La mayoría de los mexicanos no se da cuenta de la gravedad del asedio que ejercen simpatizantes de la CNTE a numerosas comunidades de Chiapas y Oaxaca, donde alimentos escasean y los combustibles desaparecieron de las gasolineras.
El bloqueo de carreteras y autopistas, así sea por unas horas, provocan desajustes graves en la cadena de distribución de bienes y servicios a la comunidad. De ello están plenamente conscientes los secuestradores disfrazados de maestros y anarquistas que tienen tomadas las vías de suministro de esas dos entidades.
Mientras varios de sus representantes, como poseedores de la verdad absoluta claman que sean tomados en cuenta en la llamada Reforma Educativa que, como ellos mismos dicen, es una reforma administrativa de la educación. Realmente es la manera en que se evalúa al sistema magisterial, a los maestros pues, y mediante exámenes (por lo menos 4) les dan la oportunidad de ascender en el escalafón y, por la otra, en sus salarios.
Pero los miembros de la Coordinadora del Magisterio, quieren tener el control total de los maestros. Ahí es donde hacen proselitismo político y tienen un semillero de seguidores que, al final de cuentas, les arroja una buena cantidad de dinero.
Hoy, cientos de miles de mexicanos están en condiciones que no pueden aceptarse y que el Estado tiene que proteger ante minorías como la disidencia del magisterio. El mantener sitiados Chipas y Oaxaca, es un crimen que no sólo ha dejado a 11 muertos en las refriegas con la policía, como a muchos más que son víctimas desconocidas de una guerra que no lleva a ningún sitio.
Eje Central
