Oaxaca de Juárez, 9 de octubre. Martha Sepúlveda Campo, de 51 años, sonríe a una cámara de televisión mientras bromea con su hijo y se toma una cerveza para celebrar: este domingo 10 de octubre morirá por eutanasia.
“Desde el plano espiritual estoy totalmente tranquila”, dijo Sepúlveda para la BBC, y se define como “una persona católica, muy creyente”.
Sepúlveda será la primer paciente sin pronóstico terminal inmediato en recibir la eutanasia en Colombia, país considerado pionero en el derecho a una muerte digna, tanto en América Latina como a nivel mundial.
“Dios no quiere verme sufrir, y yo creo que nadie, ningún padre quiere ver sufrir a sus hijos”, dijo Sepúlveda, quien tiene una enfermedad degenerativa desde 2019.
Con el tiempo, los síntomas han empeorado, hasta el punto en que ya no puede caminar sin ayuda.
Su diagnóstico es esclerosis lateral amiotrófica o “ELA”, una enfermedad del sistema nervioso que afecta la movilidad del cuerpo y se considera fatal, aunque la muerte puede ocurrir después de meses o años.
Colombia fue el primer país de América Latina en despenalizar la eutanasia, en 1997. Es uno de los pocos lugares en el mundo donde el procedimiento es legal.
Sin embargo, hasta este año, este procedimiento sólo estaba permitido en casos de enfermedad terminal.
El 22 de julio, la Corte Constitucional colombiana amplió el derecho, permitiendo el trámite “siempre que el paciente sufra un intenso sufrimiento físico o psíquico por lesión corporal o enfermedad grave e incurable”.
Cuatro días después de esto Sepúlveda solicitó un permiso, que le fue otorgado el 6 de agosto de este año.
“Estoy más tranquila desde que se autorizó el procedimiento. Me río más, duermo más tranquila ”, dijo la mujer, que cuenta con el apoyo de gran parte de su familia.
Sus 11 hermanos están de acuerdo con el procedimiento y su hijo ha estado a su lado en sus últimos días.
“Necesito a mi mamá, la quiero conmigo, casi en cualquier condición, pero sé que en sus palabras ya no vive, sobrevive”, dijo Federico Redondo Sepúlveda a los medios.
Sin embargo, no todos los miembros de la familia están de acuerdo, principalmente por motivos religiosos.
“Con mi mamá el tema ha sido más difícil”, dijo Sepúlveda, “pero creo que en el fondo ella también lo entiende” contrastó.
La decisión de Martha Sepúlveda enfrenta fuertes críticas, en un país con una gran mayoría de creyentes católicos romanos y donde la iglesia todavía considera a la eutanasia como una «ofensa grave».
24 Horas/Foto: Noticias Caracol
