Jueves, 21 de Agosto de 2014 08:27 Pulso Político Opinómetro Nacional

Oaxaca de Juárez, 21 de agosto. PULSO POLÍTICO. Igual que el gobierno federal lo ha hecho en otros estados ante la ola de violencia del crimen organizado que los azota, los dirigentes empresariales de Oaxaca le exigieron que intervenga allá para frenar el vandalismo de la disidencia magisterial y se ponga fin al clima de incertidumbre que priva e intimida a la población.
“Lo único que pedimos a la Federación es que aplique el estado de derecho”, fue la demanda unánime de quienes están al frente de los organismos del sector privado oaxaqueño que no dudaron en reprochar la falta de atención de las autoridades federales a un conflicto agravado por el rechazo a la reforma educativa que propuso el presidente Enrique Peña Nieto y que aprobaron los Congresos Federal y Constituyente.
Y no les falta razón porque desde hace varios sexenios estatales, en Oaxaca la única y real ley que hay es la que imponen dirigentes y profesores de la Sección 22 del SNTE pero agrupados en la CNTE, que han hecho y deshecho, con la complacencia y complicidad de los priístas que gobernaron ese estado, quienes les brindaron no solamente apoyo económico sino protección para sus movilizaciones, bloqueos y destrozos, que hoy con el aliancista mandatario Gabino Cué, las cosas han empeorado alarmantemente.
Dirigentes y miembros de la Sección 22 cierran escuelas, bloquean calles, avenidas y la carretera al aeropuerto internacional; irrumpen en oficinas públicas, comercios y de partidos políticos y hasta en la sede del congreso para destruir lo que encuentran a su paso, sin que autoridad alguna, municipal o estatal, haga nada para evitarlo.
Si en otras entidades son los cárteles de la droga los que imponen su ley, en Oaxaca son los dirigentes y profesores de la CNTE los que siembran terror, intimidan lo mismo al gobernador que a los funcionarios de todos los niveles; a comerciantes que a transportistas y a una población que vive aterrada.
DE ESTO Y DE AQUELLO…
EN lo que fue un sonoro descalabro para la corriente de “Los Chuchos”, Zambrano y Ortega, en pleno proceso interno para elegir al nuevo presidente nacional del PRD, el coordinador de los senadores de ese partido, Luis Miguel Barbosa Huerta, anunció su separación de la corriente Nueva Izquierda que aquellos encabezan.
EXPLICÓ el legislador poblano que esa decisión no significa ni pleito ni ruptura con la dirigencia de su partido, sino una actitud consecuente por las diferencias que ha tenido con ella y que son del dominio público, durante su gestión como líder de la bancada del sol azteca en la Cámara Alta.
LO que el PRI no se atrevió a incluir en la reforma político-electoral, como es la reducción del número de diputados y senadores plurinominales, se propone llevarlo a una consulta popular en las elecciones federales de 2015 que, seguramente, tendrá una abrumadora votación favorable.
LA Cámara Baja está integrada actualmente por 500 diputados, 300 de mayoría y 200 de representación proporcional, que se reduciría a 100 y el Senado por 128, de los que se suprimirían 32, según la propuesta priísta hecha por el presidente nacional de ese partido, César Camacho, a quien desde ahora se menciona como posible coordinador del grupo tricolor en San Lázaro.
ES coincidente la opinión de muchos de que es excesivo el número de diputaciones y senadurías plurinominales que dirigentes de todos los partidos aprovechan para impulsar a curules y escaños a sus más allegados.
MARCO Antonio Flota, un excelente periodista que durante muchos años hizo del humor político su principal y más destacada trayectoria, falleció ayer. Originario de Yucatán y con una singular chispa y talento fue autor de la columna Domingrillo que publicaba en el diario Reforma y fue durante largo tiempo un guionista que puso a temblar a la clase política con sus sátiras.
A Héctor Lechuga y Chucho Salinas les escribió aquellos guiones que les dieron una gran popularidad en los años 70 con su programa televisivo “Cotorreando la Noticia” y sus presentaciones teatrales con “Adiós guayabera mía”, “La corrupción somos todos” y “La Decena Trágica”. A su familia, nuestras más sentidas condolencias.
POR más que se niega o intenta minimizar en las áreas de seguridad del gobierno federal, la violencia sigue en la ciudad de México y en otras del interior de la República, a pesar de la redoblada presencia policíaco-militar en éstas, de lo que dan cuenta los tiroteos y bloqueos en Reynosa, los secuestros en el municipio mexiquense de Valle de Bravo y, desde luego, en Michoacán.
EN este último estado, cuatro elementos de la Fuerza Rural Estatal fueron emboscados y muertos por un grupo armado en el municipio de Huetamo, cuya alcaldesa, Delia Santana, está presa, acusada de homicidio y extorsión, mientras que a su colega de Pátzcuaro, Salma Karrum, el Cabildo le aprobó la solicitud de licencia para dejar el cargo 30 días.
Y en esas estaban cuando se difundió otro video en el que aparece Servando Gómez, “La Tuta”, líder de Los Caballeros Templarios, en el que revela que algunos integrantes de la Fuerza Rural de Michoacán no sólo tienen vínculos con su organización sino que, además, ¡le deben dinero por concepto de droga o de préstamos en efectivo!
CONCRETAMENTE menciona a Luis Antonio Torres, “El Americano”, que lideraba a las autodefensas de Buenavista Tomatlán, quien, asegura, “debe mucho dinero”, y al ex presidente municipal de Aguililla, Adalberto Fructuoso Comparán, al que apoda “Frutos”.
“LA TUTA” se refiere también a una mujer policía de La Ruana, a la que llaman “La Mami”, a la que algunos rurales que eran autodefensas en varios municipios michoacanos, “le deben droga y dinero” que era de “la empresa”, como llama a su cártel.
ESO, a querer o no, le da la razón al doctor José Manuel Mireles, el líder de las autodefensas de Tepalcatepec, hoy encarcelado en Hermosillo, quien en repetidas ocasiones denunció que varios de los que encabezaban aquellas, mantenían nexos con los “templarios”, lo que lo llevó a un enfrentamiento público con el comisionado del gobierno federal, Alfredo Castillo Cervantes, de cuya gestión se convirtió en crítico permanente.