que lidiar con “el mal del puerco” durante el camino. Esto no solo te ayudará a sentirte mejor, sino que evitará que pierdas el control de ti mismo y del volante.
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